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Aniversario de la Congregación de las Hermanas del Amor de Dios. Mes Usera 2018

Aniversario de la Congregación de las Hermanas del Amor de Dios. Mes Usera 2018

  • Nuestro Fundador: El padre Usera.

Jerónimo Mariano Usera y Alarcón, nace en Madrid el 15 de septiembre de 1810, en una familia de hondas raíces cristianas, vasta cultura y genuino patriotismo. Estos cimientos familiares, unidos a su bondad natural y talento, hicieron de Jerónimo Usera un hombre de rica personalidad y sólidas virtudes, un espíritu inquieto y amante del saber, con sentido de servicio y amor a Dios, a la vez que arriesgado y generoso para ayudar a los necesitados.

Convencido de que Dios le ha elegido, se abre al amor de Dios en el silencio y la oración del Cister, a la temprana edad de catorce años. La situación política le obliga, en 1835, a cambiar la paz y armonía del claustro por la contemplación en medio de la acción solidaria y liberadora de la sociedad de su tiempo.

El rumbo de su vida está decidido. Jerónimo sabe leer el querer de Dios en los acontecimientos históricos y, movido por la fuerza interior de su experiencia cisterciense, inicia nuevos caminos de evangelización y promoción humana, en tres continentes: Europa, África y América.

  1. Usera, después de la exclaustración pasa por muchas vicisitudes y se ocupa en diferentes trabajos: párroco rural, profesor universitario en la Universidad Central, primer misionero católico en Guinea española, párroco de Uceda, canónigo en Santiago de Cuba, deán de Puerto Rico y de La Habana. Su personalidad profundamente religiosa y comprometida con la dignificación de la persona se revela sobre todo en la acción pastoral y pedagógico-social que desarrolló en cada uno de los lugares donde ejerció su ministerio sacerdotal.

Tuvo el gran carisma personal de acertar a movilizar y organizar grupos a favor de su gran objetivo: promover la vida cristiana de la sociedad y abrir a los pueblos un camino de desarrollo y felicidad

Se destacan tres grupos de personas como los predilectos en su acción: los niños, la mujer y los negros: esclavos y campesinos.

  • Inicio de la fundación: Carisma y Misión

El 27 de abril de 1864 es el día del nacimiento de la Congregación de las Hermanas del Amor de Dios. El obispo Bernardo se trasladó a Toro acompañado del secretario y del capellán. Le esperaban Jerónimo –ahora deán de La Habana–, su amigo D. Francisco Acevedo, mercedario exclaustrado y arcediano de Santander, D. Cayetano Pérez, párroco de la Colegiata, D. Francisco Sánchez, “Alcalde constitucional de Toro”, y otras personas…

Juntos, pasaron al monasterio de las Mercedarias. Resumimos el acta oficial: enterado el Obispo del proyecto de Jerónimo, y de la decisión de las hermanas de seguirlo con espíritu de abnegación tan firme como “para dejar su patria y familia”, “bajo la protección y amparo de la Santísima Virgen María Madre de Dios en su advocación de Concepción Inmaculada”, convocó al grupo “a la reja del coro bajo, por dentro de la clausura, en la que se hallaban”. Les dirigió unas palabras, mandó leer los Estatutos y, aceptados por ellas, bendijo el hábito de las hermanas “y mandó se les vistiesen ayudadas de las religiosas de la comunidad”. Otras breves palabras y entonó el Te Deum que continuaron las hermanas y la comunidad, “procesionalmente por la clausura, volviendo al coro bajo, donde se terminó con las preces y oraciones de acción de gracias”.

Con el “sí” de María y el cántico de gratitud al Padre, nacía en la Iglesia la Congregación de las Hermanas del Amor de Dios. En casa prestada, aunque rodeadas de ternura, para que todo tuviese sabor a la sencillez de Belén… En la vega de Toro, la primavera rasgaba de luz las ramas de los guindales…

En procesión, presidida por el Obispo, las hermanas se dirigieron “entre dos filas de acompañantes”, al hogar que Jerónimo les había preparado, su casa. Con “breves y sentidas palabras… se dio fin al acto”.

Toro vio por vez primera en sus calles a “sus Hermanas de hábito azul”, y quiso celebrar fiesta el día siguiente, acompañándolas hasta la Colegiata, corazón de la ciudad. Celebró la Eucaristía D. Francisco Acevedo. El Obispo, Jerónimo y el párroco, ocupaban los sitiales correspondientes. En la homilía, el Obispo se dirigió a los asistentes, “que llenaban toda la Iglesia”, y les presentó la nueva fundación y el colegio para sus hijas, “único en su clase en todo el distrito universitario de Salamanca”.

De vuelta, la procesión fue acompañada “por los acordes armoniosos de una música bien dirigida”. El salón del nuevo colegio se abrió, por vez primera, para acoger a cuantos pudieron entrar. El Alcalde dio las gracias a todos por la obra realizada –“merced a la iniciativa del señor deán de Puerto Rico”– y declaró abierto el Colegio.

Es significativo el comportamiento de Jerónimo. Durante dos días ha guardado silencio. En los momentos más intensos de su vida prefirió no restar protagonismo al Espíritu, pues todo era gracia. Cuando esperábamos oír qué había sentido durante las emociones contenidas en la primera toma de hábito de las hermanas, el nacimiento de la Congregación, o la fiesta desbordante del pueblo, la crónica se limita a decir que contestó con breves palabras de agradecimiento; pero no las menciona. En todo caso, la gratitud es la respuesta más bella del creyente.

  • Textos para la litúrgica Eucarística

Cada Eucaristía es acción de gracias a Dios Padre por Jesucristo, en el Espíritu.
Esa acción de gracias tiene hoy para nosotros un carácter muy especial porque queremos agradecer a Dios por los 154 años de vida de nuestra Congregación de Hermanas del Amor de Dios y por la gran familia Amor de Dios.
Que Jesús resucitado impulse en los que estamos aquí reunidos el deseo de ser el vino bueno que encarna el Amor de Dios con actitud disponible y de unidad que crea espacios de colaboración y armonía en los dilatados horizontes del Reino de Dios necesitado de una restauración sólida y religiosa de la sociedad. Y con el deseo que sea el Amor de Dios el que reine en nuestros corazones. (Monición de entrada).

Queremos darte gracias, Señor, por los 154 años vividos con gratuidad, alegría, entrega, fidelidad, trabajo y oración. Por tanta vida compartida a través de nuestro Carisma que con el deseo de hacer el bien en la tierra ha sido manifestación permanente de tu Amor para cada persona. Gracias Señor, por sacar la riqueza de nuestro vino bueno y vivir el amor, la fidelidad y la sinceridad como expresión de nuestra consagración bautismal. Gracias por la vida de Jerónimo Usera que impulsado por tu Espíritu, fundó nuestra Congregación para que Encarne tu Amor donde quiera que se crea necesario. Gracias por cada persona que en los 18 países donde estamos presentes forman parte de nuestra Familia Amor de Dios y viven el compromiso de extender tu reino siendo tu Amor el que reine en sus corazones. (Acción de Gracias).

Canto final: Himno al P. Usera

Misionero de la verdad,
sembrador de fe y esperanza,
defensor de la libertad,
humanista del alma.

Celebrando la fiesta en su honor,
seguiremos sus huellas;
proclamando en la Iglesia su voz,
se abrirán nuevas sendas.
Avanzamos en comunidad
con la luz de la fe en nuestras manos.

Hoy queremos que reine el amor
y seamos hermanos.

Mi palabra será siempre amor,
acogida, respeto y plegaria,
y en mis obras los hombres verán
que el amor hoy se encarna.

Congregación Hermanas del Amor de Dios
www.amordedios.net

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