Cartas de los obispos Última hora

Aquí estoy, envíame

Queridos hermanos en el Señor:

Os deseo gracia y paz.

Un aspecto imprescindible de la acción evangelizadora es la misión «ad gentes», la misión universal de la Iglesia, como destacaba el Concilio Vaticano II: «La gracia de la renovación en las comunidades no puede crecer si no dilata cada una de ellas los campos de la caridad hasta los confines de la tierra y no tiene de los que están lejos una preocupación semejante a la que siente por los propios miembros» (Ad Gentes, 37).

Para continuar avanzando en el itinerario misionero, destacamos algunas ideas del Mensaje del Santo Padre Francisco para la «Jornada Mundial de las Misiones 2020»:

* «En este año, marcado por los sufrimientos y desafíos causados ​​por la pandemia del COVID-19, este camino misionero de toda la Iglesia continúa a la luz de la palabra que encontramos en el relato de la vocación del profeta Isaías: “Aquí estoy, mándame” (Is 6,8). Es la respuesta siempre nueva a la pregunta del Señor: “¿A quién enviaré?” (ibíd.). Esta llamada viene del corazón de Dios, de su misericordia que interpela tanto a la Iglesia como a la humanidad en la actual crisis mundial».

* «La misión, la “Iglesia en salida” no es un programa, una intención que se logra mediante un esfuerzo de voluntad. Es Cristo quien saca a la Iglesia de sí misma. En la misión de anunciar el Evangelio, te mueves porque el Espíritu te empuja y te trae».

* «La misión es una respuesta libre y consciente a la llamada de Dios, pero podemos percibirla sólo cuando vivimos una relación personal de amor con Jesús vivo en su Iglesia. Preguntémonos: ¿Estamos listos para recibir la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, para escuchar la llamada a la misión, tanto en la vía del matrimonio como de la virginidad consagrada o del sacerdocio ordenado, como también en la vida ordinaria de todos los días?».

*  «Comprender lo que Dios nos está diciendo en estos tiempos de pandemia también se convierte en un desafío para la misión de la Iglesia. La enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento nos interpelan. Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida».

La Jornada Mundial de las Misiones nos impulsa a dar gracias por el generoso testimonio de quienes anuncian el Evangelio en situaciones difíciles, en zonas alejadas, en condiciones precarias, pero con gran fortaleza de ánimo.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

+ Julián Ruiz Martorell
Obispo de Huesca y Jaca

 

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