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Beatificación de los Mártires del siglo XX en España – 30 respuestas para 30 preguntas

Algunas cosas que conviene saber sobre la Beatificación de los mártires del siglo XX en España

30 respuestas para 30 preguntas

Las preguntas podrían ser muchas más, pero se trata únicamente de una primera aproximación. Es algo así como una pequeña introducción para clarificar algunos conceptos y poder dar una respuesta y una información uniforme a algunas preguntas comunes y previsibles.

1.- ¿Cuál es el motivo de esa Beatificación?

El Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española recoge como una de las grandes acciones, inscritas en el Año de la Fe, la beatificación de mártires del siglo XX en España. En el Plan se recuerdan las Palabras del Papa Benedicto XVI cuando, precisamente al convocar el Año de la Fe, señaló que “por la fe, los mártires entregaron su vida como testimonio de la verdad del Evangelio, que los había transformado y hecho capaces de llegar hasta el mayor don del amor con el perdón a sus perseguidores”.

2.- ¿Cuándo se determinó la fecha y el lugar de esta celebración?

En la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española se decidió por gran mayoría que la ceremonia de beatificación de mártires del siglo XX en España, prevista para el 13 de octubre de 2013, se celebrase en Tarragona por razón del número, pero sobre todo por razones pastorales.

3.- ¿Quién organiza una ceremonia de beatificación?

La organización corresponde a la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Española a través de la Oficina para las Causas de los Santos de la Conferencia Episcopal Española, con la colaboración de la diócesis anfitriona.

4.- ¿Por qué se escogió Tarragona?

La Iglesia de Tarragona posee una gran tradición martirial que se remonta a los primeros tiempos del Cristianismo. Mártir fue San Pablo, quien difundió el mensaje de la Buena Nueva desde la ciudad; mártires fueron los santos protectores de la misma, Tecla y Magín; sin embargo, son los Santos Mártires Fructuoso, obispo, y san Augurio y san Eulogio, diáconos, quienes abren y marcan la tradición local. Por otro lado, más de una tercera parte de los futuros nuevos beatos pertenece a la Causa de Tarragona.

5.- ¿Por qué los Santos Mártires Fructuoso, obispo, y san Augurio y san Eulogio, diáconos, son quienes abren y marcan la tradición local?

Fructuoso es la primera de las grandes figuras que nos ofrece la historia de la Iglesia española. Pastor de la comunidad cristiana de Tarragona a mediados del siglo III, venerado por los fieles lo mismo que por los paganos. Expuso muchas veces su vida en la peste que por entonces asoló el imperio, pero Dios le reservaba para el sacrificio más glorioso del martirio.

6.- ¿Puede ponerse fecha al martirio del obispo Fructuoso?

La fecha, perfectamente documentada, es la del 21 de enero de 259, a consecuencia del decreto del emperador Valeriano, firmado en 257, según el cual se disponía que todos los jefes de las Iglesias ofreciesen sacrificios a las divinidades del Imperio, so pena de la vida. Fructuoso y sus diáconos Eulogio y Augurio se negaron a obedecer la orden imperial y, en vista de su resistencia, el gobernador romano Emiliano, dispuso que fuesen quemados vivos en el Anfiteatro. El obispo subió a la hoguera, junto con sus diáconos, con sereno continente, pronunciando estas palabras: “Es preciso que tenga en mi pensamiento a la Iglesia Católica, extendida desde Oriente hasta Occidente”.

7.- ¿Dónde se documenta el sacrificio de los Protomártires?

En las Actas de la pasión de los santos mártires Fructuoso, obispo, Augurio y Eulogio, diáconos, inmolados en Tarragona el 21 de enero, bajo el imperio de Valeriano y Galieno. En ellas, uno de sus discípulos nos ha conservado el relato de su interrogatorio y de su muerte con una sencillez maravillosa, digna de la grandeza del héroe. Es uno de los documentos más venerables de la antigua Iglesia universal y las Actas martiriales más antiguas de la península Ibérica.

8.- ¿Quién es un mártir?

En la tradición cristiana se ha considerado que un “mártir” era una persona que moría por su fe religiosa, y en muchos casos era torturada hasta la muerte. En muchas ocasiones asimilamos “mártir” a los mártires cristianos de los tres primeros siglos, quienes fueron asesinados por sus convicciones religiosas. Sin embargo, ha habido más mártires cristianos en el siglo XX que en el conjunto de los diecinueve siglos anteriores. Cabe señalar que en nuestro siglo XXI siguen las persecuciones religiosas, la mayoría con los cristianos como víctimas.

9.- ¿Por qué esa denominación de “Mártires del siglo XX” y no otra?

Numerosos estudiosos del tema sostienen que cuando a las víctimas -en el caso que nos ocupa-se les llama «mártires de la guerra civil», se están manipulando los términos. La guerra civil es el contexto sociopolítico en que se produce la muerte de la mayoría; pero ellos son víctimas, no de una guerra civil, sino de una persecución religiosa, que son dos conceptos totalmente distintos.

10.- ¿Qué argumento puede darse en favor de esa denominación?

Un argumento en favor de la tesis antes expuesta la constituye la beatificación de unos Hermanos de La Salle de Turón (Asturias), asesinados en Oviedo en 1934. Por aquel entonces no había guerra civil, sino una situación en la que hubo persecución religiosa: quema de conventos, de iglesias, asesinatos de personas a causa de su fe, etc. con la anuencia y, por tanto, una responsabilidad moral por parte de quienes toleraron  aquel estado de cosa. El término “mártires de la guerra civil” se presta a manipulación, por lo que se prefiere la expresión “mártires del siglo XX en España”.

11.- ¿Por qué se beatificará a esas personas y no a otras?

Porque fueron víctimas de una “persecución religiosa” y por considerar que la violencia sistemática ejercida contra las personas miembros de la Iglesia católica, lo fue en condición de tales. Los mataron “in odium fidei” (por odio a la fe) por el solo hecho de que eran católicos, ya fuesen religiosos o laicos, y no quisieron apostatar de su fe para salvar su vida. En una contienda o en una revuelta perecen muchas personas, pero no todas mueren “a causa de su creencia religiosa” y ahí radica la diferencia.

12.- ¿Qué es un “beato”?

En la Iglesia católica, un beato (abreviado como B. o Bto/ta) es un difunto cuyas virtudes han sido previamente certificadas por el Papa y puede ser honrado con culto. El término “beato” significa literalmente feliz (del latín beatus), o bienaventurado en sentido más amplio, aludiendo a la creencia de que esa persona está ya gozando del paraíso. La consideración de beato constituye el tercer paso en el camino de la canonización. El primero es Siervo de Dios; el segundo, Venerable; el tercero, Beato; y el cuarto, Santo.

13.- ¿Cómo se llega a beato?

Para la beatificación de un mártir es suficiente la declaración oficial de su martirio por parte de la Iglesia, por ello no se requiere ni el proceso de virtudes heroicas ni tampoco el milagro, que, en cambio, se exige para la betificación de una persona fallecida por causas naturales.

14.- ¿Cómo se determina esa beatitud?

Si el proceso se desarrolla por la vía de martirio, la duda sobre la que se establece el proceso es si el fiel sufrió martirio por su fe. Por eso “es necesario recoger pruebas irrefutables sobre la disponibilidad al martirio -como derramamiento de la sangre- y sobre su aceptación por parte de la víctima; pero también es necesario que aflore directa o indirectamente, aunque siempre de modo moralmente cierto, el odio a la fe por parte del perseguidor”, como recuerda el Mensaje de Benedicto XVI al Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

15.- ¿Quién puede abrir un proceso de beatificación?

El Obispo de la diócesis a la que hubiere pertenecido el mártir.

16.- ¿Cuáles son las fases de un proceso o causa?

Primero está la fase probatoria, es decir, la averiguación o prueba que jurídicamente se hace de algo, en ese caso de las circunstancias que rodearon todo lo relativo al martirio y al mártir. Una vez terminada la fase probatoria, se redacta un documento en el que se examinan los datos recogidos (la llamada positio) y se envían todas las actas a la Congregación para las Causas de los Santos.

17.- ¿Quién es competente para proseguir la causa?

En la Santa Sede es competente la Congregación para las Causas de los Santos. Dentro de la Congregación, existe un Colegio de Relatores. Su función es recibir las causas que llegan e impulsarlas, de acuerdo con las normas de la propia Congregación y con el máximo rigor. Una vez recibida la causa, se asigna a uno de los Relatores, quien prepara la ponencia sobre el martirio del Siervo de Dios, que así será llamado en adelante el presunto mártir. La ponencia sobre sobre el martirio se presenta a la Comisión de Teólogos, los cuales emiten su voto. Si éste es favorable, se entrega a los Cardenales y Obispos miembros de la Congregación.

18.- ¿Cuál es el paso siguiente?

Si la causa de beatificación se sigue por vía de martirio, no se procede a la declaración de Venerable. Como se ha dicho anteriormente, para la beatificación de los mártires no es necesario el proceso del milagro. Una vez aprobada la ponencia por los dos grupos -Comisión de Teólogos y Congregación de Cardenales y Obispos- se presenta al Santo Padre, el cual, si lo estima conveniente, procederá a promulgar el Decreto por el que se aprueba el martirio del Siervo de Dios, y ordenará su beatificación.

19.- ¿Se conoce el número de las personas a beatificar?

Según los últimos datos, el número total de mártires a beatificar sería de 524, de los cuales 294 serían de causas incoadas en las diócesis de Barcelona (35 mártires), Lleida (97 mártires), Tortosa (15 mártires) y Tarragona (147 mártires). En esas causas hay las de dos obispos mártires, el Obispo de Lérida Salvio Huix y el Obispo Auxiliar de Tarragona Manuel Borràs.

20.- ¿Cuántas personas acoge la Causa de Tarragona?

La Causa de Tarragona tiene -como se ha dicho- 147 mártires así distribuidos: el Obispo Auxiliar Manuel Borràs; sesenta y seis sacerdotes seculares y dos seminaristas de la Archidiócesis de Tarragona; treinta y nueve Hermanos de las Escuelas Cristianas; veinte monjes benedictinos de Montserrat; siete Carmelitas Descalzos; siete Claretianos; un Capuchino; cuatro sacerdotes de la Fraternidad Terciaria de las Carmelitas de la Enseñanza (fundada por el beato P. Francisco Palau).

21.- ¿Por qué se ha tardado tanto en esas beatificaciones?

Una causa de beatificación es, por lo general, un procedimiento largo y complejo. Hay que contrastar muchos testimonios, pruebas, etc., puesto que se trata de algo muy serio y que, conforme a derecho, debe llevarse a cabo con el máximo rigor. Por otro lado, la de Tarragona fue una de las primeras Causas de beatificación presentadas a la Santa Sede; pero, por diversas razones, la Causa se paralizó varias veces y por eso han pasado más de 50 años desde su introducción.

22.- Además de por el aspecto religioso, ¿se da alguna otra razón para que esta ciudad sea la sede de esa magna beatificación?

Las humeantes chimeneas de las industrias petroquímicas que rodean la moderna ciudad de Tarragona dan pocas pistas sobre la historia de esa antiquísima población, cuyo nombre fue variando a lo largo de los siglos: Cose, Tarraco, Tarkuna, Tarragona… Resulta imposible describir en unas líneas lo mucho de bello y notable que conserva la ciudad de Tarragona, a pesar de su azaroso pasado que contempló varias destrucciones. Puede decirse, sin faltar a la verdad, que toda ella es un museo y un monumento.

23.- ¿Con qué se encontrará, además de restos arqueológicos u obras de arte, el posible peregrino en la Tarragona de hoy?

Hoy, como capital de la Costa Dorada, Tarragona florece de nuevo. Posee amplias avenidas (una de las cuales ha sido propuesta como marco para la celebración de la ceremonia de beatificación), bellas iglesias, buenos museos (como el Arqueológica, el de Arte Moderno, el Bíblico o el Diocesano), animadas calles y zonas comerciales, una excelente oferta hotelera y gastronómica e incluso un pintoresco barrio marítimo. Por otro lado, en sus alrededores se encuentran otras poblaciones realmente atractivas que, en caso de una estancia de varios días, bien merecen una visita.

24.- ¿Se ha hecho un cálculo sobre cuántas personas vendran a Tarragona a esa beatificación?

Es imposible predecir a casi un año vista cuántas asistirán, puesto que ello depende de muy diversas circunstancias; sin embargo, se baraja la cifra de unos cincuenta mil peregrinos.

25.- ¿Dónde se celebrará la ceremonia?

Se ha propuesto una de las principales avenidas, capaz de acoger a miles de personas. También se han propuesto otras alternativas. No obstante, todavía se están sopesando los “pros” y los “contras” de las diversas ubicaciones por parte de la organización.

 

26.- Aparte de la ceremonia de beatificación, ¿está prevista la celebración de otros actos religiosos?

Se contempla la posibilidad de que los peregrinos puedan asistir a plegarias en las distintas iglesias de la ciudad. De todos modos, aún es pronto para anunciar nada. Próximamente se darán más detalles por parte de la organización.

27.- ¿Qué puede ofrecer Tarragona a esos peregrinos?

Una de las principales razones para visitar la ciudad la constituyen sus vínculos con el Cristianismo primitivo. Curiosamente, sus principales monumentos están relacionados -de un modo u otro- con los avatares de la fe en Jesucristo. Lo mismo puede decirse de muchas de las poblaciones cercanas. Sin necesidad de salir de Tarragona los posibles peregrinos pueden hallar, en un itinerario que aúna piedad e historia, una ruta que permite seguir las peripecias del primer Cristianismo. Dicha Ruta de los primeros cristianos tiene diversos hitos, vinculados con la predicación de la Buena Nueva y con los Protomártires: 1) la capilla de San Pablo, 2) la Catedral, 3) el Pretorio y las bóvedas del circo, 4) el anfiteatro y 5) la necrópolis paleo-cristiana.

28.- ¿Y en el supuesto de una estancia de varios días?

A pocos kilómetros de la ciudad (entre 8 y 30 Km., aproximadamente), se hallan, por ejemplo, el Conjunto monumental de Centcelles, uno de los más impresionantes testimonios del arte paleocristiano en todo el mundo romano, o las ciudades de Reus, Valls o Montblanc, verdaderos centros de significación religiosa, así como cultural, comercial o gastronómica. Otra posibilidad -entre otras muchas- es seguir la llamada Ruta del Cister, que comporta la visita a los Reales Monasterios de Santes Creus, Santa María de Poblet y Santa Maria de Vallbona, con la particularidad que los dos últimos, aparte su belleza monumental y simbólica, acoge todavía la vida monástica según la Regla cisterciense. Se trata de un monasterio con comunidad masculina en el caso de Poblet y femenina en Vallbona.

29.- ¿Qué más podría decirse a un hipotético peregrino?

A fin de no resultar prolijos diríamos que la ciudad tiene buenas comunicaciones. Además del AVE, trenes y autopistas, Tarragona dispone de un aeropuerto que está a 5 Km. del centro de la ciudad (se llama Aeropuerto de Reus), y que puede servir para los vuelos charter: durante el verano hay muchísimos que vienen  de todo el mundo para las poblaciones costeras de Salou, Cambrils, Torredembarra y toda la llamada Costa Dorada. En todo el ámbito archidiocesano hay muchos hoteles, tanto en Tarragona como en esas ciudades costeras, que distan pocos kilómetros de Tarragona. A recordar también que el parque temático Port Aventura está ubicado a escasos 10 Km. de la ciudad, y recibe más de cuatro millones de visitantes al año, muchos de los cuales se alojan en sus hoteles.

30.- ¿Dónde podrá obtenerse más información acerca de este acontecimiento?

A nivel ciudadano, a través de la página web del Arzobispado de Tarragona (www.arqtgn.cat). A otros niveles, en la Secretaría General de la Conferencia Episcopal Española a través de la Oficina para las Causas de los Santos.

Nota: Las respuestas a estas preguntas está proyectado poderlas ampliar mediante artículos específicos en las tres lenguas antes citadas.

Arzobispado de Tarragona, 13 de diciembre de 2012

Fuente: http://www.arquebisbattarragona.cat



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