Cartas de los obispos Última hora

«Aquí estoy, envíame»

Este domingo celebramos el Domingo Mundial de las Misiones, conocido popularmente como el Domund. En el marco de un mes de octubre que es para los católicos un mes misionero, la Iglesia celebra esta jornada en la que el Papa Francisco nos anima a apoyar a los miles de personas que anuncian la Buena Noticia por todo el mundo y que están cerca de los que más sufren, especialmente en este tiempo de pandemia. «La Iglesia […] continúa la misión de Jesús en la historia y nos envía por doquier para que, a través de nuestro testimonio de fe y del anuncio del Evangelio, Dios siga manifestando su amor y pueda tocar y transformar corazones, mentes, cuerpos, sociedades y culturas, en todo lugar y tiempo», nos dice el Santo Padre en el mensaje que ha preparado para esta edición del Domund y que hizo público en la solemnidad de Pentecostés (Roma, San Juan de Letrán, 31 de mayo de 2020).

Los misioneros y las misioneras han tenido siempre muy claro que la evangelización implicaba tanto el anuncio de Jesucristo como la promoción social y la defensa de la dignidad de las personas. Los misioneros son los primeros testigos del amor de Cristo a todos los que no lo conocen. Los misioneros son también agentes de comunión y de promoción de la justicia y fraternidad entre las personas y entre los pueblos. Los misioneros no abandonan nunca a sus hermanos cuando llega la guerra o la epidemia. Ellos son el verdadero testimonio del amor de Dios y de la Iglesia para toda la humanidad.

Este año, el lema de la Jornada Mundial de las Misiones «Aquí estoy, envíame» (Is 6, 8), nos recuerda las palabras del profeta Isaías en respuesta a la llamada que recibió de Dios. La primera parte del lema, «Aquí estoy», muestra la disponibilidad del misionero a cumplir con la misión a la cual Dios le invita a colaborar. La segunda parte, «envíame», hace referencia al origen de la misión. Es Dios quien nos envía.

Desde que Jesús envió a sus discípulos para anunciar el Evangelio a los confines de la tierra, la historia de la Iglesia se ha ido tejiendo con miles de misiones en todo el mundo. Con el fin de llegar a los lugares más remotos del mundo donde todavía no conocen a Jesucristo ni su mensaje de amor y esperanza, el Papa cuenta con las Obras Misionales Pontificias, la red mundial que sostiene la misión y las iglesias jóvenes en todo el mundo con la oración y caridad.

Una vez al año, con motivo de la jornada del Domund, convocamos una colecta extraordinaria para sostener esta presencia y labor de la Iglesia. Como nos recuerda el papa Francisco en este mensaje, esta colecta tiene como objetivo «hacer frente a las necesidades espirituales y materiales de los pueblos y de las iglesias del mundo entero y para la salvación de todos».

Queridos hermanos y hermanas, muchas gracias por vuestra contribución económica, especialmente este año en que las familias sufren los embates de una crisis social y económica muy severa. Dios agradece y bendice vuestra oración y vuestro esfuerzo económico.

† Card. Juan José Omella Omella
Arzobispo de Barcelona

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