Carta del Obispo Iglesia en España

Ante el nuevo Curso Pastoral, por el obispo de León, Julián López

Julián López

Queridos diocesanos: Recibid un afectuoso saludo cuando empieza un nuevo período de actividad pastoral en nuestra Iglesia diocesana, que debemos acoger con ilusión renovada y con la confianza puesta en el Señor después del necesario y merecido descanso estival. Ante la comunidad que integra la Iglesia Legionense se abre, por tanto, otro curso con el deseo de que a todos los feligreses –hijos de la Iglesia– y especialmente a los que tenéis una misión pastoral os sea posible y grato emprender esta nueva andadura con ánimo generoso y dispuesto a la misión. Con este motivo, permitidme manifestaros de antemano mi gratitud y la de la Diócesis por vuestra participación generosa y entusiasta.

Al comenzar el nuevo curso nos conviene a todos, pastores, colaboradores y feligreses, recordar las palabras del salmo 126 (Vg. 126) que hemos cantado más de una vez: “Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles;  si el Señor no guarda la ciudad,  en vano vigilan los centinelas” (Sal 127,1). Como otros años, he escrito también una Carta Pastoral que ayude a todos a emprender las respectivas tareas con alegría y esperanza y en continuidad con los objetivos pastorales enunciados en los cursos anteriores. La de este año se titula “María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa” (Lc 1,56) en referencia, una vez más, a la bellísima escena de la visita de la Madre del Señor a su pariente, agraciada también con una inminente maternidad. La solicitud y permanencia de María en la casa de Zacarías debe ser para nosotros referente y motivo que inspire y mueva nuestras actividades pastorales.

Este nuevo curso pastoral 2019-2020, además, va a ser el último del quinquenio 2015-2020 cuyo enunciado general y motivo de fondo ha sido la palabra del Señor que envía a sus discípulos: “Id al mundo entero y proclamad el evangelio” (Mc 16,15). De este modo recordaremos el fundamento de nuestra propia misión y tarea de apostolado. El Señor ha querido contar con nosotros y no podemos defraudarle. Cada uno de nosotros, en el ámbito familiar, social y eclesial en el que nos movemos, está llamado a dar testimonio con la palabra y los actos y a colaborar en la misión de la Iglesia: anunciar a Jesucristo. A la vez hemos tener en cuenta también las convocatorias o referencias de alcance supradiocesano, concretamente el Mes Misionero Extraordinario anunciado por el Papa Francisco para el próximo octubre, “con el fin de alimentar el ardor de la actividad evangelizadora de la Iglesia” como él dijo al anunciarlo. Como un hermoso preludio de este mes vamos a tener en León la suerte y la alegría de contar entre nosotros con la presencia de las reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús, Patrona de las Misiones, que llegan a nuestra capital el día 14 de octubre.

Pero, además, aunque me atañe personalmente, quiero anunciaros también que en este mes de septiembre celebro el XXV Aniversario de mi ordenación episcopal que tuvo lugar en Ciudad Rodrigo (Salamanca), mi primera diócesis, el 25 de septiembre de 1994. Desde ahora estáis todos invitados, especialmente los sacerdotes, las personas consagradas y los fieles laicos, a uniros a mi acción de gracias en la celebración que, Dios mediante, deseo realizar en la Catedral de León el día 26 de dicho mes a las once de la mañana.

Invocando para toda la comunidad diocesana la bendición del Señor y la protección de la Santísima Virgen María y de san Froilán, nuestro Patrono, recibid todos mi afectuoso saludo y bendición:

+ Julián, Obispo de Leon

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