Iglesia en España Nacional

Ávila acoge el Curso de Misionología de Obras Misionales Pontificias

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Ávila acoge el Curso de Misionología de Obras Misionales Pontificias

Con el objetivo de contribuir a una mejor formación misionera, Obras Misionales Pontificias celebrarán la próxima semana en Ávla un Curso de Misionología a nivel nacional. Se trata de una posibilidad formativa realizada a través del apoyo de la Facultad de Teología de la Universidad San Dámaso, y con la colaboración de Manos Unidas. En la presentación que realizaban esta mañana a los medios, el director nacional de OMP, Anastasio Gil, destacaba la importancia de este curso, que viene a consolidar las ideas que se tienen de forma teórica sobre las misiones.

“Existe un curioso contraste entre lo que el Papa Francisco llama la ‘idolatría de la indiferencia’, por la que todo parece que nos da igual, que no nos interesa, y la empatía social que xiste por la ingente labor de los misioneros. Su trabajo es realmente reconocido por todos, por su generosidad extraordinaria. Por eso, la dimensión misionera debe colorear la cabeza y el coracón de creyentes y no creyentes”, señalaba Anastasio Gil.

El director de OMP ha señalado, además, que con este curso (que comienza el próximo martes 27 de junio) pretenden trabajar dos elementos muy concretos. Por un lado, estudiar de qué manera en toda actividad litúrgica (procesiones, entierros, bautizos, catequesis, …) se puede desarrollar la dimensión misionera. Pero también mostrarán cónmo la historia de la Iglesia ha estado jalonada por toda la actividad misionera, por lo que contarán con interesantes testimonios de personas que han vivido en piel propia la misión. “Así, quienes nos escuchen, podrán plantearse la pregunda de por qué se marcha una persona a la misión: ¿por un mero espíritu aventurero, o realmente por su conciencia misionera?”.

Por último, Anastasio Gil ha querido agradecer la importante colaboración de la diócesis de Ávila a las misiones, una aportación muy generosa “que la sitúa muy por encima de cualquier media nacional”.

Por su parte, la delegada de Manos Unidas en Ávila, Ángela Muñoz, ha destacado la importancia de la colaboración que realiza esta ONG católica de ayuda al desarrollo con la Facultad de Teología de San Dámaso, para así poder formar a sus propios misioneros. “Ellos son una parte primordial de nuestra existencia: con su fe y su trabajo ayudan a salir de la miseria a tantos y tantos que lo necesitan”.

LAS MISIONES EN ÁVILA

Como ha contado Mercedes Rodríguez (de la Delegación de Misiones), Ávila, aunque es una Diócesis pequeña, coopera de una forma importante con las misiones. La aportación más importante de nuestra Diócesis son sin lugar a duda los 82 misioneros abulenses. 41 hombres y 41 mujeres, que son la mayor riqueza de la Delegación de Misiones, que dan el auténtico sentido a nuestro trabajo y sobre todo son la cara de una Diócesis abierta al mundo.

En la actualidad, están repartidos en cuatro continentes: 13 en África, 44 en América, 19 en Asia, y 6 en Europa. 41 de ellos son religiosas, 8 religiosos, 31 sacerdotes (uno es un sacerdote diocesano que desde febrero está en Perú) y 2 laicos.
La media de edad es de 71 años. La de mayor de edad es Eufrosina Hernández una religiosa Carmelita Descalza, nacida en la Aldehuela que tiene 96 años y se encuentra en la República Dominicana. Y el más joven es un misionero abulense Javier Ángel García, consagrado de la Sagrada Familia de Belley, que tiene 41 años y que se encuentra en la India. Todos ellos han respondido sin reservas a la llamada del Señor, con inmensa alegría y entrega.

Es el caso de Antonia Collado, natural de Muñopepe, Antonia lleva más de cincuenta años en la misión dos en Bolivia y el resto en Chile donde ha trabajado siempre con mujeres necesitadas. Ahora con 80 años ella cuida de las hermanas adoratrices que son “muy mayores” y la mayoría se encuentran en fase terminal. Es feliz y aunque ama a su tierra no quiere abandonar su trabajo.

Además de nuestros misioneros, la Diócesis de Ávila tiene una larga historia en los `países de Misión, la más cercana en el tiempo es la colaboración con el Seminario Mayor de Bata en Guinea. El convenio de nuestra Diócesis con las tres Diócesis De Bata se puso en marcha en 1993 y durante trece años siete sacerdotes diocesanos estuvieron trabajando en la formación de los seminaristas nativos. En 2006 el convenio se cierra, nuestros sacerdotes regresan a Ávila, y durante un periodo de cinco años la Diócesis   siguió colaborando económicamente con el proyecto. Y después con becas y otras aportaciones de particulares.

La Delegación de Misiones colabora también con los distintos grupos misioneros, en la actualidad son tres en la ciudad, el grupo de misionero de la Universidad Católica, que parte todos los veranos hacia Perú y que nos piden colaboración para dotarles de medicinas. Desde la Delegación y gracias a dos farmacias abulenses les ayudamos todo lo que está en nuestra mano.

También colaboramos con “Misioneros y Voluntarios Solidarios”, un grupo de laicos en Misión compartida que tienen como objetivos salir y descubrir nuevas realidades, entrar en contacto con sacerdotes y religiosos nativos y llevar adelante proyectos de desarrollo. Desde el año 1999 este grupo ha realizado proyectos en varios países africanos. Sobre todo en Angola y Mozambique.

Y por último la Delegación coopera con el grupo “Misión Perú”: un grupo  de laicos y sacerdotes de los tres Colegios Diocesanos de nuestra ciudad. Este grupo nace hace cinco años, de la inquietud misionera de estos colegios y de la experiencia vivida en años anteriores. Con el deseo de secundar también la experiencia misionera de la propia Diócesis de Ávila, quien a través de varios sacerdotes abulenses formó parte de la Misión de la región de Castilla en la zona de Piura en Perú
“Misión Perú”, colabora con la Comunidad de Religiosas de las Siervas de San José en el pueblo de Chiriaco, en la amazonia Peruana. Sus objetivos son descubrir otras realidades, conviviendo en comunidades religiosas de ámbito relacionado con la educación, y entrar en contacto con sacerdotes religiosas y grupos parroquiales juveniles del lugar. El último proyecto en el que han colaborado este año es la construcción de una cocina en el aula de infantil de la comunidad indígena de Wachapea.

Otras muchas experiencias misioneras se llevan a cabo en Ávila, en colegios o parroquias, como son los rastrillos misioneros de las parroquias de Santo Tomás y de la parroquia de San Vicente. La experiencia de esta última parroquia ha sido presentada a los Delegados Nacionales de Misiones y a los directores nacionales de OMP en el encuentro anual que han celebrado a comienzos de este mes en el Escorial, como ejemplo de cómo trabajar desde una parroquia por y para la Obra  de Infancia Misionera. Asimismo destaca la experiencia  con la Delegación de pastoral penitenciaria, a través del capellán del Centro penitenciario se hace llegar a las internas el Rosario Misionero, y sabemos que algunas de ellas se reúnen para rezarlo.

También en nuestros pueblos las misiones y las experiencias misioneras se realizan en muchos rincones, como en el Tiemblo, donde los niños bautizados a lo largo del año reciben el día de las candelas la cruz misionera. O la Unidad pastoral de Solosancho, donde los niños que reciben la primera Comunión comparten la alegría de ese día con niños más necesitados haciendo un donativo para Infancia Misionera.

Trabajamos, por supoesto, también para la animación misionera, para que el material editado por OMP para las distintas campañas llegue a todos los rincones de la Diócesis. Y para que los Donativos que nos mandan los abulenses lleguen a Obras Misionales Pontificias. Nuestra diócesis aportó en 2016  a Obras Misionales Pontificias la cantidad de 220.856,91 Euros.

Desde la Delegación de Misiones quieren agradecer a los abulenses su generosidad, y les recuerda que cuentan con un blog para la animación misionera: misionesavila.blogspot.com.

EXPERIENCIA EN GUINEA

También hemos podido escuchar a Cecilio Jiménez. Actualmente es párroco en Sotillo de la Adrada, pero durante 6 años colaboró en ese proyecto de la diócesis de Ávila con el Seminario de Bata, en Guinea Ecuatorial. “Mi historia es la de un sacerdote que quería vivir una experiencia misionera en África, y que se fue hasta Guinea. Y allí, Obras Misionales Pontificias se interesó por ese trabajo, y propuso a Ávila comenzar esa colaboración con el Seminario”, señala. Desde 1993, siete sacerdotes participaron como formadores allí, algo que en un principio supuso un reto, “ya que tienes que conocer profundamente el corazón de estos chicos en un ambioente que al principio era extraño, desconocido. Me encontré con una cultura y una Iglesia completamente distintas. Pero había un elemento común: una fe compartida por todos, que nos hacía ser verdaderamente hermanos”. Cecilio llegó a ser el Rector de aquel Seminario de Bata, lo que le permitió, según sus palabras, profundizar en la disciplica teológica, situando los conceptos de la fe crsitiana en un contecto de inculturación. “Al final, compartimos valores, que nos llenaron de humanidad”.

De su estancia en Guinea, Cecilio recuerda con cariño las visitas a poblados cercanos, a otras realidades. “Me encontré con gente sencilla, generosa, entregada a los demás. Compartían lo poco que tenían con nosotros. Y tenían una fe profunda, y unas inmensas ganas de conocer al Señor”.

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