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«Buenas prácticas» para los párrocos de Valencia en cuestión económica

El Arzobispado de Valencia ha publicado el Manual de buenas prácticas del párroco en materia económica con el que, explica el ecónomo de la diócesis de ValenciaAntonio Sales, «reforzamos nuestro compromiso, con medidas concretas, para avanzar en la Transparencia y buen gobierno económico».
El Manual se ha presentado a la Provincia eclesiástica y al Consejo diocesano de asuntos económicos, que ha considerado además de la importancia y utilidad del mismo, la posibilidad de ser precursores en otras Diócesis españolas, “que por supuesto ponemos a su disposición entendiendo la importancia de estas buenas prácticas”, afirma Sales.

Herramienta y asesoramiento

Este Manual es herramienta y guía para informar y asesorar a los párrocos  de sus responsabilidades económicas. Incluye una descripción acerca de cuestiones como la elaboración y ejecución del presupuesto, la custodia de los bienes del inventario parroquial y la optimización de su gestión; las colectas y donativos, y el portal donoamiiglesia.es, instrumento que registra los donativos, garantizando así la Transparencia.
Antonio Sales, señala “tal como afirmamos en el Manual, los bienes de la Iglesia deben ser utilizados para la misión propia. La primera obligación del administrador es preservar lo que ha recibido, lo que se tiene, con transparencia y prudencia, haciendo de los bienes materiales un servicio a la acción evangelizadora”.
“Las obras de caridad con los más necesitados, la sustentación del clero, el culto divino y el apostolado como fin propio de la Iglesia son el destino de los bienes eclesiásticos, es por ello, que la administración debe hacerse desde el Evangelio y según la Iglesia quiere que se realice”, afirma el Manual.

Corresponsabilidad con los laicos

En este sentido el ecónomo de la diócesis de Valencia se refiere a la necesidad de estrechar la relación de los párrocos con los laicos “fomentando la corresponsabilidad y utilizando bien el patrimonio que se ha confiado, cumpliendo con todas las obligaciones legales fiscales e impositivas”.

El Manual también pone en valor la formación catequética y homilética, señalando que “esta es una misión que no podemos olvidar por el bien de la Iglesia y el bien de nuestros fieles. Todos somos responsables de concienciar a los miembros de las comunidades parroquiales, porque la parroquia hemos de cuidarla entre todos”.

Cuidar los bienes que hemos recibido

El texto recuerda que “el párroco como fiel administrador debe cuidar de los bienes que ha recibido actuando siempre con transparencia y austeridad, cumpliendo siempre la legislación canónica y civil. No es dueño de los bienes, sino administrador, y por tanto, debe dar cuenta del modo en que está administrando los bienes entregados por los fieles y a los poderes públicos según la legislación civil”.
Asimismo se enfatiza que “el párroco representa a la parroquia en todos los negocios jurídicos y debe cuidar de los bienes de la parroquia. La Iglesia, para cumplir la misión que se le ha confiado de evangelizar necesita medios materiales. Únicamente para esta finalidad la Iglesia requiere recursos económicos, para nada más, como recuerda el c.1254”.

Por último, el Manual contiene indicaciones para dotar a los párrocos de las actuaciones a tener en cuenta ante aspectos patrimoniales, expedientes de obras o herencias y legados, e incluye varios anexos en consonancia con Transparencia Internacional y el Portal de Transparencia de la Conferencia Episcopal Española (CEE).



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