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Arzobispo de Tijuana advierte de nueva secta en México

Arzobispo de Tijuana advierte de nueva secta en México:  los hermanos Gabriel y Raymundo Figueroa–fundadores de dicha secta– han sido separados de sus funciones sacerdotales por la Santa Sede.

El Arzobispo de Tijuana, monseñor Rafael Romo Muñoz, advirtió a través de un comunicado que es importante seguir alerta y tener cuidado sobre las acciones que pueda emprender la secta autodenominada Misioneros Guadalupanos del Santísimo Sacramento.

Y es que los hermanos Gabriel y Raymundo Figueroa Pérez –fundadores de dicha secta– han sido separados de sus funciones sacerdotales por la Santa Sede luego de detectar distintas irregularidades y desobediencias en el ejercicio de su ministerio.

En el comunicado se anuncia la voluntad del Papa Francisco, que expresa: “por el bien de la Iglesia, ha decretado con fecha de 30 de abril de 2015 a través de la Congregación para el Clero, la dimisión del Estado Clerical, con la relativa dispensa de las obligaciones contraídas con la ordenación sacerdotal del Sr. Gabriel Figueroa Pérez”.

Asimismo, se anuncia que Gabriel Figueroa Pérez se ha unido a su hermano Raymundo Figueroa, también dimitido por el Papa Benedicto XVI del Estado Clerical, el 9 de noviembre de 2011, por formar una secta.

Con esta decisión concluye una etapa dolorosa para la Iglesia en Tijuana, iniciada en mayo de 2009, con un conflicto suscitado por el entonces presbítero Raymundo Figueroa Pérez. Después de agotar los recursos de diálogo, se procedió al juicio eclesiástico en su contra, en cuyo proceso la Sagrada Congregación para el Clero en Roma fue paulatinamente girando indicaciones y analizando de manera exhaustiva el caso.

Finalmente, dicha Congregación impuso la pena de dimisión del Estado Clerical a los hermanos Figueroa, explicando que se trata de una decisión suprema e inapelable, que no es susceptible de ningún recurso.

Los hermanos Figueroa han quedado, pues, expulsados de todo ejercicio sacerdotal, y la pena impuesta por la Santa Sede les impide tener cargos pastorales o administrativos en la Iglesia, así como enseñar o exponer doctrina en cualquier institución católica.

Su dimisión también significa que los sacramentos que imparten son inválidos.

Fuente. Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México



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