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Bendición de las instalaciones de la Casa Diocesana de Málaga

Bendición de las instalaciones de la Casa Diocesana de Málaga

En la tarde del miércoles 3 de septiembre, D. Jesús Catalá, obispo de Málaga, ha bendecido las nuevas instalaciones de la Casa Diocesana “Beato Manuel González” tras ser restaurada

Al acto han acudido representantes del clero diocesano, del Ayuntamiento de Málaga, de asociaciones y movimientos eclesiales y de otras instituciones que son usuarios habituales de la Casa.

Restaurar el edificio del Seminario, deteriorado por el tiempo, y adecuarlo a la normativa vigente, ha sido el objeto de las reformas que se han acometido en la Casa Diocesana. Unas reformas que permitirán a la Diócesis contar con unas instalaciones adecuadas para el servicio pastoral.

La obra que en «un principio iba a consistir en la rehabilitación del edificio originario del Seminario Diocesano, creado por el beato Manuel González en 1923, ha exigido obras de restauración en algunos lugares concretos», explica el arquitecto encargado del proyecto, Gabriel Ruiz Cabrero.

Se trata de un edificio con más casi un siglo de vida y a pesar de su moderna estructura, diseñada por el arquitecto Fernando Guerrero-Strachan, «existía un riesgo serio de colapso», afirma Gabriel Ruiz. «Sus vigas de hierro se habían oxidado, por el paso del tiempo y el deterioro provocado por el agua».

Las obras han tenido una duración de un año aproximadamente, si bien se han realizado estudios previos durante los años anteriores. «Las obras -detalla Gabriel Ruiz- han consistido en devolverle la habitabilidad al edificio, es decir, adaptarlo a la normativa vigente. Sobre todo reparando morteros y ladrillos descompuestos, así como estructuras de hierro, que se habían perdido por el daño del agua».

«Una parte muy importante de la obra ha consistido en dotar al edifico de unas instalaciones que, naturalmente, hace cien años ni existían, ni se exigían, ni se podían plantear -añade el arquitecto-. Las necesidades de un edificio que ha de acoger a numerosas personas y la normativa actual exigen unas dotaciones muy específicas. Todas esas instalaciones han tenido que hacerse nuevas. Es importante destacar que las obras que se han hecho ahora no se podían haber hecho antes, porque ni existían esas necesidades, ni estaban planteadas. Ni siquiera existía la tecnología capaz de resolverlas.  Y es que, efectivamente, una parte del edificio estaba cimentada como imaginábamos, pero otra parte no. Ha habido que hacer una complicada cimentación para darle solidez al edificio. Y también hemos intervenido en la ladera norte porque se estaban produciendo deslizamientos debido a la naturaleza del terreno en el que está construida, que nos ha obligado a grandes obras de contención de los muros para alojar con la necesaria seguridad todo el espacio de las cocinas y aparcamientos. Una vez consolidado el terreno, ha sido posible plantear el espacio para el estacionamiento de vehículos y autobuses».

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