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Burgos inaugura su Año Jubilar con la apertura de la Puerta Santa

Con la solemne apertura de la Puerta Santa del Perdón por parte del administrador apostólico de la archidiócesis, monseñor Fidel Herráez, ha quedado inaugurado en la mañana de este sábado 7 de noviembre el Año Jubilar concedido por la Santa Sede con ocasión del VIII Centenario de la catedral de Burgos.

Tras el rito de apertura, monseñor Herráez ha presidido la que ha sido su última Eucaristía en la seo burgalesa —el Papa Francisco aceptó su renuncia por edad el 6 de octubre y nombró para sucederle al obispo de Bilbao, Mario Iceta, quien toma posesión el 5 de diciembre— y se ha despedido emocionado de los aproximadamente 400 fieles a los que por razones de seguridad ha sido reducido el aforo del templo, concelebrantes y coro incluidos. «Os he querido, os sigo queriendo, y con la ayuda de Dios, os querré siempre; hasta siempre», ha dicho a los presentes y a quienes han seguido el acto a través de la televisión y las redes sociales.

Monseñor Herráez ha estado acompañado por los obispos de Osma-Soria, Abilio Martínez; Pamplona, Francisco Pérez; Palencia, Manuel Herrero; Vitoria, Juan Carlos Elizalde; y los eméritos de Jaén, Ramón del Hoyo, y de Tarija (Bolivia), el palentino Francisco Javier del Río Sendino, además de los abades de Santo Domingo de Silos, Lorenzo Maté, y San Pedro de Cardeña, Roberto de la Iglesia. También han estado representados cada uno de los once arciprestazgos de la diócesis, las distintas delegaciones de pastoral sectorial, y los miembros del Cabildo Metropolitano.

La ceremonia ha comenzado a las 11 de la mañana, en el exterior, con las campanas de todos los templos de la diócesis repicando para dar la bienvenida a un Año Jubilar que tiene por lema «Sois templo de Dios» y que estaba previsto comenzara inicialmente el pasado 20 de julio. La apertura de la Puerta Santa del Perdón ha estado precedida por la lectura del correspondiente Decreto de la Penitenciaría Apostólica.

Llegados los concelebrantes en procesión desde la Capilla del Santo Cristo hasta la puerta principal, engalanada para la ocasión con adornos florales, el obispo ha cumplido con el rito de golpear tres veces la puerta con el asta del báculo para solicitar su apertura y atravesar el umbral portando el libro de los Evangelios.

En su homilía, y comentar los pasajes bíblicos proclamados en la liturgia (el Génesis, la primera Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios y el Evangelio de San Lucas sobre el encuentro de Zaqueo con Jesús), el administrador apostólico ha hecho votos para que este Año Jubilar nos ayude a todo a un mayor compromiso evangelizador. Se ha referido a la «desgarradora realidad del coronavirus» que golpea a tantas partes del mundo, y ha recordado que muchos jubileos a lo largo de la historia se han celebrado también en condiciones extremadamente difíciles, como epidemias de peste. El año de gracia que supone el Jubileo «puede ser una oportunidad muy propicia para acogernos al Dios Creador y Salvador», ha dicho.

Símbolos: candiles y semillas de encina

La ceremonia ha estado plagada de símbolos de unidad. Así, a los representantes de cada arciprestazgo les ha sido entregado un candil que representa la luz que viajará a cada uno de los rincones de la diócesis para iluminar sus celebraciones durante este Año Jubilar y visibilizar de este modo una misma comunidad de fieles. Entre los asistentes han sido distribuidas también semillas de encina, para que una vez den fruto esos 800 árboles recuerden la efeméride de hoy.

La colecta, por ultimo, va a destinarse igualmente al gesto solidario que la diócesis ha promovido para este Año Jubilar: la creación de un fondo económico para fortalecer y ayudar a las Iglesias más jóvenes en las que desarrollan su misión algunos misioneros burgaleses.

A la conclusión de la Eucaristía, ha tomado la palabra el vicario general de la archidiócesis, Fernando García Cadiñanos, para despedir al que ha sido su arzobispo durante los cinco últimos años, de quien ha destacado «su estilo sencillo que huele a Evangelio». En este tiempo «intenso y fructífero» —ha dicho— don Fidel ha hecho realidad los lemas de su escudo episcopal: «ha sabido ser fuente, generador de vida», y «abrir caminos de evangelización en una sociedad cada vez más secularizada». Ha destacado su esfuerzo por conocer cada rincón de la diócesis a través de la visita pastoral, la convocatoria de la Asamblea Diocesana y el impulso al VIII Centenario de la Catedral. A continuación, dos fieles han entregado un regalo al obispo saliente.

Por su parte, don Fidel, tras agradecer a toda la comunidad diocesana su acogida y cariño, ha dicho: «Os seguiré queriendo desde el silencio y el anonimato, seguiré palpitando en el corazón de esta Iglesia diocesana». Posteriormente ha recordado a quienes están sufriendo a causa de la pandemia y ha tenido unas palabras de recuerdo para su sucesor, monseñor Iceta, a quien se ha referido como «un regalo maravilloso para esta Iglesia diocesana que peregrina en Burgos», al igual que «esta Iglesia diocesana es un inmenso regalo para don Mario Iceta».

La ceremonia ha concluido con el recordatorio de las condiciones para ganar el Jubileo y la interpretación del himno de un Año Jubilar que se cerrará el 7 de noviembre de 2021. Está previsto que en agosto próximo una etapa de la Vuelta ciclista a España tenga su salida desde las inmediaciones de la catedral.

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