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Bautismos de adultos en la catedral de Almería

Bautismos de adultos en la catedral de Almería Mons. González Montes bautiza a dos adultos en la Vigilia pascual y durante la octava de Pascua reciben bautizará otros catorce adultos más.  En la Vigilia celebraron el término del recorrido del Camino Neocatecumenal más de setenta cristianos almerienses, acompañados por sus catequistas En la Vigilia pascual celebrada anoche en la Catedral de la Encarnación de Almería, el Obispo Mons. Adolfo González Montes bautizó, confirmó y dio la Eucaristía a dos nuevas cristianas: Algie y Stvelina, ecuatoriana la primera y búlgara la segunda; dos jóvenes mujeres que, después de un catecumenado de más de dos años, han vivido en la Vigilia pascual su plena integración en Cristo mediante su entrada en la Iglesia por la recepción de los sacramentos de la iniciación cristiana. El Obispo de Almería bautizará durante la octava de Pascua a catorce africanos adultos que han seguido regularmente a lo largo de estos últimos años el catecumenado diocesano, la mayoría de ellos gracias a la acción apostólica y pastoral de los Misioneros de África (PP. Blancos) en el Poniente de la provincia. También un joven almeriense de diecinueve años, que acudió a la Catedral para los ritos de la elección prescritos por el Ritual  de la iniciación cristiana de adultos (RICA) durante los últimos domingos de Cuaresma, fue bautizado anoche en Gérgal, oficiando la iniciación cristiana el párroco por delegación del Obispo. A estos neófitos se suman este año los más de medio centenar de niños en edad escolar y adolescentes que son bautizados durante el tiempo pascual y otras fechas. La Catedral de la Encarnación se halla anoche repleta de fieles, muchos de ellos acompañaban a las dos catecúmenas, y muchos más a los setenta y siete miembros del Camino neocatecumenal que concluían en la Vigilia pascual el largo recorrido de años, hasta concluir ahora una trayectoria de profundización en la vida cristiana y retorno al Cristo. Vestidos, como los mismos catecúmenos, de blancas vestiduras daban una impresionante imagen a la Catedral almeriense, a la que han acudido personas de distintas partes de España para vivir la Semana Santa al tiempo que descansan en la costa. En la misa del Domingo de Pascua, la Catedral volvía a llenarse con la presencia de fieles del lugar y visitantes. Representaciones de las diversas hermandades y cofradías, con la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Almería al frente, por ser ésta la titular la imagen del Resucitado, que cuenta además con su propia Pre-Cofradía, una nueva asociación en proceso de formación integrada por jóvenes cofrades. El Obispo Mons. González Montes les recordaba a los fieles que la resurrección de Cristo “abrió la mente de los discípulos y comprendieron el significado de sus padecimientos, el valor redentor de la cruz de Jesús”. La resurrección ha revelado el sentido del dolor y de la muerte en cruz del Redentor y nos ha mostrado —les decía— que la vida nueva que brota de la cruz, aunque es interior, se manifiesta “en los signos externos que ofrecen los que creen en Cristo y provocan la fe de cuantos acogen la predicación y el testimonio de los cristianos”. El Obispo hablaba de la vida de gracia de quienes han resucitado con Cristo y describía con san Pablo la necesaria transformación de vida de los bautizados. Al finalizar la misa pascual el Obispo impartía la bendición papal a los fieles antes de comenzar el último de los desfiles procesionales de Semana Santa. Como otros años, Mons. González Montes dio el golpe de martillo que le ofrecía el capataz del paso del Resucitado. Era la “levatá” al cielo con el Señor de la vida.



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