Internacional

Bolivia: El obispo de Oruro pide ser valientes al rechazar cualquier intento por legalizar el aborto

Bolivia: El obispo de Oruro pide ser valientes al rechazar cualquier intento por legalizar el aborto
– El obispo de Oruro en Bolivia, monseñor Cristóbal Bialasik, ha reflexionado sobre el contexto en el que se celebrará el “Día del Niño por Nacer” en el país altiplano, el próximo 25 de marzo.

– Las tendencias ideológicas tratan de anestesiar la conciencia humana, motivando que el aborto es proteger la vida de la madre. Quieren dar paradójicamente la impresión de libertad, de derechos, de humanidad, hasta con un pretendido aire científico, pero que son argumentos tramposos que concluyen siempre con la muerte de un inocente, ha expresado.
–  Monseñor Cristóbal Bialasik ha llamado a ser valientes al rechazar cualquier intento por legalizar el crimen del aborto en Bolivia y despertar en los demás,  el respeto y la generosa acogida de toda vida humana naciente.
Monseñor Cristóbal Bialasik, obispo de Oruro al celebrar la eucaristía dominical desde la capital del folclore, recordó que el próximo 25 de marzo será el “Día del niño por nacer” en una realidad que parece olvidar el derecho fundamental que es la vida: “la vida humana es un valor inviolable, hoy nos deshacemos de los que no tienen voz, les pido defiendan el valor sagrado se la vida desde la concepción hasta el último día de la muerte natural”. Asimismo dijo que no podemos quedarnos callados cuando a la Iglesia se le quiere quitar el derecho a enseñar.
“En el día en que celebramos el inicio de la vida humana de Jesús que vino para darnos su vida divina, celebramos también el Día del Niño por Nacer. En una realidad y cultura que parece querer olvidar que el derecho a la vida es el primero y más fundamental de los derechos.  La solemnidad de la Anunciación nos recuerda que la vida humana es un valor inviolable.
Hoy nos hacemos voz de los que aún no tienen voz. Sin embargo, desde el vientre de su madre nos gritan: “Así como tú, yo también tengo derecho a vivir”. Por ello les pido a todos: defienden el valor sagrado de la vida, desde la concepción hasta el último suspiro con la muerte natural. Junto con los Niños por Nacer todos digamos con fuerte voz: “Así como tú, yo también tengo derecho a vivir”.
Hoy día hay tendencias ideológicas que tratan de anestesiar la conciencia humana, motivando que el aborto es proteger la vida de la madre. Dan argumentos que quieren dar paradójicamente la impresión de libertad, de derechos, de humanidad, hasta con un pretendido aire científico, pero que son argumentos tramposos que concluyen siempre con la muerte de un inocente.
La verdad es distinta: cada persona humana desde la concepción es una, única e irrepetible. Cada ser humano es alguien eternamente ideado y eternamente elegido por Dios; alguien llamado y conocido por su propio nombre.
Esta es la maravillosa experiencia que Dios le revela al profeta Jeremías en el relato de su vocación: “Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré” (Jer 1, 5). Es también la impresionante y bella realidad que experimenta y nos transmite el Salmista: “Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras; conocías hasta el fondo mi alma (Sal. 139, 13-14).
Cada persona humana desde la concepción, tiene un valor incomparable, porque en cualquier fase o condición de su vida, resplandece un reflejo de la misma realidad de Dios.
Somos su imagen y semejanza (ver Gn 1, 26-27), hemos sido creados por Él y para Él. Sólo Dios es Autor y Señor de la Vida y ninguno de nosotros puede usurpar poder sobre ella. El mandamiento “No Matarás”, mantiene toda su validez y vigencia.
El Papa Juan Pablo II en una reflexión nos decía: “respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana, en particular a la naciente. Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad”.
Por tanto, como un acto concreto de conversión que nos ayude a vivir la Cuaresma fructuosamente, fijemos nuestra mirada en el “Niño por Nacer”, el más pequeño e indefenso integrante de nuestra sociedad, el más pobre entre los pobres, porque ni voz tiene para defenderse. Fijemos nuestra mirada de amor solidario por él y defendamos  su derecho sagrado e inviolable a la vida. Su vida tiene que ver con mi vida. Su vida tiene que ver con mi salvación eterna. Mi cobardía y mi silencio cómplice de hoy, pueden llevarme el día de mañana cuando aparecemos ante el Juicio de Dios, a que el Señor pregunte también a mí como a Caín: “¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra” (Gn 4, 10).
Que los responsables de la política, de la economía y de los medios de comunicación social hagan todo cuanto esté dentro de sus posibilidades, para promover una cultura respetuosa, siempre protegiendo la vida humana. Que todos, por grande o pequeña que sea nuestra responsabilidad, seamos valientes en nuestra hora de rechazar cualquier intento por legalizar el crimen del aborto en Bolivia y despertemos en los demás, especialmente en los jóvenes y en los esposos, el respeto y la generosa acogida de toda vida humana naciente, viendo en el fruto del vientre materno la admirable obra del Creador.
A la Virgen María, que acogió en su seno a Aquel que es la Vida misma, Jesucristo, nuestro Señor, encomendamos la oración y el empeño en favor de la vida naciente.”
Fuente: Iglesiaviva
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