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Callao (Perú): Condecorado el misionero español Antonio Garciandía

Callao (Perú): Condecorado el misionero español Antonio Garciandía

El sacerdote navarro Antonio Garciandía recibe en Perú una condecoración por parte del Gobierno de España    

El Gobierno de España, a través de su embajador en Perú, Juan Carlos Sánchez Alonso condecoró con la “Medalla de Plata al Mérito Social Penitenciario” al sacerdote Antonio Garciandía por tu destacada labor como misionero en el Perú y por su admirable entrega pastoral en el penal del Callao «Sarita Colonia» y en centro penitenciario «Piedras Gordas» de Lima.

Esta distinción se llevó a cabo en la Embajada de España el jueves 26 de marzo y contó con la presencia del Obispo del Callao, Monseñor José Luis del Palacio.

Con más de 30 años de labor pastoral misionera en el Perú, específicamente en la Diócesis del Callao y en la Diócesis de Carabayllo, el Padre Antonio, con más de cincuenta años de sacerdote, viene trabajando siempre por los más pobres y alejados de la iglesia.

Solo como dato estadístico,  el padre Antonio, en estos años ha conseguido que le llegaran de España más de 700 contenedores con un poco de todo: cerámica, cortinas, materiales de construcción, camas, etc. Todo para ser distribuido para los pobres y para ejecutar diversos proyectos pastorales y sociales.

En los últimos años, gracias a su labor misionera, el Padre Garciandía ha logrado construir 20 parroquias en las zonas más pobres de Lima y Callao, beneficiando a más de 300 mil habitantes. Sus construcciones son todas hechas de material reciclable.

Cerca de 13.000 bautismos ha administrado en su vida de misionero. A pesar de las dificultades han conseguido, no obstante, que 800 alumnos acudan a su Centro de Enseñanzas Productivas donde, en ciclos de 3 años aprenden algún oficio. También atienden a más de 150 niños deficientes en un centro dedicado a ellos. Su última iniciativa es un Centro de Formación Integral con escuela de PYMES (pequeñas y medianas empresas), para fomentar la creación de empleo y de pequeñas empresas que mejoren la situación de la zona.

Antonio Garciandía Gorriti, nació el 14 de junio de 1932, en Azagra (Navarra) España. Desde muy niño su familia le transmitió la fe y el amor hacia Cristo, por lo que servir a Dios fue el regalo más importante de su vida.

Ya ordenando sacerdote en el 58′ funda una Escuela Técnica Superior en los Salesianos de Zaragoza y construye un centro de estudios para 2000 alumnos en Cuenca España, donde inicia el camino Neocatecumenal formando la 5ta Comunidad del mundo.

En el año 1976 es enviado a la Patagonia – Argentina y de ahí en 1980, es destinado al Perú como itinerante para recorrer todos los departamentos anunciado a los Obispos y Párrocos con el apoyo del Cardenal Juan Landázuri Ricketts.

Ya establecido y tras predicar la palabra de Dios, ve conveniente el inicio de constituir oficialmente un templo de oración. Es así que con ayuda de los pobladores más pobres y olvidados de Ancón, Zapallal, y algunos otros asentamientos humanos de la zona, logra levantar las Parroquias Cristo Camino Verdad y Vida, Sagrada Familia de Nazaret, San Luis Gonzaga y las Capillas de Santa Rosa Norte, Santa María, Sagrado Corazón de Jesús, Santa Cruz – Nuevo Progreso, San Miguel Arcángel, Virgen de Loreto, Monte Carmelo, Juan Pablo II, Nuevo Jerusalén; el Campamento Piedras Gordas y un Cementerio.

Pese al tiempo y a su avanzada edad, el Padre Antonio no olvida los difíciles momentos que le tocó pasar y que puso a prueba su fortaleza. “Encontré al Perú hecho un caos económico, un verdadero desastre. No había alimento en la época del ex presidente Belaúnde, pasamos al terrorismo con el primer gobierno de García, de ahí al ‘paquetazo’ con Fujimori y después, a tener la estabilidad que tanto necesitábamos”, recuerda.

Hoy desde la Parroquia Cristo Camino Verdad y Vida, continúa predicando la palabra de Dios. Nos cuenta que tiene en mente muchos proyectos como la construcción de un taller de enseñanza técnica con diversas especialidades y más parroquias en beneficio de la comunidad. “Mi mayor deseo es ver a estas personas llevar una vida digna y con un corazón henchido de amor hacia Jesucristo”.

Fuente: Obispado del Callao.

 

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