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Antonio José Blanca, nuevo diácono de la diócesis de Jaén

Con la imagen atípica de un templo casi vacío, Antonio José Blanca Ortega fue ordenado diácono ayer en la catedral de Jaén, según comunica la diócesis. Arropado por una treintena de sacerdotes diocesanos, pero con la ausencia de paisanos y fieles de la Parroquia de san Pedro de Torredonjimento, a la que pertenece el joven. Y Francisco José Cano, natural de Andújar, tuvo que posponer su ordenación como diácono permanente debido al confinamiento perimetral.

El Obispo de Jaén, Amadeo Rodríguez Magro, comenzó su predicación subrayando la alegría de la Iglesia de Jaén por esta ordenación de un nuevo diácono. «Estamos alegres por lo que el Señor va a hacer en ti», afirmó el Prelado.

Del mismo modo, quiso poner de relieve: «lo esencial de tu vida, de la vida que vas a llevar con la consagración del diaconado». En este sentido explicó que en el momento que la sociedad mundial está viviendo a causa del Coronavirus, «nos debe hacer fieles a lo esencial». Por lo que el Obispo jiennense expresó, «lo esencial de tu vida es que resplandezca en ti un tipo de vida evangélico, un liderazgo como pastor, una pureza sin tacha y observancia en tu vida espiritual».

«Eres un elegido y un enviado»

Rodríguez Magro, dirigiéndose a aspirante a diácono le dijo, «todo esto lo recibes porque eres un elegido y un enviado. Ese envío es directo de quién te ha elegido. No se te olvide esto».

A la vez, el Prelado afirmó que «a veces, pudiera dar la impresión de que lo que vas a recibir lo has logrado por tu propia voluntad, pero no estás aquí solamente por tu propia voluntad». Asimismo, le animó a que esa respuesta libre, dócil y humilde que le ha dado al Señor, «está siempre acompañada por Él».

En este sentido dijo del futuro diácono, «eres un llamado y enviado que por tu opción libre estarás dispuesto a lo que el Señor te pida impulsado, siempre por la creatividad del Espíritu Santo. A partir de ahora, todo lo q te suceda, debes tratarlo antes con el Señor. Él te guiará a través de la oración y debes siempre contar con la guía del obispo».

Haciendo referencia a textos antiguos, Monseñor Rodríguez Magro recordó que «el diácono es oreja, corazón y alma del obispo», lo que explicó como una vinculación especial desde este día con el Pastor diocesano: «Es el Señor quien os elige servidores de la Iglesia bajo la guía del obispo», apuntó Don Amadeo.

A la vez, el Prelado animó al joven a preguntar al Señor cada día, «Señor, qué quieres de mí».

El rito de la ordenación de diácono

El rector del Seminario, Juan Francisco Ortiz, fue el encargado de proclamar el Evangelio de Lucas. Al término, el Canciller Secretario, Antonio Javier Cañada, llamó al candidato a recibir la orden del diaconado para ser presentado por el Rector ante el obispo y ante el pueblo de Dios presente en la Catedral. A los pies del presbiterio se situó Antonio José, mientras el rector del Seminario pidió al obispo la ordenación del seminarista como diácono y que el prelado ha aceptado. 

Después de la homilía, el aspirante a diácono subió al presbiterio para ser interrogados por el Obispo y a la vez prometer sus nuevos compromisos con la Iglesia: obediencia al Obispo, castidad. El Obispo impuso las manos sobre su cabeza, y a continuación, Antonio José Blanca se postró en el suelo, delante de la mesa de altar, mientras en el Templo de Vandelvira se cantaban las letanías. Momentos de recogimiento profundo en el que se pidió la intercesión de los santos para este nuevo diácono.

El que fue su párroco durante años, Andrés López Ángeles, se encargó de revestirlo con la dalmática, para una vez revestido, postrarse ante el obispo, quien le ha hecho entrega del Evangeliario como signo de este ministerio.

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