Coronavirus

Bolivia: Los obispos denuncian que las fuerzas del orden no podrán hacer cumplir el estado de emergencia con la nueva ley

La Conferencia Episcopal Boliviana ha advertido que las fuerzas del orden pueden verse imposibilitadas para hacer cumplir el estado de emergencia vigente en el país a causa del COVID-19 si no se modifica el proyecto de ley aprobado por la Cámara de Diputados el 17 de abril. «Nos preocupa, como pastores del Pueblo de Dios en Bolivia —dice un comunicado difundido por la secretaría general de la institución el día 28— el Proyecto de Ley (PL N° 595/2019-2020 – Ley que coadyuva a regular la emergencia por el COVID-19) que ha sido ya aprobado en la Cámara de Diputados y está siendo tratado en la de Senadores.  (…) Alertamos que la redacción del artículo 9, en la práctica, podría hacer imposible que la policía nacional y las fuerzas armadas hagan respetar el estado de emergencia, lo que redundaría en desprotección para la población, frente a actuaciones imprudentes e irresponsables».

El proyecto de ley en cuestión pretende evitar los abusos de autoridad y para ello prohíbe la utilización de armas de fuego y un uso desproporcionado de la fuerza a policías y militares, así como la supresión de detenciones o arrestos innecesarios. Según el presidente de la Cámara Baja, Sergio Choque, se trata de que las fuerzas armadas ejerzan el control en calles y regiones respetando la ley y los derechos humanos.

La Iglesia, sin embargo, considera que, «en la práctica», ese artículo puede «hacer imposible» una correcta actuación policial, lo cual —dice— redundaría en perjuicio de todos.

En su declaración, titulada «Es momento de preservar la vida», los obispos afirman también que «no es momento para la política interesada y partidista, sino para buscar juntos el bien común», y demandan «a todos los ciudadanos, especialmente a los que tienen funciones de autoridad en diferentes servicios, altura de miras y actitudes de solidaridad».

Ampliación del confinamiento

La presidenta Jeanine Añez, que ejerce el cargo de manera interina (lo asumió tras la crisis que propició la huida de Evo Morales, pero no ha sido elegida por el pueblo), decretó el confinamiento total y absoluto de la población el pasado 22 de marzo. La vigencia del mismo expiraba hoy, 30 de abril, pero ayer esta «cuarentena rígida» fue prorrogada hasta el próximo 10 de mayo. La mandataria explicó a la nación por televisión que a partir de esa fecha se iniciará una «cuarentena dinámica» en la que los departamentos y ciudades serán clasificados en función de su riesgo —alto, medio o moderado— y que habrá medidas específicas para cada uno de ellos. En caso de riesgo alto, persistirá la cuarentena rígida; si el riesgo es medio, se permitirá la actividad laboral durante seis horas diarias, pudiendo salir los menores y adultos mayores solo una hora al día y con toque de queda para todos a partir de las cinco de la tarde; y si el riesgo es moderado, la actividad laboral podrá extenderse hasta ocho horas, con seis horas de salida para niños y ancianos y restricciones al tráfico de vehículos en función de la matrícula.

Las clases de los colegios, las celebraciones religiosas, y todos los eventos públicos y culturales permanecerán suspendidos hasta el 31 de mayo. Las fronteras seguirán también cerradas hasta junio y no habrá vuelos nacionales ni internacionales. Se dispone igualmente el uso obligatorio de mascarillas en lugares públicos.

Bolivia no es, ni de lejos, el país latinoamericano en el que más se está cebando la pandemia. El Ministerio de Salud tenía contabilizados hasta hoy 1.053 casos, que habían dejado 59 víctimas mortales. Esto la sitúa en el puesto décimo del ránking continental, a gran distancia de Brasil (79.685 contagios y 5.513 fallecidos), Perú (33.931 infectados y 943 muertes), Ecuador (24.675 y 888), México (17.799 y 1.732) y Chile (15.135 y 216).

Reparto de ayudas y olla solidarias

Entre tanto, la Iglesia sigue trabajando para asistir a la población, cada vez más necesitada. Los sacerdotes y seminaristas del Seminario Mayor San Jerónimo de La Paz dan de comer todos los días a cien personas en situación de calle, muchas de ellas ancianas. Se trata de indigentes que antes eran atendidos en el Comedor Popular San Calixto. Son los seminaristas los que preparan la «olla solidaria» en la plaza Riosinho de La Paz.

En la diócesis de Oruro, sacerdotes y voluntarios de Pastoral Social Cáritas han repartido también ayuda a unas 200 familias muy necesitadas de los barrios de la periferia.

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