Robert Sarah
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Ante el Cónclave Marzo 2013 (42): Biografía del cardenal Robert Sarah

 Biografía del cardenal Robert Sarah

El cardenal Robert Sarah, presidente del Pontificio Consejo «Cor Unum», arzobispo emérito de Conakry (Guinea), nació en Ourous, distrito de Koundara, en la archidiócesis de Conakry, el 15 de junio de 1945. Hijo único de una familia profundamente católica y devota, tras cursar la escuela primaria y la secundaria inferior se vio obligado en 1957 a abandonar su país, para proseguir sus estudios en el Seminario Menor de Bingerville, en Costa de Marfil. De regreso a Guinea tras la independencia, alcanzada el 2 de octubre de 1958, completó sus estudios en el Seminario Menor de Dixinn en 1960. Cuando este instituto fue expropiado por el Gobierno de Guinea, tuvo que volver a la parroquia de Santa Cruz, de Kindia. Solo más tarde, cuando fue posible edificar el nuevo Seminario, dedicado a Juan XXIII, a unos 135 kilómetros de Conakry, culminó sus estudios, obteniendo el título de bachiller en 1964. Tras un período pasado en Nancy (Francia), estudió Teología en Sébikotane (Senegal) entre 1968 y 1969.

Ordenado sacerdote el 20 de julio de 1969 en la catedral de Santa María, de Conakry, seguidamente fue enviado a Roma, donde se licenció en Teología en la Pontificia Universidad Gregoriana y enriqueció su formación cultural en el Pontificio Instituto Bíblico; formación que profundizó sucesivamente mediante un período de estudios en el Instituto Bíblico de Jerusalén (1971-1972), donde se licenció en Sagrada Escritura.

De regreso a su patria, fue nombrado párroco de Boké, donde permaneció desde 1974 hasta 1976. Fueron aquellos unos años de duro trabajo, ya que a menudo tuvo que atender, además de la suya, las parroquias de Kataco, Koundara y Ourous. Sus notables dotes de formador le valieron el nombramiento como rector del Seminario Menor Juan XXIII de Kindia, cargo al que tuvo que renunciar con pesar al ser elegido arzobispo de Conakry el 13 de agosto de 1979 y ordenado el 8 de diciembre siguiente. Juan Pablo II lo apodó «el obispo niño»: cuando recibió la ordenación episcopal, era el obispo más joven del mundo, pues tenía treinta y cuatro años. Su joven edad no le impidió, sin embargo, presentarse enseguida como defensor acérrimo de los derechos de su pueblo africano, y al mismo tiempo como severo fustigador de un África que se vende al mejor postor.

Por eso siempre ha tenido como objetivo la formación de sacerdotes motivados y preparados que sepan ser realmente guías del Pueblo de Dios. Ha crecido en una tierra difícil, marcada por el sufrimiento y por el martirio de tantos sacerdotes que han plantado el árbol de la fe entre desiertos materiales y espirituales.

Se entregó con pasión a su nueva misión, hasta el punto de que pronto sus cargos se multiplicaron: administrador apostólico de Kankan; presidente de la Conferencia Episcopal Guineana; presidente de la Conferencia Episcopal Regional del África Occidental Francófona (Cerao); presidente del Centro Bíblico Católico de África y de Madagascar (Bicam), y consultor de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

El 1 de octubre de 2001, Juan Pablo II lo nombró secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, cargo que desempeñó durante nueve años, hasta el 7 de octubre de 2010, cuando Benedicto XVI lo designó presidente del Pontificio Consejo «Cor Unum», función en la que sucedió al cardenal Paul Josef Cordes. En poco más de un mes entró en el meollo de la nueva misión que el Papa le encomendaba; una misión que —como dijo durante su primer encuentro público después de su nombramiento— «sigue el rumbo trazado por la Deus caritas est.

Es la expresión concreta del impulso caritativo del corazón de Dios, que se hace realidad a través del corazón del Papa. Muestra que Dios no está nunca lejos de quien sufre». Por este motivo —explicó—, «las organizaciones que desempeñan actividades caritativas en nombre y por cuenta de la Iglesia nunca deberán inspirarse en ideologías, sino dejarse guiar por la fe: por esa fe que se manifiesta también a través de la caridad. Esto es lo que nos impulsa y nos lleva hacia los pueblos que sufren».

Creado y publicado cardenal por Benedicto XVI en el Consistorio del 20 de noviembre  de 2010, con el título de la diaconía de San Juan Bosco en la Vía Tusculana.

Es miembro:

– de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos;

– de los Pontificios Consejos: para los Laicos; «Justicia y Paz».

(Original italiano procedente del archivo informático de la Santa Sede; traducción de ECCLESIA).

 

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