Asamblea Plenaria

Blázquez a los obispos: «Las elecciones no son un reparto de poder»

Arranca la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española en la que el cardenal Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid ha pronunciado su último discurso después de dos periodos que suman nueve años como presidente de la institución. «Termino el encargo que me otorgaron los obispos para presidir la Conferencia Episcopal, deseo expresar a ustedes, señores obispos, mi gratitud por la confianza que me han manifestado», tras lo cual recibió un caluroso aplauso de los prelados españoles como reconocimiento a su labor.
No obstante, antes de este momento, y con la vista puesta en las lecciones que comienzan esta tarde con la primera votación de sondeo, Blázquez les ha aconsejado: «La presente Asamblea Plenaria se caracteriza por la designación de casi todos los cargos de la Conferencia. Ahora bien, las elecciones no son un reparto del poder», les ha señalado. Por el contrario: «Son una distribución de las colaboraciones para contribuir lo más adecuadamente posible al sentido mismo de la Conferencia Episcopal y la misión que ha recibido en su misma constitución». En esta misma línea, el cardenal ha querido destacar que «las elecciones no son oportunidad de acumular prestigio, sino ocasión para mostrar disponibilidad al servicio». Por últimos, les ha animado a que «entre todos, con generoso reconocimiento mutuo, llevamos adelante solidariamente las tareas encomendadas. ¡Que seamos buenos administradores de la multiforme gracia de Dios, poniéndola al servicio de los demás!».

Estatutos y organigrama

En el discurso inaugural de esta Asamblea Plenaria, que cumple su reunión número CXV y que concluirá este viernes 6 de marzo, Blázquez ha desgranado el cambio de estatutos y organigrama de la propia Conferencia Episcopal que «han sido realmente una obra de de sinodalidad, de comunión en el ministerio episcopal». Además ha citado al Papa Francisco, quien ha expresado su convicción de que el estatuto de las conferencias episcopales «debe avanzar en el desarrollo de sus posibilidades». La dimensión misionera es fundamental en la reforma de la Curia romana, ha expresado el cardenal, «y también en la reforma de los Estatutos de nuestra Conferencia Episcopal: En medio de una sociedad y un mundo que en buena medida ha dado las espaldas a Dios, la misma constitución apostólica es una oportuna llamada a la Iglesia y a los evangelizadores sobre esta tarea fundamental e inaplazable».
También cambia el organigrama interno de la institución que pasa de 14 comisiones episcopales a 10 que ahora con los Estatutos renovados se articulan especialmente las funciones de la Conferencia Episcopal, «sin establecer compartimentos estancos, ya que unas tareas confinan con otras, se estructuran con dos claves. Por una parte, ocupan el espacio mayor las comisiones dedicadas a actividades a través de las cuales la Iglesia vive y cumple su misión; y, por otra, a las personas, que han recibido de Dios vocaciones diversas para desempeñar en la Iglesia diferentes servicios y ministerios, se dedican algunas comisiones», ha dicho el arzobispo de Valladolid.
«Con esta renovación de Estatutos sintonizamos más estrechamente con la Reforma de la Curia romana y con sus claves misionera y sinodal. Se pretende agilizar el funcionamiento para que no quedemos como atrapados en cuestiones secundarias; con los cambios introducidos esperamos que se gane en eficacia y en atención a lo principal». Además, ha resaltado que «la incorporación de la representatividad territorial ha sido un criterio decisivo de la reforma. Necesitamos cuidar no solo el ejercicio de las funciones a través de las comisiones episcopales y de los presidentes que las representan en la Comisión Permanente, sino también la comunión eclesial de provincias eclesiásticas, representadas por los metropolitanos».

El don de la vocación

En su último discurso, el cardenal Blázquez no ha querido dejar pasar la oportunidad de citar el plan de formación sacerdotal que aplica la Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis y ha subrayado la importancia de la pastoral vocacional para el sacerdocio ministerial, indispensable para la vida de la Iglesia. «No queremos conformarnos con administrar la escasez; deseamos ser cauce de nuevas vocaciones a las que el Señor continúa invitando».
Por otro lado ha querido destacar que en «Congreso de Laicos. Pueblo de Dios en salida», que tuvo lugar en Madrid entre los días 14 y 16 de febrero, se pudo sentir «el signo del dinamismo evangelizador. Confiamos en el Señor que la generalizada satisfacción y la alegría compartida durante esos inolvidables días se traduzca también en celo apostólico y vocacional». «No somos espontáneos, sino llamados y enviados por el Señor. La penuria vocacional, que desde hace tiempo padecemos, nos impulsa a reconocer más aún cada día que toda vocación es un regalo por el que debemos diariamente pedir a Dios, que debemos recibir con gratitud, y que debe ser cultivado, acompañado y vivido como un tesoro», ha destacado Blázquez.

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