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Astorga: María Pilar, Olga y Octavia ya son beatas
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Astorga: María Pilar, Olga y Octavia ya son beatas

La catedral de Astorga ha acogido en la mañana de hoy sábado, 29 de mayo, la ceremonia de beatificación de María Pilar Gullón Yturriaga, Olga Pérez-Monteserín Núñez y Octavia Iglesias Blanco, «las mártires laicas de Astorga», asesinadas por odio a la fe en 1936 tras ser apresadas en el hospital en el que trabajaban cuidando a los heridos de la guerra como voluntarias de la Cruz Roja. La ceremonia ha sido presidida por el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Marcello Semeraro, y concelebrada por otros 16 obispos, entre ellos el nuncio de Su Santidad en España, Bernardito Auza, y los cardenales de Madrid, Carlos Osoro, y Valladolid, Ricardo Blázquez, así como por más de ochenta sacerdotes. Entre los fieles que llenaban la seo asturiacense había varios familiares de las nuevas beatas.

El cardenal Semeraro da lectura a la homilía.

 

La caridad, el camino para vencer el miedo

En su homilía, el cardenal Semeraro ha recordado que San Agustín afirma en La Ciudad de Dios que los apóstoles «para no paralizarse por el temor, ardían en el fuego de la caridad», y que las tres beatas ya se habían encaminando por esa misma vía «alimentando con la actividad apostólica su vida cristiana “ordinaria”». «Aquí está —ha indicado— el camino para vencer el miedo: ¡la caridad! Es la vía que han recorrido los mártires y es la vía que siempre está abierta para nosotros. No solo en las situaciones dramáticas, sino también en aquellas más ordinarias».

El prefecto ha aludido expresamente a la «situación de miedo» generada por la pandemia que vivimos, y ha recordado que el Papa nos ha indicado desde el principio de la misma que el camino a recorrer para combatirla «es también el de la caridad». «El verdadero problema para nosotros —ha reiterado— es cuando el miedo determina nuestras decisiones, o tal vez nos hace renunciara nuestras convicciones; cuando nos bloquea en nuestras relaciones con los demás y también con Dios».

Una auténtica vida de fe

La ceremonia ha comenzado a las 11 horas. Tras el acto penitencial, y previa lectura por parte de la postuladora de la Causa, María Victoria Hernández, de una breve semblanza biográfica de las tres Siervas de Dios, se ha procedido al rito de beatificación a petición del obispo de Astorga, monseñor Jesús Fernández González. El cardenal Semeraro ha dado lectura a continuación a la carta apostólica del Papa por la que se las proclamaba beatas.

Uno de los momentos más emotivos se ha producido cuando se ha descubierto el cuadro con sus imágenes. Posteriormente, ha comenzado la procesión con las reliquias portadas en la joya de la diócesis, la arqueta de San Genadio. Entre los fieles que las han llevado solemnemente al presbiterio había varios familiares de las mártires.

A la concusión de la ceremonia, el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos ha impartido la bendición papal y ha comunicado a los presentes la posibilidad de indulgencia plenaria en las condiciones dispuestas habitualmente por la Penitenciaría Apostólica.

El obispo de Astorga, por su parte, ha agradecido al enviado vaticano la beatificación de las tres mártires. Ha destacado que, entre pasar de largo, usar la violencia o cuidar al herido, todas ellas optaron por esto último. «Decidieron cuidar a los frágiles aun siendo consciente del peligro que corrían de recibir ellas mismas una herida mortal». «En Pilar, Olga y Octavia —ya concluido— el Señor nos ha enseñado un modo de vivir más que un modo de morir, en ellas aprendemos lo que es una auténtica vida de fe (…)».



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