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Artesanos mexicanos enriquecen la fiesta del Domingo de Ramos

Artesanos mexicanos enriquecen la fiesta del Domingo de Ramos

Artesanos de todo el país ayudan a enriquecer la ceremonia del Domingo de Ramos, con la que inicia la Semana Santa, al hacer bellos trabajos con palma tejida que incluye algunos diseños con motivos religiosos, y que desde hace muchos años venden a las entradas de incontables iglesias.

El oficio de tejer la palma entre indígenas y campesinos data de tiempos prehispánicos, como lo demuestra el frecuente del uso del petate y de los cestos, representados en antiguos códices, sin embargo, desde los primeros años de la etapa colonial, se incorporó este oficio a las ceremonias religiosas. El Padre Gerónimo Mendieta, en su Historia Eclesiástica Indiana, al hablar de la Semana Santa, decía que los indios acostumbraban adornar las cruces de sus ermitas e iglesias: “tienen mucho cuidado de enramarlas, en especial los días de fiesta, y adornarlas con sartas de rosas y flores”.

A un costado de la Catedral Metropolitana de México, artesanos provenientes de Toluca y de otras ciudades del Estado de México, comenzaron a hacer sus trabajos con palma seca para venderlos el Domingo de Ramos desde hace un mes, y reservan los de palma verde y fresca, para tejerlos el mismo día, generalmente sobre los atrios o las banquetas.

Esta palma proviene de Oaxaca; adquieren 100 palmas moldeables a 150 pesos, y sus trabajos ya terminados oscilan entre 5:00 y los 30 pesos, lo que les da una utilidad mínima; como ellos dicen: “apenas sacamos lo del pasaje y un poquito más”.

Es el amor a la tradición y a la Iglesia lo que los impulsa a venir hasta la Ciudad de México a ofrecer sus productos entre los fieles. Este año, acudieron a la Catedral unos 50 artesanos, muchos de ellos pertenecientes a las mismas familias, y por lo general, llegan el mismo domingo muy temprano y regresan a sus lugares de origen el mismo día.

La piedad popular forma parte de las costumbres de muchas comunidades y está muy arraigada en México bajo distintas manifestaciones, entre ellas, las artísticas.

Gracias a estos trabajos artesanales, muchos católicos llevan a sus hogares estas palmas tejidas bajo formas de cruces, resplandores o trabajos más complejos, y ya benditas durante la misa dominical, los colocan a las entradas de sus casas o en sus altares, como un signo de devoción.

Fuente. Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México



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