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Ángelus: El Papa pide corredores humanitarios en Myanmar y que se respeten iglesias, escuelas y pagodas
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Ángelus: El Papa pide corredores humanitarios en Myanmar y que se respeten iglesias, escuelas y pagodas

El Papa Francisco ha unido hoy su voz a la de los obispos de Myanmar y ha rogado, con aquellos, la creación de «corredores humanitarios» que permitan atender a las «miles de personas desplazadas que están muriendo de hambre» en aquel país, sumido en una espiral de violencia que corre el riesgo de derivar en una guerra civil. El Santo Padre ha pedido también que escuelas, iglesias y pagodas sean respetadas como lugares neutrales de refugio.

Francisco ha hecho este llamamiento tras el rezo del Ángelus de hoy domingo, 20 de junio, a raíz de las preocupantes noticias que siguen llegando desde la antigua Birmania, con denuncias de ataques a iglesias en el estado de Kayah y de crímenes de guerra contra la población civil por parte del ejército.

Myanmar: Cuatro muertos en el bombardeo de una iglesia por el ejército
La iglesia de Kayan Tharyar, en el estado birmano de Kayah, fue bombardeada en la tarde del domingo 23 de mayo.

Ayer, precisamente, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución de condena del golpe de Estado perpetrado por los militares el pasado 1 de febrero. En ella la comunidad internacional pide la liberación de los presos políticos, el fin de la violencia, y que se impida «la entrada de armas». La declaración fue aprobada por 119 votos a favor, 36 abstenciones (entre ellas las de China y Rusia, aliados del régimen) y uno en contra, el de Bielorrusia.

Francisco también ha recordado que hoy se celebra el Día Mundial del Refugiado promovido por la ONU, cuyo lema es «Juntos podemos marcar la diferencia». «Abramos nuestros corazones a los refugiados», ha dicho. «Hagamos nuestras sus penas y alegrías; aprendamos de su valiente resistencia. Y así, todos juntos, creceremos hacia una comunidad más humana, una gran familia».

«La fe empieza por creer que no nos bastamos a nosotros mismos»

En su comentario al evangelio dominical de hoy (Mc 4, 25-41), que narra el episodio de la tormenta calmada por Jesús ante unos discípulos muertos de miedo por temer que la barca va a hundirse, el Pontífice ha explicado que nosotros también sentimos hoy muchas veces que estamos perdidos en medio del mar de la vida, abrumados, acabados y hundidos. Y ha añadido que, como los discípulos, igualmente «corremos el riesgo de perder de vista lo más importante»: a Jesús, que está ahí.

«El Evangelio nos dice que los discípulos se acercan a Jesús, lo despiertan y le hablan (cf. v. 38). Este es el comienzo de nuestra fe: reconocer que por nosotros mismos no somos capaces de mantenernos a flote, que necesitamos a Jesús como los marineros de las estrellas para encontrar nuestro rumbo. La fe empieza por creer que no nos bastamos a nosotros mismos, por sentirnos necesitados de Dios», ha dicho el Papa.

Y ha añadido: «Para ser discípulos de Jesús, no basta con creer que Dios está ahí, que existe, sino que hay que implicarse con Él, hay que alzar también la voz con Él».



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