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Argüello: «La muerte provocada no es el camino para una buena muerte»

El secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, y obispo auxiliar de Valladolid, ha subrayado este viernes 18 de diciembre que «no hace falta ser creyente para decir que la muerte provocada no es el camino para una buena muerte». Con este mensaje en la red social Twitter, Argüello ha invitado a leer el manifiesto de la Plataforma cuiDANDO al que se ha adherido, destacando que, además, «los creyentes afirmamos la sagrada dignidad de la vida humana»

En el manifiesto se expone que ante el debate en el Congreso de los Diputados «para convertir la eutanasia y el suicidio asistido en un derecho», este grupo de profesionales de distintos sectores, creencias e ideologías alegan que «están a favor de una muerte digna. Y queremos señalar el riesgo de confundir la muerte digna con la eutanasia. Nos preguntamos si es posible una muerte digna sin haber alcanzado una vida digna. La primera tarea que debe abordar un gobierno es que todos los miembros de su sociedad alcancen una vida digna, incluida la forma de afrontar el final de la misma».

Nuestro derecho a decidir no es absoluto

La ley en debate señala la necesidad de «respetar la autonomía y la voluntad de poner fin a la vida de quien está en una situación de enfermedad grave». Pero tal y como explican, «el derecho a tomar las propias decisiones es una conquista importante para la humanidad, pero está acompañada por el reconocimiento de que no podemos tomar algunas decisiones, incluso sobre nuestro propio cuerpo. Así, no podemos vender un órgano, ni convertirnos por nuestra propia voluntad en esclavos de nadie, ni tampoco gestar un bebé para venderlo a otra persona. Nuestro derecho a decidir no es absoluto».

Por otra parte, afirman, «el ser humano es un ser autónomo pero está condicionado por su contexto social. No hay elección libre si no existe la posibilidad de acceder a unos cuidados paliativos que alivien el sufrimiento»

Legitimación social del suicidio

Por último, denuncian con preocupación «el impacto que la aprobación de la eutanasia y el suicidio asistido pueden tener en la legitimación social del suicidio». El suicidio es la primera causa de muerte no natural. «En la actualidad, cuando una persona amenaza con suicidarse, las administraciones públicas y la propia sociedad movilizan una serie de recursos destinados a evitarlo. Por eso, se preguntan «¿Qué mensaje lanza el gobierno y la sociedad a las personas que sufren al convertir el suicidio en un derecho?»

La plataforma finalmente insta tanto al gobierno, como el Congreso de los Diputados, «a trabajar para conseguir una vida digna para todos los ciudadanos , ya que la inmensa mayoría de la sociedad desea aliviar el sufrimiento del enfermo y su familia. Muchas son las medidas que se deberían aplicar desde el gobierno para aliviar el sufrimiento de tantos, antes de aprobar la eutanasia y el suicidio como salida. La preservación y dignificación de la vida “en la vida” debe ser el objetivo de una sociedad progresista y humanista. El gobierno y toda la sociedad cuenta con nosotros para ello».



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