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Argüello sobre Fratelli tutti: Una encíclica «con sabor a Evangelio»

El secretario general de la CEE Luis Argüello ha calificado la encíclica Fratelli tutti del Papa Francisco como un texto que plasma una vida con «sabor a Evangelio». Así lo ha explicado en el programa de La Tarde de COPE donde ha dialogado con el periodista Fernando de Haro.

«Una encíclica enmarcada en un mundo global, con flujos migratorios y con una división entre empobrecidos y ricos marcados aun más por la covid-19». Un texto, ha explicado «que llama a la solidaridad, a la fraternidad y caridad política».

Francisco insiste, ha subrayado el portavoz de los obispos «que las afirmaciones de los derechos humanos no han llegado a extenderse a toda la familia humana y que vivimos en un momento en que la fraternidad, libertad e igualdad parecen sueños que se han roto. Es necesario dar rostro, carne y realidad a las afirmaciones que hacemos, y eso hace el Papa en esta encíclica».

Rostros concretos

A lo largo el texto que firmó el Papa este sábado 3 de octubre sobre la tumba de san Francisco de Asís, el Pontífice «sale al paso de los populismos, de la concepción individualista de la existencia o de la economía rendida a la tecnocracia» y pone delante de nosotros «rostros concretos y nos lleva a hundirnos en las raíces en el propio corazón humano». El secretario ha explicado como al leer la encíclica «todos nos sentimos descolocados» ya que «nos hace caer en la cuenta de que en determinados planteamientos de la caridad política podían ser solo sueños si no nos damos cuenta de que deben descansar en la propia conversión personal. Nos hace salir de nuestras polarizaciones».

Francisco dice de forma «muy explícita» que cada uno personal y asociadamente «podemos poner en marcha iniciativas y no esperar solo a lo que unos políticos y otros hagan». El Papa nos invita a actuar, ha dicho Argüello, y tal y como se expresa en la encíclica «todos tenemos un poco de cada uno de los protagonistas de la parábola del buen samaritano».

Las migraciones

El Papa, ha expresado el obispo auxiliar de Valladolid «hace una llamada a vivir un amor que sale de si, que trabaja en círculos y que va más allá de las fronteras». El problema de los flujos migratorios también son clave en uno de los capítulos de la encíclica, donde el Papa afirma que le primer derecho que alguien que abandona su tierra es «que no lo haga si no quiere» y por otro lado, «nos llama a formar parte de esa familia humana que nos lleva a acoger como tales a los que llegan, tener un corazón abierto al mundo entero. Concretar esa fraternidad implica organizar nuevas propuestas políticas para acoger las ofrendas recíprocas que nos hacemos unos a otros».

La amistad social

El secretario de la CEE ha querido desarrollar la idea de «amistad social» que está presente a lo largo de toda la encíclica y es «la que podemos cultivar en el encuentro hecho cultura en los encuentros de nuestras propias relaciones sociales». Algo que tiene que hacernos escuchar al otro, ha destacado Argüello, para «acoger sus diferencias y al hablar de la propia política, hacerse ternura, caer en la cuenta de que el político también es persona y ciudadano. Recuperar en definitiva la amabilidad y el diálogo entre todos los actores de la sociedad». En este punto, de Haro ha subrayado la importancia que tiene este aspecto en la situación en la que se encuentra España «de polarización, desconcierto y confusión». El obispo auxiliar de Valladolid ha querido llamar a través de las pautas el Papa «al reencuentro, a la arquitectura de la paz a través de un trabajo artesano, muchas veces oculto y callado, insistir en la capacidad de escucha para que el horizonte sea el bien común».

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