Carta del Obispo Iglesia en España

Caminemos alegres con Jesús, por el arzobispo de Burgos, Fidel Herráez Vegas

Mensaje del arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, para el domingo 8 de septiembre de 2019.

Hoy quiero empezar felicitando a la Virgen, Nuestra Madre, porque es la fiesta de su nacimiento, la fiesta de la Natividad. Le repetimos con cariño y con devoción el saludo del Ángel: «Dios te salve María…», y ponemos bajo su protección maternal el curso que estamos iniciando en nuestra Iglesia en Burgos y en cada uno de vuestros hogares.

Precisamente hoy, en esta fiesta de la Natividad de la Virgen María, os he ofrecido una Carta Pastoral, cuyo título expresa la idea y el proyecto que deseo transmitiros: «Y se puso a caminar con ellos». Somos la Iglesia que camina con Jesús. Con este título quiero poner ante nuestros ojos la imagen de Jesús que sale al encuentro de los discípulos de Emaús para liberarlos de su tristeza, desánimo e incertidumbres. Cuando Cleofás y su compañero reconocen a Jesús Vivo y Resucitado, cambian por completo, se ponen en camino para contar su experiencia, comunicar su alegría y anunciar su mensaje con la certeza de que el Señor está caminando junto a ellos.

También nosotros, tanto individual como comunitariamente, necesitamos una experiencia semejante. Por eso mi Carta Pastoral pretende contribuir a que en nuestra diócesis se haga real la experiencia de Emaús: que superemos los cansancios, inercias y miedos que a veces nos atenazan y podamos recuperar un aliento renovado para avanzar unidos, en compañía del Señor que ya se ha puesto a caminar junto a nosotros.

Cuando se van a cumplir cuatro años de mi ministerio episcopal en Burgos, la Visita Pastoral, amplia y ya muy avanzada, me ha permitido palpar desde cerca la vida real de nuestras comunidades cristianas, con sus luces y sus sombras, con sus logros y sus deficiencias, con sus esperanzas y sus dudas. Y a la luz de esa experiencia he intentado hacer una reflexión espiritual y pastoral que deseo compartir con todos a través de mi Carta.

En ella os digo que para abordar esa situación me ha parecido conveniente convocar una Asamblea Diocesana, es decir, invitar a todos los católicos de Burgos a que nos reunamos en asamblea para contemplar al Señor y descubrir lo que nos está diciendo a través de su Evangelio y de los signos de nuestro tiempo. Como ya os he comentado antes del verano, esta decisión se ha ido gestando en el marco de la celebración del VIII Centenario de la Catedral, para que sea vivido como acontecimiento eclesial y como proyecto de futuro. Así recogeremos el testigo de tantas generaciones que han ido edificando el templo catedralicio llenándolo de vida de fe y de iniciativas eclesiales. Este Centenario, que ha reunido de modo transversal a la sociedad burgalesa, se hace acontecimiento eclesial de modo especial gracias a la Asamblea Diocesana y al Año Jubilar. Ambos tienen un objetivo común: hacer posible una profunda experiencia eclesial en torno a tres ejes que son hoy fundamentales: redescubrir la alegría de ser cristiano, el gozo de vivir como Iglesia, y el júbilo de ofrecer al mundo un mensaje capaz de transformar a las personas y las realidades sociales.

A lo largo de los próximos meses iremos comentando estos acontecimientos desde diversos puntos de vista. El Año Jubilar está convocado para julio del próximo año. Hoy queda convocada oficialmente la Asamblea Diocesana, que ya había iniciado su andadura a través de una comisión preparatoria. Deseo que la lectura y la meditación de la Carta Pastoral os anime a ser protagonistas de la revitalización y rejuvenecimiento de nuestra diócesis. El lema de la Asamblea pretende que hagamos actual , y a ello os animo, lo sucedido en Emaús: Caminemos alegres con Jesús.

Como os decía al comienzo, pongamos estos proyectos en los brazos de la Virgen, bajo la advocación de Santa María La Mayor, Patrona de la diócesis. Ella en su nacimiento, ya hizo brillar en la humanidad la aurora de una historia nueva, porque apuntaba a la Encarnación del Hijo de Dios. Con su cuidado maternal nos ayudará a estar también disponibles para la misión que la Iglesia nos encomienda. Y el Señor Resucitado, que camina con nosotros, nos comunicará la misma dicha que transformó a los discípulos de Emaús.

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