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Arrepentimiento, tristeza, vergüenza: Las reacciones de la Iglesia en Pensilvania

 Arrepentimiento, tristeza, vergüenza: Las reacciones de la Iglesia en Pensilvania

 “Remordimiento profundo, grande tristeza, el abuso es despreciable y no tiene lugar en la Iglesia, shock, vergüenza: Los obispos católicos del Estado de Pensilvania, en Estados Unidos, respondieron con palabras claras a una relación sobre los abusos sexuales presentado el martes pasado por el Fiscal general del Estado 

Foto de archivoFoto de archivo  (AFP or licensors)

“Es doloroso para quien sea que lo lea, en particular para los sobrevivientes a los abusos sexuales y para sus familias”, se lee en una declaración de la Diócesis de Filadelfia. “Estamos profundamente apenados por su dolor y seguimos en el camino de la sanación”. El obispo de Pittsburgh escribió en su declaración que en ningún modo se quiere “disminuir el dolor surgido”. 

Todas las ocho diócesis de Pensilvania respondieron al informe preparado por un gran jurado, encargado oficialmente según el derecho procesal estadounidense, en un procedimiento no público y con la ayuda de la policía, de investigar posibles comportamientos criminales. La investigación fue abierta por el Fiscal General del Estado. Seis de las ocho diócesis de Pensilvania fueron investigadas, mientras que las otras dos ya habían sido objeto de investigaciones previas. 

El gran jurado tardó dos años en completar el informe de 900 páginas. Se trata de abusos que tuvieron lugar en el Estado de Pensilvania y que fueron cometidos por miembros de la Iglesia Católica. El expediente abarca los últimos 70 años, lo que ha permitido llevar a cabo una investigación sistemática, aunque no se hayan descubierto nuevos casos. Se encontraron 1.000 víctimas. Pero se estima que el número total es mayor. 

El informe es el más completo elaborado jamás por una institución gobernativa en los Estados Unidos sobre casos de abusos. Además de los nombres mencionados en el dossier, emerge sobre todo la acusación de que la Iglesia tenía su propio “guión” para cubrir los casos.

 Es necesario combatir contra este crimen “para garantizar -afirma la diócesis de Scranton- que ningún niño sea víctima de abusos y que ningún culpable sea protegido”. Esta diócesis también publica en su sitio web los nombres de 70 culpables, sacerdotes y laicos, incluidas las personas que no son mencionadas en el informe del Gran Jurado.

 La diócesis de Erie cita a 34 personas y los lugares donde viven y también se indican los nombres de 31 fallecidos. Entre los 65 nombres hay una mujer y un obispo. Según el sitio web diocesano, el prelado en particular no investigó las acusaciones de abusos en su área de competencia. 

El obispo de Erie, Mons. Lawrence Persian, escribió directamente a las víctimas de los abusos. 

Todas las diócesis, al igual que el informe mismo, subrayan que en los últimos años y décadas se han hecho grandes progresos en términos de transparencia. Éste es el camino a seguir, según el tenor de los pareceres. 

“Seguiremos haciendo expiación por los pecados de nuestro pasado y ofreceremos oraciones y apoyo a todas las víctimas de estas acciones”, manifestó el Obispo de Harrisburg, Mons. Ronald W. Gainer. “Nos comprometemos a proseguir e intensificar los cambios positivos para garantizar que tales atrocidades no vuelvan a ocurrir nunca más… Quiero que los niños, los padres, los feligreses, los estudiantes, el personal, el clero y el público sepan que nuestras iglesias y escuelas son seguras; no hay nada que tomemos más en serio que la protección de aquellos que atraviesan nuestras puertas”.

 P Bernd Hagenkord, SI – Ciudad del Vaticano, 15-8-2018 

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