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Andrea Riccardi en la fiesta de San Juan de Ávila de Madrid

Andrea Riccardi en la fiesta de San Juan de Ávila de Madrid

La archidiócesis de Madrid celebró en la fiesta de San Juan de Ávila, y en el Seminario Conciliar de Madrid, el homenaje a los sacerdotes consagrados al servicio de la Iglesia, que celebraron el 25º y el 50º aniversario de su ordenación sacerdotal.

Con ese motivo y con el saludo del Cardenal D.Carlos Osoro, impartió una conferencia el profesor Dr. Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant´ Egidio, con el título: “La conversión pastoral desde las periferias según el Papa Francisco”.

Un salón de actos lleno escuchó atentamente al Profesor Andrea Riccardi, a quien presentó el Cardenal D. Carlos Osoro, quien resaltó la figura de  Andrea Riccardi (Roma, 1950) un historiador italiano.Experto en temas de la Iglesia Católica. También es autor de varios libros sobre la problemática de la Iglesia en el siglo XX. Andrea Riccardi fundó, a la luz del Concilio Vaticano La Comunidad de Sant’Egidio, en el clima de la renovación del Concilio Vaticano II. En pocos años su experiencia se difundió en diversos ambientes estudiantiles y se concretó en actividades a favor de los marginados. En los barrios pobres de la periferia romana inició su trabajo de evangelización que llevó al nacimiento de la comunidad de adultos.

Desde su nacimiento en 1968, la Comunidad de Sant’Egidio ha dado vida en varios países a numerosas obras de apoyo a los pobres. Además de comedores, escuelas de lengua para los emigrantes, centros donde se distribuyen ayudas, escuelas de tarde para niños, centros para discapacitados, centros para ancianos, ambulatorios médicos y centros para personas con problemas psíquicos, la Comunidad lleva la gestión de una escuela de pintura para discapacitados, de casas familia para niños y adolescentes, de casas de acogida para enfermos crónicos y para los que no tiene hogar fijo, de casas para ancianos no autosuficientes, de casas protegidas para ancianos parcialmente autosuficientes, entre otras actividades.

Seguidamente comenzó la conferencia: “La conversión pastoral desde las periferias según el Papa Francisco”.

Andrea Riccardi, empezó mostrando su alegría de hablar al clero de la Archidiócesis de Madrid. Recalcó que la Iglesia de Madrid tiene un relieve especial para los cristianos en general  en la batalla de conservar la fe. Es una Iglesia de mártires.  Debemos abrir con más fe el testamento que nos han dejado.

Estamos ante un encuentro pascual, encuentro con el Resucitado.

“Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin..” y este Jesús vivo se encuentra cuando se va hacia adelante. No está en el pasado.  “Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?

En esta Pascua del 2017, el resucitado nos espera. Cuando hablamos de la Iglesia del cristianismo nos referimos al pasado y vivimos en el presente como un mundo poco acogedor.  Se ve también cuando hablamos de los jóvenes, recalcó Andrea.

Con palabras del Papa Francisco matizó que los católicos no pueden ser prisioneros del pasado.  Hecho intrínseco a la dinámica.

En clara alusión a la “Evangelii Gaudium” insistió en la renovación misionera entre la gente.

Hay que superar el pesimismo. Sobre los cristianos pesimistas el Papa dice que se trata de una Cuaresma sin pascua.  Hay que abandonar el cómodo slogan pastoral del “siempre se ha hecho así”.  Hay una manifestación en el Papa, a veces, de dureza con los curas y tierno con los alejados. Pero el Papa está convencido de la imprescindible aportación y necesidad de los sacerdotes.

Un obispo, un sacerdote que no se sientan pecadores no están en la realidad. El Papa comprende nuestro tiempo. Es un verdadero experto de humanidad. Los cardenales lo han elegido. La Iglesia debe salir de sí misma e ir a las periferias.

Francisco no es un optimista fácil. Es consciente de que hay muchos falsos profetas.

Hoy la gente vive sola. La sociedad global se vuelve menos comunitaria. Abundan los jóvenes que ni estudian ni trabajan.

El miedo se apodera del corazón de las personas. La alegría desaparece. La ciudad global pierde su centro y se dilata Las periferias son el lugar donde se juegan la fe y la humanidad. Tristeza individualista.

¿Qué hacer?. El Papa ofrece una indicación simple: comunicar el Evangelio dejando de lado el aparato ideológico y estructural.  Estamos en el último tren para viajar a un tiempo nuevo.  La lámpara de Francisco ilumina hacia una nueva primavera de la Iglesia. No pretende dar reglas pastorales.

Es la visión de S.Pablo en Corinto: “no tengas miedo”.  Pero no hay pastoral sin conversión personal.  Conversión es crecer y dejar crecer la palabra en la vida. Es volver a ser discípulo. La palabra de Dios crece con quien la lee y vive.

Estamos llamados a crecer. No se nos pide ser inmaculados. Sí en crecimiento.

La palabra de Dios  hace ver a los demás con el corazón. Ver con el corazón. Ver como amigos no como clientes de las instituciones. La pastoral es la implicación en la mirada misericordiosa de Jesus.

“Dadles vosotros de comer”.  Tú puedes hacerlo.  La amistad. Esto se pide al

pueblo cristiano.  Que cada uno viva con el corazón. Llamado a leer las preguntas.  Mirada misericordiosa y pastoral.

Las calles para encontrar a Jesús son infinitas. Los pobres mismos tienen una capacidad innata de evangelizar. Es el pobre quien da. Es un misterio y una realidad. Para encontrar hace falta estar cerca. Los cristianos deben anunciar el evangelio sin excluir a nadie. La Iglesia crece por atracción. No por proselitismo. Tenemos la responsabilidad de hacer crecer lo sembrado.¿Por qué nuestras iglesias tienen horarios extraños?

Una Iglesia de amigos verdaderos de amigos de los pobres. Los pobres tienen mucho que enseñar. Por ejemplo el valor de la gratuidad. La Iglesia se identifica con La gratuidad.

No contra este mundo si contra la orientación.  Los ancianos son los grandes aliados de la Iglesia.

Recordó Andrea a Matteo Ricci, el misionero jesuita que evangelizó China. El Papa Benedicto XVI le ha señalado como el “modelo de encuentro provechoso entre la civilización. Misionero que escribe sobre la amistad. No hay misión sin amistad. No se trata de conquistar sino de hacer espacios atractivos.  Partir desde los periféricos. Iglesia como hospital de campaña.  Jesús es esencialmente un amigo que se preocupa por las curaciones y por el alimento.

Necesidad de rezar.  Rezar por los enfermos.  Los enfermos son hombres y mujeres a los que hay que escuchar y considerar parte de nuestra familia

Y ¿los ancianos?. La Iglesia descubre el valor de su presencia. Son la gran reserva de cariño y memoria. Encuentro entre ancianos y jóvenes. Los jóvenes necesitan maestros. El cardenal Martini

decía que a veces le irritaba determinadas preguntas, como: ¿qué hay que hacer con los jóvenes?

Recalcó Andrea Riccardi que en su experiencia personal ve un crecimiento de gente que quiere ayudar y servir. Hay un mundo de responsabilidades. Donde no hay hombre esfuérzate tu por ser hombre. Nos encontramos con una Iglesia clerical con pocos curas.

La Iglesia en la ciudad permanece como un lugar comunitario.  Y en la ciudad hombres y mujeres aislados. La familia a veces es una isla asediada.

No es bueno que él hombre este solo. Ser cristiano es un gran recurso de humanismo. Las comunidades son las que integran.  No las instituciones.

El papa tiene el sueño de llegar a todos. Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo.  Es una implicación por los sacerdotes, por los laicos, por los cristianos. El Papa hace una propuesta fuerte:  Corredores humanitarios. Los corredores han nacido ante una Europa rota. La guerra de Siria sigue existiendo. Millones de fugitivos.  De ahí han nacido los corredores humanitarios.  Acogidos por familias italianas. 1000 personas. Esperamos también que España abra las puertas a los corredores humanitarios.

Al término de la conferencia, se procedió a la felicitación y entrega de obsequios a los sacerdotes que este año celebran sus bodas de oro y plata (37 y 20) respectivamente. Y después de unas palabras de agradecimiento, de D. Carlos Osoro, al conferenciante el Profesor Dr. Andrea Riccardi, felicitó a los sacerdotes por sus bodas de oro y plata, con el deseo de que “nuestra caricia nunca termine y que la demos s a todos aunque piensen distinto y actúen distinto”.

Una Eucaristía presidida por el Cardenal, puso el punto final. La jornada festiva continuó con una fraternal comida.

 

Madrid,  10 de Mayo 2017

José Manuel Coviella C.

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