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Bernardito Auza, en León: «Tenemos que coger en nuestra vida como parte de la vocación cristiana también los dolores»

Era su primera visita a León desde que el pasado mes de enero presentara sus cartas credenciales al Rey Felipe VI después de haber sido nombrado nuncio de Su Santidad por el Papa Francisco el pasado mes de octubre. Pero su presencia en la Basílica Menor de la Virgen del Camino para presidir la celebración de la Eucaristía en la solemnidad de la patrona de la Región Leonesa el pasado martes no era la primera de Bernardito Auza puesto que ya en el año 1986, entonces como estudiante en Roma durante su formación diplomática, mucho más joven, y entonces como joven sacerdote filipino, Bernardito Auza visitaba, entonces sí, por primera vez un templo que entonces era Santuario y que desde siempre ha sido punto de referencia esencial para la vida de fe en la diócesis de León.

Y en esta ocasión, 34 años después, monseñor Auza ha concedido una entrevista al programa «El Espejo de la Iglesia Diocesana» de COPE León en la que ha enviado un «saludo muy especial y felicidades para todos los habitantes de la Región Leonesa con ocasión de la fiesta de la Virgen del Camino. Estoy muy contento de estar aquí en León y presidir la misa de acción de gracias con ocasión de esta fiesta en el santuario-basílica menor porque también formo parte de la Fraternidad Sacerdotal Dominicana y por eso es un gran placer encontrar en esta basílica a la comunidad de los Padres Dominicos».

Esta visita a León, que el obispo Julián López ha calificado como «auténtica visita de alcance pastoral», estuvo precedida de la presencia de Bernardito Auza en la diócesis de Santander, donde tuvo ocasión de presidir la Eucaristía de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz este pasado lunes, precisamente en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, donde custodia la emblemática reliquia del ‘lignum crucis’, y desde esas tierras del Valle de Liébana, que hasta hace siete década, formaban parte de la diócesis de León, el nuncio de Su Santidad viajaba para participar en esta fiesta de la Virgen del Camino «para expresar a todos la cercanía del Santo Padre, a los obispos, al clero, a todos los fieles, con la gran alegría de celebrar la misa con el obispo y con integrantes del clero diocesano, aun con la pena de vivir en estos tiempos tan duros y complicados, además con la circunstancia de que mi madre ha fallecido hace unas horas en Filipinas, por suerte no a causa del coronavirus sino por vejez, con 98 años y un vida larga y fructífera y gracias a Dios por su entrega a nuestra familia como mi padre que con 98 años todavía vive, y ¡qué lástima¡ un enorme dolor no poder participar en el funeral y no haber podido ver a nuestra madre antes de su muerte, y muchas gracias a todos por la condolencias y las oraciones aquí en León».

Bernardito Auza destacó «el relieve de esta diócesis de León, de enorme patrimonio espiritual y cultural, y de gran relieve también en la historia de España, para la que traigo en nombre del Santo Padre un mensaje de agradecimiento» y «como expresé en la homilía, tenemos que acoger en nuestra vida como parte de la vocación cristiana también los dolores, también los sufrimientos, porque a través de las dificultades de la vida se muestra cómo el Señor y Nuestra Madre están cercanos a nosotros. Ya el Santo Padre Juan Pablo II expresaba que la muerte, el sufrimiento, son parte integrante de la vida y no hay que tener miedo, no tenemos que huir de lo que la vida nos ofrece cada día, incluso los problemas, los desafíos, el sufrimiento, porque podemos llegar a la significación más profunda al ver y acudir a los ojos de la fe, de la participación en la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y de los dolores de la Madre, especialmente en este día de la fiesta de la Virgen del Camino».

Por José Mª Martínez Llamazares
Secretariado de Comunicación Social
Diócesis de León

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