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Barrio, a los nuevos sacerdotes y diáconos de Santiago: «Sed cercanos»

Desde ayer, la Iglesia que camina en Santiago de Compostela tiene dos sacerdotes y tres diáconos a su servicio. El arzobispo, Julián Barrio, les ordenó ayer en una solemne ceremonia eucarística celebrada en la Iglesia de San Martín Pinario, que  contó con las limitaciones de aforo derivadas de las medidas de seguridad. «La finura espiritual evitará que os convirtáis en burócratas de la pastoral. Sed curas cercanos que hablan con todos. Acompañad a las personas con misericordia en el camino de la reconciliación. “La gente quiere a sus pastores, los necesita, confía en ellos”. Así lo percibo en la visita pastoral», aseguraba este sábado el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, en la homilía de las ordenaciones de diáconos y presbíteros que se celebró en la Iglesia de San Martín Pinario.

El arzobispo tuvo palabras de aliento para Carlos Camiño Lema, natural de Cambeda; Javier Carballo Mouzo, de Vimianzo; y Juan Sanjurjo Arias, natural de Arteixo, que fueron ordenados diáconos; y para Callistus Chidiebere Nwoye, natural de Nigeria; y Santiago Luis Núñez Fernández, de Moaña, nuevos sacerdotes. «Mi saludo y felicitación cordial a vosotros, queridos ordenandos, a vuestras familias, a vuestros amigos y conocidos. Mi gratitud al rector, formadores, profesores, y a quienes os han acompañado con el testimonio de su fe, con la ciencia de sus conocimientos y con la bondad de su virtud», indicó Barrio.

«Queridos candidatos  al  Diaconado Carlos, Javier y Juan, hoy es un día para vosotros de dones y de gracias, de obligaciones y compromisos», recordaba el arzobispo a  quienes iban a ser ordenados diáconos, exhortándoles a que «no salga de vuestra boca ninguna palabra ociosa y sin sentido. En la exhortación moral infundid la bondad a la gente. Imitad a Cristo que no vino a ser servido sino a servir».

A los dos nuevos sacerdotes, el arzobispo les invitaba a aspirar  a «la santidad que “es el rostro más bello de la Iglesia”. El sacerdocio es un don y no una función, no es un contrato de trabajo. Al ungir a los enfermos y a los bautizados recordad que estáis viviendo el hecho de compartir vuestra vocación y vuestra vida».

Además, monseñor Barrio animó a todos los presentes a estar «próximos aos vosos sacerdotes coa oración e co apoio, especialmente nas dificultades, para que sexan cada vez máis Pastores segundo o corazón de Deus».

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