Aurelio Pesoa y José Fuentes, secretario y secretario general adjunto de la Conferencia Episcopal de Bolivia.
Coronavirus

Bolivia: La Iglesia respalda el aplazamiento de las elecciones

Si la gestión de la crisis del COVID-19 es extremadamente compleja para todo gobierno, para el de Jeanine Áñez en Bolivia lo está siendo mucho más. La razón es muy simple: su interinidad. La exvicepresidenta segunda del Senado llegó al poder en noviembre, después de que el expresidente Evo Morales, el exvicepresidente García Linera y las máximas autoridades del Congreso partieran al exilio tras denunciar un golpe de Estado «cívico-policial». La hoy mandataria recibió la banda presidencial de manos del jefe del Ejército. El detonante de aquella crisis, como se recordará, fue el «pucherazo» por parte del régimen de Morales de las elecciones celebradas el 20 de octubre, con un recuento fraudulento para evitar la celebración de una segunda vuelta confirmado por la misión de observadores enviada por la Unión de Estados Americanos (OEA).

Bolivia tenía que haber repetido aquellas elecciones el 3 de mayo. Pero tras evaluar la situación sanitaria, el Tribunal Electoral ha decidido aplazarlas de nuevo, planteando ahora que se celebren a partir de junio, cuando el país haya salido de la «cuarentena rígida» decretada por las autoridades y recuperado la normalidad.

La Iglesia ha respaldado la decisión del máximo órgano electoral. En una declaración difundida el día 5 y titulada «Primero la vida y la salud», los obispos han pedido a la Asamblea Plurinacional y al Tribunal Supremo Electoral que actúen de manera coordinada e «imparcial» en función del interés general. «(…) Si la fecha de celebración de las elecciones es necesaria, mucho más es no poner en peligro la salud y la vida de los ciudadanos y garantizar elecciones limpias y transparentes», dice la nota de la Secretaría General, difundida en castellano, quechua y aymara. En la misma se expresa también la preocupación del episcopado por el «aprovechamiento partidista de la enfermedad y el sufrimiento del pueblo» para hacer propaganda política.

Utilización partidista de la situación

Áñez decretó el confinamiento total y absoluto de la población el pasado 22 de marzo, una «cuarentena rígida» que expira el 10 de mayo. A partir de este día comienza la «cuarentena dinámica», en la que los departamentos y ciudades son clasificados en función de su riesgo —alto, medio o moderado— y disponen cada uno de medidas específicas. Hasta el 7 de mayo, y según la Organización Mundial de la Salud, en Bolivia habían sido diagnosticados 1.886 casos de COVID-19, que han dejado 91 muertos.

El pasado 28 de abril, la Conferencia Episcopal ya hizo pública una declaración —«Es momento de preservar la vida»— en la que se denunciaba la utilización partidista de la situación. En el nuevo pronunciamiento leído por el obispo Aurelio Pesoa (secretario general), los obispos vuelven a cargar contra quienes menosprecian los riesgos y tratan de aprovechar la coyuntura «para su propio interés y beneficio político».

Para los futuros comicios hay registradas ocho fuerzas políticas. Áñez encabeza la candidatura de la alianza «Cambio», mientras que el exministro de Economía Luis Arce se halla al frente de la del «Movimiento al Socialismo» (MAS), la formación de Morales. Arce lideraba los últimos sondeos de opinión con un 35% de apoyos. Los otros candidatos mejor situados son los expresidentes Carlos Mesa (alianza «Comunidad Ciudadana) y Jorge «Tuto» Quiroga («Libre 21»).

La Conferencia Episcopal negó en su día que los sucesos de noviembre fueran «un golpe de Estado». Pidió entonces «una solución constitucional y pacífica» que debía pasar por la convocatoria de «nuevas elecciones» por parte de las nuevas autoridades. El pasado mes de febrero, en entrevista concedida al portal oficial «Iglesia Viva», el arzobispo de Sucre y presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Centellas, quiso subrayar la independencia de la Iglesia. «No nos importa quién está en el gobierno, nos importa tener mejores condiciones de vida para todos en Bolivia. Esta lectura nos permite ser siempre críticos en cualquier etapa de la historia de la nación», dijo.

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