Nos llama, amigos

Busca en la brisa…

Cuando el equipo de ECCLESIA me invitó a participar en los blogs de su página web, pensé que quizás un blog de acento vocacional podría resultar de ayuda. Las semanas han pasado y nuestro horizonte ha cambiado, ahora estamos en casa (lo de encerrados podríamos cambiarlo por resguardados) y parece que las cosas han alterado su valor, nuestra vida está sufriendo un profundo zarandeo y necesitamos volver a colocar todo en su justo lugar.

Por costumbre personal creo que un criterio que siempre nos puede ayudar es la dimensión vocacional ¿a qué eres llamado ahora? A qué eres llamado ahora en tu vida personal, en tu familia, en la Iglesia, en la sociedad. Este tiempo de duda y de desconcierto puede ser como la tormenta en la que Elías buscaba a Dios, ni las tormentas, ni los huracanes, ni el fuego, búscalo en el susurro, en lo sutil, en la brisa.

Y es que, si apagamos un poco el barullo de las redes sociales, el golpeo interior de nuestros miedos, la frivolidad de las campañas para mantener la actividad de nuestra vida, ahí en ese silencio que solo se escucha cuando subimos a nuestra montaña interior, ahí justo ahí, sentiremos la brisa de Dios que nos ayude a discernir cuál es hoy nuestra misión.

Llamados a ser esperanza…

Llamados a ser luz…

Llamados a ser consuelo…

Llamados a ser camino…

Llamados a ser verdad…

Llamados a ser vida,  precisamente lo que más falta puede hacer hoy a muchos, vida verdadera, la que no necesita del ruido exterior por que vive en paz sabiendo quién es y con quién es.

Por eso os invito con esta primera entrada a que os preguntéis a que estáis llamados ahora vosotros, desde vuestra vocación ya discernida o incluso a dedicaros un tiempo a conoceros, a escuchar en que notas se concreta la brisa que Dios te susurra al oído. Nos ha llamado, nos ha llamado a cada uno, y lo hace como amigos: por nuestro nombre, aceptando lo que somos y queriendo para nosotros la máxima felicidad.

Busquemos cada uno en qué forma nos llama a ser esperanza para el mundo en este tiempo de sombra.

Javier Prieto
Seminarista de la Diócesis de Zamora
@Javi_PrietoP

 

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