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Capítulo 5: La política, una de las formas más preciosas de la caridad

Durante toda la encíclica Fratelli tutti, el Papa se refiere a la política pero en el capítulo quinto se centra en «La mejor política», una de las formas más preciosas de la caridad porque está al servicio del bien común y conoce la importancia del pueblo, entendido como una categoría abierta, disponible para la confrontación y el diálogo.

Este es, en cierto sentido, el popularismo indicado por Francisco, que se contrapone a ese «populismo» que ignora la legitimidad de la noción de «pueblo», atrayendo consensos para instrumentalizarlo a su propio servicio y fomentando el egoísmo para aumentar su popularidad. Pero la mejor política es también la que tutela el trabajo, «una dimensión irrenunciable de la vida social» y trata de asegurar que todos tengan la posibilidad de desarrollar sus propias capacidades.

Vida digna a través del trabajo

La mejor ayuda para un pobre, según explica el Papa, no es solo el dinero, que es un remedio temporal, sino el hecho de permitirle vivir una vida digna a través del trabajo. La verdadera estrategia de lucha contra la pobreza no tiene por objeto simplemente contener o hacer inofensivos a los indigentes, sino promoverlos desde el punto de vista de la solidaridad y la subsidiariedad.

También es tarea de la política encontrar una solución a todo lo que atente contra los derechos humanos fundamentales, como la exclusión social; el tráfico de órganos, tejidos, armas y drogas; la explotación sexual; el trabajo esclavo; el terrorismo y el crimen organizado. Fuerte es el llamamiento del Papa a eliminar definitivamente el tráfico, la «vergüenza para la humanidad» y el hambre, que es «criminal» porque la alimentación es «un derecho inalienable».

«El mercado solo no resuelve todo»

La política que se necesita, subraya Francisco, es la que dice no a la corrupción, a la ineficiencia, al mal uso del poder, a la falta de respeto por las leyes. Se trata de una política centrada en la dignidad humana y no sujeta a las finanzas porque «el mercado solo no resuelve todo»: los «estragos» provocados por la especulación financiera lo han demostrado. Los movimientos populares asumen, por lo tanto, una importancia particular: verdaderos «poetas sociales» y «torrentes de energía moral», deben involucrarse en la participación social, política y económica, sujetos, sin embargo, a una mayor coordinación. De esta manera —afirma el Papa— se puede pasar de una política «hacia» los pobres a una política «con» y «de» los pobres.

Reforma de la ONU

Otro auspicio presente en la encíclica se refiere a la reforma de las Naciones Unidas: frente al predominio de la dimensión económica que anula el poder del Estado individual, de hecho, la tarea de las Naciones Unidas será la de dar sustancia al concepto de «familia de las naciones» trabajando por el bien común, la erradicación de la pobreza y la protección de los derechos humanos. Recurriendo incansablemente a «la negociación, a los buenos oficios y al arbitraje» —según el documento pontificio— la ONU debe promover la fuerza del derecho sobre el derecho de la fuerza, favoreciendo los acuerdos multilaterales que mejor protejan incluso a los Estados más débiles.

Fratelli tutti: La fraternidad debe promoverse no solo con palabras, sino con hechos

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