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Cada vida importa… cada vez más

Cada vida importa… cada vez más

Miles de personas acudieron el sábado 14 de marzo, en Madrid, a una nueva manifestación

Varios miles de personas acudieron el sábado 14 de marzo a una manifestación, en Madrid, en defensa de la vida (ecclesia, número 3.768, páginas 5 y 10). A las 12:00 del mediodía, de un mediodía frío pero muy soleado, arrancó la marcha en defensa de la vida, la mujer y la maternidad. En la cabecera, sujetaban la pancarta los presidentes y representantes de las principales asociaciones convocantes. Allí estaba el presidente del Foro Español de la Familia, Benigno Blanco, que lanzaba su primer mensaje directo al presidente del Gobierno. «La última palabra sobre el aborto no la tiene Rajoy, la tiene la calle», decía Blanco. A su lado, la presidenta de la Confederación de Padres de Alumnos (COFAPA), Begoña Ladrón de Guevara, recriminaba al Gobierno «no haber defendido la vida como debían haber hecho».

Las alusiones a las sucesivas citas electorales que se van a vivir este años fueron constantes a lo largo de toda la marcha, y estuvieron en la boca de todos los miembros de las asociaciones convocantes a los que se les preguntaba. Todos respondían en el mismo sentido: «La gente que ha venido a esta manifestación no tiene ganas de votar a un partido que no defiende la vida», decía el vicepresidente del Foro Español de la Familia, Lorenzo Dionis, profundamente «decepcionado» con la decisión del Gobierno de retirar la reforma de la ley del aborto.

Asistentes, testimonios, mensajes

Entre los asistentes a la marcha pudo verse a la candidata del PP a la alcaldía de Madrid, Esperanza Aguirre, que no quiso hacer declaraciones a los periodistas y fue muy bien recibida por los asistentes, y también al exalcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano. Tampoco faltaron al acto el exministro del PP, exeurodiputado y ahora presidente de la Fundación Valores y Sociedad, Jaime Mayor Oreja; ni miembros de Vox, ataviados con llamativas camisetas verdes. A todos ellos, Benigno Blanco les lanzó un mensaje. «A los políticos que vengan», dijo, «solo les pido que después sean coherentes con lo que defendemos aquí».

Sobre las 12:30 horas, la cabecera de la manifestación llegaba a la Puerta de Alcalá, donde el acto empezaba con el emotivo testimonio en una pantalla gigante de Dalila, una madre que abortó para no perder su trabajo ni a su pareja, y cuando regresó de la clínica, se encontró con que nadie la esperaba ya. «Tu pareja puede irse, pero tu hijo será tu hijo toda tu vida», decía Dalila, ahora en directo sobre el escenario y con su hija Ariadna en brazos. «Mujer se valiente porque Dios proveerá», era el mensaje con el terminaba su testimonio.

Alicia Latorre, presidenta de la Federación Española de Asociaciones Provida y madre de siete hijos, fue quien tomó el relevo de Dalila y leyó un discurso en el que pidió el fin del «holocausto silencioso y consentido» que considera es el aborto. Latorre advirtió que las asociaciones provida no van a dejar «que se disfrace de progreso y libertad la muerte violenta de un ser humano en el vientre de su madre». «Que nada te impida que tu corazón de madre luche como una leona por él, ni nada te prive de la alegría de la maternidad… que a veces es lo único hermoso en el mundo hostil que te rodea», afirmó Latorre, antes de despedirse de todos dando las gracias y subrayando que «nuestras manifestaciones son alegres porque nos negamos a perder la esperanza (…). El éxito de esta manifestación no se mide por el número de asistentes, que somos muchísimos, el éxito es el propio mensaje. Solo con que una madre que dudaba haya dejado nacer a su hijo, ya ha sido un éxito».

La música del colombiano Héctor Tobo y del flamenco Tito Losada, y los testimonios fueron sucediéndose durante las casi dos horas que duró el acto en la Puerta de Alcalá.

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2 comentarios

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  • ¡S O L E D A D!

    Soledad es la errante alma dolorida,
    hecha de angustia y de pena conmovida,
    que se abraza asfixiante a nuestra doliente alma vencida,
    cuando el mundo, del cual anhelamos vida,
    ni tan siquiera con un esperanzador latido nos convida.
    – – –

    ¡LA SOLEDAD DE UN ALMA ABORTIVA, ALEJADA DE DIOS!

    ¿Has oído un lastimero quejido? ¡Alguien está dolorido!
    Verse solo, como yo, pudiera haberle ocurrido.
    ¡Qué triste eres soledad!
    ¡Es, ésta, una tarde para mí muy triste, en verdad!

    ¿Y si fuese alguien aún no nacido,
    alguna criatura que ni su mamá ni su papá han querido?
    Alguna criatura abortada. ¡Qué inmensa su soledad,
    teniendo que irse ella, sola, despreciada, camino de la Eternidad!
    Sin un recuerdo de cariño, de una caricia, de un beso, de un regalo de bondad.
    ¡Qué ansia tendrá esa criatura de amor maternal!
    Es, ésta, tarde triste, en verdad.

    ¿Qué es ese rumor, se hace ensordecedor?
    ¡Oh, van errantes, con pavor, vagan sin rumbo, sin un afán promotor!
    Su número va en aumento, y suman ya una inmensa cantidad;
    las hay niñas, adolescentes o de adulta edad; y todas ellas sufren soledad;
    claman por su hijo perdido, claman por recibir apoyo consolador,
    claman por recibir ayuda, por recibir amistad o solidario amor
    y no lo logran encontrar, para remediar su dolor.

    Es, ésta, una tarde muy triste, en verdad.
    Es que, cada quien y en solidaria fraternidad,
    todos somos copartícipes del dolor de soledad
    que emana de esas almas víctimas de su propia impiedad.

    ¡Ahora, se oye una voz! La oigo dentro de mí;
    cierro los ojos y escucho; pugna ella por hacerse oír.
    ¡No puede más claro estar! ¡Es Él, Dios, nuestro Padre celestial!
    Y habla de que también sufre Él soledad:
    –“Mientras cualquiera de Mis criaturas se halle sola, sufriré Yo con
    ella su soledad”.

    ¿A qué esperamos, entonces? ¡Busquemos a quién de esas dolientes mujeres poder ayudar!
    ¡De tantas víctimas de maternidad ultrajada, si todos lo procuramos, ninguna sola ha de quedar!
    ¡Brindémosles nuestra solidaridad, nuestra ayuda, nuestro respetuoso consejo y leal fraternidad!
    ¡Ayudémoslas a salvarse de esa cultura de muerte que las ha lanzado, ignorantes, a tanta ruindad!
    ¡Demos público testimonio de que, la búsqueda de Dios, a una vida honrada nos puede llevar!
    ¡Colaboremos, en cuanto podamos, para que la cultura de la muerte abortiva a nadie más pueda matar!

    ¡Una ilusión de Amor a Dios debe hermanar a toda la Humanidad!
    ¡Esa ilusión hará nacer la cultura de la universal fraternidad
    y, con ella, todas las personas alcanzarán la felicidad!
    ¡Con Dios, podrá así vivir esperanzada y satisfecha toda la Humanidad!

    Esta tarde ya no es triste;
    ¡El Amor de Dios me ha vuelto alegre, en verdad!

  • Por un lado leo la noticia, descriptiva, mencionando ese acto que ha tenido lugar en Madrid (ojalá aquí en Barcelona hubiera tanta movilización, pero aquí en Catalunya todavía predomina más la idea de que el aborto es una cosa «de progreso» y de defensa de los derechos de alguien, confundiéndose los términos). Bien los ciudadanos y políticos de Madrid.

    Por otro lado leo esa poesía de José Antonio Manzano… y me quedo maravillado. La releo y la releo…

    No sé si alguien más en algún momento glosó en estilo poético la tristeza del Alma ante el aborto, pero está claro que esas líneas sólo puede ser fruto de una profunda meditación, de haber sentido en tu propia Alma el efecto de cada uno, de los miles de esos tristes sucesos…. y te los hace sentir a ti también.
    Esta aportación tuya ¡puede salvar! Puede ayudar a decidir a alguna mujer confusa el SI A LA VIDA. Vale la pena difundirla.

    Ojalá las instituciones ayuden a tantas mujeres a llevar adelante la vida, aunque sea costosa, con sus hijos.
    Tantas familias que quisieran tenerlos y no pudieron. Y cuán gravoso es adoptar en España. ¿Acaso no se podría, en el peor de los casos, dejar nacer a esas criaturas, aunque sea en otros brazos que los acojan?

    Gracias José Antonio, por elevarme a mi también un poco más!

    Javier Guirao