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Benham Benoka, sacerdote iraquí: «Esperamos que el Papa nos defienda de la persecución étnico-religiosa que sufrimos»
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Benham Benoka, sacerdote iraquí: «Esperamos que el Papa nos defienda de la persecución étnico-religiosa que sufrimos»

«En el Papa Francisco esperamos a un abogado que va a defender a sus hijos de la persecución étnico-religiosa que sufren». Este es el llamamiento-deseo que ha formulado este martes, 2 de marzo, el sacerdote iraquí Benham Benoka desde Bartella, en la llanura de Nínive. El presbítero de la iglesia sirio-católica ha sido uno de los participantes en la rueda de prensa de presentación de la campaña «Los últimos cristianos de Irak», lanzada por Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) coincidiendo con el inminente viaje pontificio, del 5 al 8 de marzo. En la tarde del día 4, la fundación pontificia celebra en la catedral de la Almudena una vigilia de oración por los cristianos perseguidos con asistencia del cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.

«Pensamos que los cristianos en Irak realmente están en una situación casi, casi de extinción», ha confesado en su intervención el director de ACN España, Javier Menéndez-Ros. En 2003, ha argumentado, había en el país 1,4 millones (1,6 según otras fuentes) y ahora son solo 250.000, localizados principalmente en Bagdad, Basora y la llanura de Nínive, de donde tuvieron que huir en masa en 2014 tras su conquista por el Estado Islámico. El responsable de ACN ha recordado que la Iglesia iraquí es antiquísima —con presencia de seguidores de Santo Tomás ya en el siglo I— y martirial. «Entre 2004 y 2014 ha habido allí 1.107 mártires cristianos, 15 de ellos sacerdotes. Dos de estos sacerdotes perecieron en un ataque de Al-Qaeda a la iglesia de Nuestra Señora de la Salvación de Bagdad, donde fueron asesinadas 58 personas: 53 de ellas cristianos que celebraban la Eucaristía, y el resto musulmanes que hacían guardia».

50 millones de euros en ayudas

ACN lleva desde los años ochenta socorriendo a los cristianos de Irak. En un principio se trataba de ayudas para sacerdotes (formación pastoral) y conventos, pero desde hace diez años son ya actuaciones «de emergencia» y «de rescate». Así lo ha explicado desde la sede central de la organización en Alemania Philipp Ozores, secretario general de la organización. Ozores ha afirmado que desde el comienzo ACN ha dedicado a Irak 49.523.516 euros. Y ha recordado que hace unos años las Iglesias caldea, católica siria y ortodoxa siria constituyeron el «Comité para la Reconstrucción de Nínive» y que este lleva tiempo trabajando en la rehabilitación de las propiedades cristianas para permitir su vuelta. Un porcentaje importante de ellos han regresado ya, ha dicho, pero muchos otros no.

Según los datos de ACN, la persecución del Daesh se tradujo en la destrucción total o parcial de 363 propiedades de la Iglesia (46 de ellas iglesias, capillas y santuarios, y 18 conventos) y de más de 14.000 viviendas. De estas últimas, la organización ha ayudado a reconstruir más de 2.000. Uno de los templos que también ha contribuido a restaurar es la iglesia de la Inmaculada, en Qaraqosh, que, destrozada en su día por los yihadistas —su atrio llegó a ser utilizado como campo de adiestramiento—, va a ser visitada ahora por el Papa.

Ozores ha anunciado, por último, la constitución de un programa de becas dotado con 1,5 millones de euros para 150 estudiantes de la Universidad de Erbil. Este centro, fundado hace cinco años por el obispo de la capital del Kurdistán, es la única universidad católica del país.

Padre Benoka: «Los cristianos iraquíes sufren»

El Padre Benoka ha denunciado ante los medios la falta de paz y seguridad que sigue habiendo en Irak «por la presencia de muchas milicias» en el territorio que actúan no solo contra el gobierno, sino contra la presencia cristiana. «Los cristianos en Irak sufren», ha dicho antes de lamentar la situación de falta de trabajo —agravada por la situación de covid-19— y la arbitrariedad de las autoridades locales. «El gobierno local pide a los cristianos que cierren sus tiendas por la pandemia, pero permite abrir las de los comerciantes musulmanes», denuncia.

Para el sacerdote sirio-católico, los cristianos esperan que el Papa hable con las autoridades religiosas y con el gobierno, para que este defienda su derecho a seguir en esta tierra. Y advierte contra un plan para tratar de «borrar la presencia cristiana de la llanura de Nínive» y establecer allí, en las ciudades ahora cristianas, una zona para los chiítas.

«Rezamos para que el Papa pueda hablar de la persecución y de la fraternidad entre los iraquíes. La presencia de los cristianos en Irak es una cuestión política. Necesitamos de apoyo político. Necesitamos que se le diga al gobierno iraquí que los cristianos están perseguidos, que están sufriendo», concluye.



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