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Ante el viaje del Papa Francisco a Corea (5): Los jóvenes

Ante el viaje del Papa Francisco a Corea (5): Los jóvenes

Diferentemente de sus padres, que vivieron la Guerra de Corea y que sufrieron problemas económicos, los jóvenes coreanos han crecido en un ambiente dotado de mayores medios. Sus pensamientos y sus acciones resultan más razonables y progresistas que los de la generación anterior, y su actitud mental, liberal y flexible, no se ve limitada por tradiciones  ni por estereotipos. Ponen también gran interés en su calidad de vida y en la realización de su potencial.

Los jóvenes coreanos, al vivir en una era caracterizada por una tecnología avanzada de la información, dominan dicha tecnología y se adaptan fácilmente a un entorno rápidamente cambiante. Según el Anuario Estadístico de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) correspondiente a 2011-2012, el 95,9% de los hogares coreanos dispone de conexión a Internet, lo que constituye el porcentaje más elevado a escala mundial. Corea es también líder mundial en la penetración de teléfonos inteligentes (67,6%) y en número de abonados a servicios de comunicación de cuarta generación (54%). Y los jóvenes constituyen la franja más numerosa de usuarios de estos dos últimos porcentajes.

Gracias a semejante ambiente, los jóvenes de hoy se expresan activamente y aprecian el individualismo, lo que se aparta bastante de los valores confucianos tradicionales. También se preocupan mucho de trabar relaciones sociales y de intercambiar información. En este sentido, entablan amistades a través de Internet, comparten información y se caracterizan por una cultura de debate horizontal. Van en busca de diversión y de desafíos, expresan libremente sus deseos y ponen inmediatamente en práctica lo que piensan, en vez de resistirse a ello o de titubear a la hora de hacerlo.

Hay muchísimas formas de describir a esta generación juvenil, y una de ellos la constituye el acrónimo CHIEF [literalmente, como adjetivo «principal, mayor», pero también «jefe» como sustantivo, N. del T.], formado por las iniciales de las palabras inglesas que significan, por su orden, «desafío», «red humana», «individualismo», «experiencia» y «diversión/sentimientos». Los jóvenes coreanos desafían a la autoridad y a los estereotipos, y tienen su propia forma de pensar. Valoran la creación de redes humanas, lo que puede apreciarse en su pasión por compartir información con otras personas y por unirse a un grupo en el que compartir opiniones o aficiones. El individualismo indica hasta qué punto hacen hincapié en la diversidad. No tienen reparos en declarar lo que les gusta y lo que no les gusta, y creen en la necesidad de opiniones diferentes para el desarrollo de la sociedad. Están sumamente interesados ??en experimentar muchas cosas: por ejemplo, les importa comprobar personalmente o incluso experimentar un producto antes de adquirirlo. Por último, la diversión, el placer y los sentimientos resultan importantes para ellos. Estas características indican por qué los jóvenes están destinados a producir cambios sociales.

Al mismo tiempo, los jóvenes coreanos han crecido en una cultura de la competitividad, al verse obligados a sobrevivir en un sistema educativo que  otorga gran importancia a las calificaciones obtenidas. De resultas de ello, se comparan incesantemente con los demás y se esfuerzan por alcanzar una posición más elevada. Con todo, dicha competitividad prosigue durante la edad adulta, ya que deben competir con los demás en los contenidos de sus correspondientes currículos (por ejemplo, en los resultados de sus exámenes de inglés; en la educación universitaria, en la que también se presta atención al nombre del centro; en sus títulos y en sus notas medias, en su experiencia en el extranjero, etc.) para encontrar empleo, e igualmente en lo que respecta a su desempeño laboral en el puesto de trabajo, en su aspecto e imagen físicos y en riqueza.

En una encuesta realizada por la emisora coreana SBS y por la empresa de investigación Gallup Korea, los participantes alcanzaron 76 puntos en nivel de competitividad social: una cifra superior en casi 20 puntos a la alcanzada diez años atrás, lo que indica que la competitividad ha ido intensificándose con el paso del tiempo. Ocho de cada diez encuestados declararon sentirse agobiados por una competitividad desmedida.

En efecto, los jóvenes viven en una era de competitividad ilimitada. Están expuestos a un sistema de competitividad construido durante los últimos decenios, en el que se ven forzados a participar desde sus primeros años de vida. De resultas de ello, luchan contra la incertidumbre sobre su propio futuro.

Son muchas las expresiones que se han acuñado recientemente para describir a los jóvenes de hoy que luchan por abrirse camino. Una de ellas es que esta generación ha renunciado a tres cosas: a salir con alguien, a casarse, y a tener hijos. Por razones económicas, los jóvenes renuncian a lo que suelen hacer de forma natural a sus veinte o treinta años. Algunos llegan incluso a abandonar el mercado de trabajo o la red social. Por lo tanto, la expresión «generación de las tres –o de las cuatro– renuncias» se refiere a esos jóvenes que han renunciado a vivir una relación amorosa, al matrimonio o al proyecto de tener hijos –o que han pospuesto indefinidamente semejantes hitos–, debido a unos empleos precarios, a los préstamos de matrícula, a unas búsquedas interminables de empleo y a los costes excesivos de la vivienda, que se han disparado. En añadidura a tales dificultades económicas, los jóvenes se sienten abrumados por la presión social. Hoy en día, es opinión generalizada en Corea que uno es un «perdedor» o un «fracasado» si carece de un currículo de primera categoría o si no se ha incorporado a una de las empresas más renombradas del país. En semejante ambiente, mantener una relación amorosa es algo que no está al alcance de muchos.

Otra expresión en uso hace referencia a las matrículas universitarias, cuyo importe ronda en la actualidad los 10 millones de wones [7.252 euros al cambio actual, N. del T.]. En coreano, dicha expresión es albuja jok (en la que albuja significa ‘persona muy rica’, y jok ‘clan’ o ‘tribu’). Irónicamente, el término describe a los estudiantes que están lejos de gozar de una situación desahogada. Bien al contrario, han de trabajar a tiempo parcial –lo que los coreanos suelen llamar arbeit o, en forma abreviada, alba– para pagar su matrícula. Dado que algunos de ellos deben trabajar durante varios turnos a tiempo parcial (al, de alba) a lo largo de un mismo día, son ricos (buja, en coreano) en ese sentido, lo que explica el término albuja. Otro término similar es el de «KRW 5.000 jok», que se refiere a los estudiantes que han de subsistir con 5.000  wones al día [unos 3,62 euros, N. del T.].

Algunos jóvenes pertenecen a la categoría propia de una «generación Ikea». Esta fábrica de muebles sueca es harto conocida por ofertar productos de calidad adecuados a precios asequibles. En Corea, los productos de Ikea gozan de popularidad entre los recién casados ??o entre quienes emprenden una carrera. Algunas personas de 20 y de 30 años cuentan con un alto nivel de educación, pero encuentran dificultades a la hora de planificar su futuro, debido a la precariedad de sus empleos. Esto no se debe a que estén menos cualificados que la generación anterior, sino a que los empleos disponibles tienden a ser a corto plazo y con sueldos bajos. Si a ello se le añaden los costes de la vivienda y los precios de consumo, siempre crecientes unos y otros, se trata de una generación que a duras penas llega a fin de mes. Para sus miembros, la planificación con vistas al futuro es, sencillamente, un lujo inalcanzable.

Hay, sin embargo, un resquicio de esperanza. También se espera que los jóvenes adultos aporten un cambio de paradigma con su participación activa y en todos los ámbitos de la sociedad, por la pasión que los caracteriza y por su potencial de energía: de ahí que también se los defina como una «generación P». Todos debemos ayudarlos a superar las dificultades con sabiduría para que puedan realizar los cambios que nuestra sociedad necesita. Importa compartir el concepto de que las cuestiones que acabamos de mencionar acerca de los jóvenes adultos no son desafíos destinados exclusivamente a ellos, sino que constituyen una situación que ha de ser abordada por toda la sociedad

(Original inglés procedente de la página web oficial de

la visita papal a Corea; traducción de ECCLESIA)



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