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Ávila: Adiós a las Hijas de la Caridad de la Casa de la Misericordia

Adiós a las Hijas de la Caridad en la Casa de la Misericordia de Ávila

Las Hijas de la Caridad se van de Ávila después de 128 años. Son tiempos de cambios y de asumir el momento presente. El lunes, el obispo de Ávila, José María GIl Tamayo, presidía una Eucaristía de despedida en la Casa de la Misericordia. La capilla se quedó pequeña paraacoger  a residentes, familiares, trabajadores y decenas de personas vinculadas directamente ellas. Esta residencia se convirtió durante estos años en una casa, un hogar, un refugio de necesitados.  Unas Hijas de la Caridad que, con su cariño y dedicación, han hecho de la residencia una verdadera casa, un hogar, refugio de necesitados. «A veces nos damos cuenta de la importancia de las cosas cuando nos faltan», comenzaba su homilía el obispo, quien confesaba sentirse apenado por ese adiós, «aunque hay mucho que agradecer hoy».

El buen hacer de las Hijas de la Caridad es el mejor legado que pueden dejar en la Casa de Misericordia. Una herencia «que tiene que permanecer en el cuidado y en tanto bien como ha hecho esta Casa, con el ejemplo que ellas han dejado», afirmaba Gil Tamayo. «No se trata solo de hacer las cosas bien, de pasar certificados de excelencia y de calidad. Es ese plus del amor cristiano lo que hace diferente el trato que han dispensado las Hermanas. Esto tiene que continuar, y estoy seguro de que así será, porque hay gente de esta Casa que ha sentido y vivido su espíritu».

Como este adiós se debe a la falta de vocaciones y la congregaciones necesita a estas hermanas en otros lugar, el obispo por lo que pidió a los fieles que sigan rezando por las vocaciones, porque «no podemos ser solo receptivos de ayuda».

La presencia de las Hijas de la Caridad en Ávila sigue siendo significativa («y hay que amarrarla, por su importancia», decía el obispo), ya que podemos encontrarlas en el colegio Milagrosa – Las Nieves, en el albergue de transeúntes, o en la capilla de Adoración Perpetua al Santísimo, entre otros lugares.

Terminada la Eucaristía, se descubrió una placa que dejará marcada para siempre la huella de las Hijas de la Caridad en la Casa de Misericordia.

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