Opinión

Benedicto XVI: el teólogo de Europa

Benedicto XVI: el teólogo de Europa

El Papa emérito, cuando aún no era sucesor de San Pedro, formuló en diversos y prestigiosos foros internacionales un conjunto de tesis sobre el futuro de Europa que tienen hoy su máxima actualidad.

Ya hace algunos años afirmaba: el problema de la actual controversia sobre Europa, radica en gran parte en que aún no está claro qué se pretende o qué se quiere expresar con este concepto de Europa, 60 años después. Ya denunció lo que se pretendía entonces y lleva camino de ser una realidad hoy, la fuerte corriente psicológica y política, que pretende situarse de espaldas de Europa, no sólo olvidando sus raíces cristianos, sino apostando por corrientes en las que el cristiano-fobia se airea con total sectarismo próximo a la persecución no sólo encubierta sino obscena y pública. Para el Papa emérito es una realidad incuestionable e históricamente demostrable que desde el final de la Edad Media hasta comienzos de la Edad Moderna, el Islam se constituyó en el enemigo de Europa. Desde su mismo origen el Islam en cierto sentido fue un retroceso hacia un monoteísmo que no acepta el gran misterio cristiano de la Encarnación de Jesucristo Dios y hombre verdadero en la Historia del mundo humano. Se percibe hoy que donde el Islam se mantiene vivo con su fe, considera los regímenes jurídico-políticos europeos basados en la razón y en el derecho como ateos y contra la fe islámica.

Papa el Papa Benedicto los pilares sobre los que se han levantado Europa tal como se ha conocido históricamente han sido el Logos griego, el Derecho romano, y en Humanismo Cristiano, cuando Europa ha renunciado a ellos ha quedado sometido a la barbarie y al aniquilamiento como espacio político con personalidad diferenciada. Así la única Europa posible después del fracaso del marxismo, del nazismo y libre del fundamentalismo islamista, para el Papa Emérito está en la renuncia del ateísmo heredero de la Revolución francesa, que no de la ilustración, como presupuesto del derecho público en la formación de Europa, más aún está en el respeto públicamente reconocido de Dios como fundamento de la Ética y de un Derecho, que implican el rechazo de la revolución permanente como sumo bien.

Para el Papa emérito Europa debe estar fundamentada en la aceptación y la garantía de la libertad de conciencia, de los derechos humanos, de la libertad científica y por consiguiente de una sociedad humana y libre. Para él las conquistas de la Edad Moderna deben ser aseguradas y desarrolladas sin caer en una ideología sin transcendencia y sin base. El Cristianismo debe mediar su política europea, según estos criterios. El Laicismo negativo que algunos pretenden para Europa significa su destrucción. Sólo dando a Dios lo que de Dios y al César lo que es del César es posible un Europa alejada de los cánceres del relativismo moral y del nihilismo ideológico.

Fidel García Martínez Catedrático Lengua Literatura Doctor Filología Románica

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