Bernardito Auza, nuncio apostólico; Lola Marín, alcaldesa de Baeza; y Amadeo Rodríguez Magro, obispo de Jaén.
Iglesia en España Última hora

Auza pide la «sabiduría» de san Juan de Ávila para Baeza

Bernardito Auza, nuncio apostólico de Su Santidad en España, ha visitado por primera vez Andalucía, y lo ha hecho para clausurar en Baeza el Año Jubilar Avilista. Auza ha sido recibido por el ayuntamiento de esta ciudad, donde ha querido agradecer a la ciudad y a la alcaldesa, Lola Marín, la decisión de nombrar a san Juan de Ávila como hijo adoptivo de esta ciudad, patrimonio de la humanidad. «Quisiera expresar a todos los saludos de nuestro Santo Padre y su cercanía», ha asegurado.

Auza ha recordado las palabras del patrón del clero andaluz a un gobernante sevillano, al que animó a gobernar para el bien común, no esperar beneficios de lo que hace, solo esperar gratitud del pueblo. En este sentido, el nuncio apostólico ha afirmado: «Hoy estás palabras de sabiduría en Juan de Ávila las quiero pedir para una buena administración en Baeza, aunque sé que así se hace. Y se hace con sentido del  bien común. San Juan de Ávila es el patrón de los sacerdotes, doctor de la iglesia, gran santo para nosotros también».

Un gran patrimonio para Baeza

Marín, la alcaldesa de Baeza, ha destacado la figura de san Juan de Ávila y su importancia en el tiempo. Ha explicado que  «desde la fundación del Estudio General Baezano en 1538 por bula de Pablo III y de que un año después el fundador Rodrigo López, dio poder al Maestro Ávila para ejecutar las bulas fundacionales, Baeza se convirtió en una ciudad religiosa que se refleja en nuestros días. Desde que el maestro Ávila comenzara las clases en 1542 su influencia aún permanece en nuestros muros. Una influencia centrada principalmente en la formación de los miembros del clero que podemos ver en nuestra ciudad, de la que han salido un buen número de sacerdotes así como de intelectuales y maestros».

A lo que ha añadido, «Juan de Ávila ha dejado un sustancial legado gracias a la calidad de su doctrina teológica, influyendo en otros seguidores y discípulos. El doctor de Iglesia vivió entre nuestros muros, recorrió nuestras calles y plazas, convivió con nuestras gentes imprimiendo su huella que ha sido transcendental para entender la historia académica de nuestra ciudad, de la que han surgido una importante galería de personajes ilustres. De este modo, el Maestro Ávila, doctor de la Iglesia Universal, se ha convertido hoy en hijo adoptivo de una ciudad Patrimonio Mundial, y por tanto, también universal».

El último en intervenir ha sido el obispo de Jaén, Amadeo Rodríguez Magro. Ha dicho que junto con Jaén, «Baeza es el corazón de la Iglesia de la Diócesis». A la vez que ha afirmado que se siente «como en casa» y ha agradecido la excelente predisposición de las autoridades en todo lo que tiene que ver con la Iglesia y en concreto con los actos del Año Jubilar Avilista.

Actas del congreso avilistas

Antes de llegar a Baeza, se ha detenido en Jaén donde ha podido contemplar la catedral de Vandelvira. Pasadas las diez de la mañana llegaba al primer templo de la diócesis acompañado por el obispo de Jaén. Allí lo esperaba el cabildo Catedral. Tras una visita por las naves renacentistas, han hecho parada en la capilla mayor que alberga el Santo Rostro. Allí ha venerado la cara de Cristo para, a continuación, rezar la oración dirigida a este paño de la Verónica.

Esta mañana también se han presentado las actas del Congreso Internacional Avilista que se celebró el pasado mes de febrero. El encargado de hacerlo ha sido el vicario general, Francisco Juan Martínez Rojas. En su intervención ha resaltado que «la elección de Baeza como sede del Congreso Internacional era obligada. Lo que podríamos llamar “desposorios” de Ávila con esta ciudad, patrimonio de la humanidad y, a la vez, patrimonio de auténtica humanidad, empezó en 1539, cuando el doctor Rodrigo López facultó a Juan de Ávila para que ejecutase las letras apostólicas que un año antes había otorgado Pablo III para ejecutar el plan del mencionado clérigo baezano, destinado a crear un centro de enseñanza en su localidad natal».

Y ha añadido: «Lo que era un modesto proyecto, Juan de Ávila lo transformó en un ambicioso centro de formación para el clero, donde se impartió una novedosa formación intelectual y espiritual dirigida fundamentalmente a la educación de los pastores que habían de servir al pueblo cristiano en aquella centuria tan convulsa, el siglo XVI, donde, como Santa Teresa decía, los tiempos eran recios, y por ello, se necesitaban amigos fuertes de Dios. Hasta 1824, año en que fue suprimido, el Estudio General de la Santísima Trinidad fue el centro de formación del clero secular, principalmente de la diócesis de Jaén, pero también de otros muchos lugares de España, como reflejan fielmente los libros de matrícula de la antigua universidad».Este volumen, magnífica editado y enriquecido con un DVD que recoge gran cantidad de fotografías de aquellos inolvidables días de febrero, enriquece la ya amplia bibliografía avilista y, por su calidad y alcance, está llamado a promover y dar a conocer mejor el pensamiento y la vida de un Santo que hoy tiene mucho que decir a los presbíteros y a los seminaristas que con entusiasmo se están preparando para recibir un día el ministerio pastoral”.

Regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

REGISTRARME