Interior de la catedral de Shushy tras el ataque / EFE.
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Azerbaiyán ataca con misiles la catedral armenia de Shushy (Nagorno-Karabaj)

Preocupante escalada de violencia en el enfrentamiento bélico que desde hace casi dos semanas protagonizan Armenia y Azerbaiyán en Nagorno-Karabaj. Este jueves 8 de octubre la catedral armenia de Cristo Salvador de Shushi, la segunda ciudad del enclave, ha sido atacada con misiles que han causado importantes daños materiales. Inicialmente cayó una sola bomba, pero posteriormente, cuando varios periodistas evaluaban los daños, fue lanzado un segundo proyectil que hirió de distinta consideración a tres informadores. Según la agencia Interfax, uno de ellos, de nacionalidad rusa, se halla en estado crítico tras haber sido operado en un hospital. El ataque se produjo horas antes de que comenzara en Ginebra un encuentro bajo mediación internacional.

El presidente iraní Hasán Rohaní ha advertido sobre el riesgo de internacionalización del conflicto. «Tenemos que prestar mucha atención para que la guerra no se transforme en un conflicto de escala regional», ha dicho después de confirmar que varios misiles y proyectiles de mortero han caído en las últimas fechas también sobre suelo iraní, hecho que ha calificado de «totalmente inaceptable».

En la madrugada del jueves hubo importantes bombardeos en Stepanakert, la capital de la autoproclamada república (no reconocida internacionalmente) del enclave. Los ataques comenzaron a las 21.00 horas y se prolongaron, de manera intermitente, hasta las 5.00 de la mañana. El presidente de Nagorno-Karabaj, Arayik Harutyunyan, denunció que los bombardeos estaban siendo indiscriminados. Hasta el momento no se tienen noticias fidedignas sobre el número de muertos y heridos.

Según la agencia AsiaNews, la violencia de estas dos últimas semanas ha provocado ya la huida de más de la mitad de la población de Nagorno-Karabaj: unas 70.000-75.000 personas sobre un total de 140.000 habitantes. Hasta el momento, el número oficial de muertos es de unos 300 (de ellos, unos 50 serían civiles), pero la cifra podría ser mayor, pues cada parte asegura haber matado a «miles» de soldados enemigos.

El riesgo de internacionalización de la guerra es real. Ayerbaiyán, nación musulmana, está apoyada en sus reivindicaciones por Turquía, país que con Erdogan ha emprendido una política expansionista que le ha llevado a intervenir militarmente en los últimos tiempos en Siria, Libia, Irak y ahora Nagorno-Karabaj a través de Azerbaiyán. Armenia, por su parte, cristiana, cuenta con el respaldo militar de Rusia. En el Ángelus del pasado 27 de septiembre, cuando comenzaron los combates, el Papa Francisco pidió a ambas partes que hicieran «gestos concretos de buena voluntad y de fraternidad» que permitieran resolver este contencioso «no con el uso de la fuerza y de las armas, sino por medio del diálogo y de la negociación».

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