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Argüello sobre Fratelli Tutti: «El Papa propone la mejor política»

El secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, ha invitado a los políticos a aceptar el desafío de trabajar por «un país que progresa, una nación que se consolida y de una patria que se construye». Así lo ha manifestado en la presentación en España de la encíclica de Papa Fracisco Fratelli Tutti, organizada por la CEE en colaboración con la Fundación Pablo VI. En el coloquio, moderado por el director general de la Fundación, Jesús Avezuela, participó también rector de la Universidad Pontificia Comillas, Julio Martínez sj. «No bastan estados de alarma ni órdenes ministeriales. Animo a unos y a otros a la colaboración, también a los ciudadanos responsables». Esta cultura del encuentro que propone el Papa «es la mejor política», ha destacado Argüello.

Contribuir con «un nosotros»

El compromiso por el bien común, ha explicado el secretario, «nos llama a contribuir con “un nosotros”, un pueblo en permanente construcción con una propuesta local y universal, política y a todo lo que la persona necesita. Esto es lo que nos plantea la caridad política, gestos sorprendentes porque la caridad política ha de ser conjugada con la ternura». En esta misma línea se ha situado el rector de Comillas, que ha asegurado que la encíclica «es un gran aldabonazo donde más necesitamos y donde más nos duele. En la común pertenencia que nos hace hermanos». Una necesidad que tal y como ha explicado el jesuita, nos viene «desde antes de la pandemia», porque nos falta «el sentido de la común pertenencia». La globalización «nos ha hecho más cercanos pero no más hermanos». La amistad social, protagonista de la encíclica del Papa, «es la fraternidad, sentir que estamos en el mismo barco, que tenemos que ayudarnos unos a otros». Y este sentimiento «es el que ha venido a intensificar la pandemia».

Pese a que le primer capítulo de la encíclcia presenta «un mundo cerrado y oscuro», Argüello ha destacado que con el texto el Papa «quiere hacer un llamamiento a la esperanza. La economía del descarte, el cerrarse a la vida, el problema de los mayores, las migraciones… Son los problemas frente a los que nos llama a dar pasos concretos desde el corazón y la fraternidad». Así lo ha expresado también Martínez, que ha ahondado en que Francisco «no se queda en la crítica de un mundo que no marcha bien sino que abre a la esperanza honda y práctica. Nos hace caer en la cuenta de las fallas y rupturas».

La interdependencia

El obispo auxiliar de Valladolid ha subrayado que la encíclica es «un timbre de alarma para alertar de que en nuestra convivencia llamada a la amistad social se dan también otros tipos de relación de indiferencia, de corporativismo, de relaciones movidas por los propios intereses o incluso mafiosos». Por eso, el texto del Pontífice destaca «el don recibido de construir amistad y fraternidad y otra de salir al paso de la indiferencia, de buscar cada uno». De esta forma, ha asegurado, «cada uno puede ocupar cualquiera de los cuatro protagonistas de la parábola del buen samaritano».

Una «interdependencia» que no se dará si no tenemos «bases sólidas», ha destacado el rector, «por eso el humanismo del Evangelio en el icono del buen samaritano es tan nuclear, salta fronteras, y solo se hace verdadero en lo concreto».

La economía al servicio de la persona

La encíclica aborda aspectos sociales y económicos que ha introducido Avezuela destacando la llamada «a que la política no se subordine a la economía».
Martínez ha asegurado que «la política es una altísima vocación de servicio y además indispensable y de la misma forma lo es la economía de la que habla tanto el Papa en la encíclica». No obstante, el rector ha querido responde a aquellos que formulan que el Papa está en contra del capitalismo. «Están equivocados. Francisco de lo que habla es una economía que avanza pero que está al servicio de la persona y de los pueblos. Habla de crear humanidad que haga posible que las personas nos desarrollemos».
Todo un desafío que también ha desgranado el portavoz de los obispos respecto al vínculo de las visiones institucionales de la política y economía, «con los estilos de vida y conversión personal».

Populismos

Hay que leer la encíclica con «claves de fondo», ha advertido Martínez. «A lo largo del texto el pueblo está muy presente y hay un punto en el que dice que lo verdaderamente popular es dejar que se desarrollen los talentos que Dios ha dado a todos los seres humanos». Por otro lado, ha explicado, «hay un populismo irresponsable con el que el Papa no participa, que es ideológico, que quiere una manipulación del poder. Un populismo insano, cuando se convierte en la habilidad de alguien para cautivar en orden a instrumentalizar la cultura del pueblo». De la misma forma, ha destacado, «el Papa tampoco es contrario a un liberalismo de separación de poderes o estado de derecho. Él habla de sus valores y sus límites».

En esta misma línea, Argüello ha matizado que «el político tiene que ayudar a consolidar la nación, sus valores y sus vínculos. De lo que se trata es de hacer participantes activos» porque el Papa en el texto «plantea la clave del trabajo como un eje central del propio desarrollo humano. El destino universal de los bienes que ya viene definido en la propia Doctrina Social de la Iglesia».

La encíclica, «desde las dos orillas»

Ambos ponentes han coincidido en que las posiciones «polarizadas» a la hora de enfocar el texto del Papa son «interesadas». No es conveniente «hacer una lectura desde la propia orilla», ha denunciado Argüello. «Tampoco una lectura superficial que se quede solo en los titulares. Fratelli tutti exige profundizar y nos da la oportunidad de acoger y dialogar con la realidad que en este momento vivimos».
Es un clamor «más allá de ideologías», ha concluido el rector, «urge la necesidad de que los políticos entren en diálogos constructivos en búsqueda del bien común. Eso no se hace con tener un buen marketing convenciendo al ciudadano. Eso se hace de verdad buscando juntos lo que es mejor para todos» Es el verdadero llamamiento de la encíclica, «que los políticos sean personas que entran en contacto con la realidad de la gente, que no piensen cómo van a conseguir más votos sino que sean los temas que atormentan a la sociedad los que a ellos más les duelan».

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