Cultura

Andorra acoge la mayor colección de biblias del mundo expuesta al público

Andorra acoge la mayor colección de biblias del mundo expuesta al público

 Pere Roquet ha dedicado más de dos décadas a recoger ejemplares del nuevo testamento por los cinco continentes –¡hay 139 solo en lenguas propias de Papua Nueva Guinea!– que actualmente se pueden disfrutar en una muestra permanente en el santuario de Meritxell

Andorra acoge la mayor colección de biblias del mundo expuesta al público

El santuario de Meritxell acoge la mayor colección de biblias del mundo (Natalia Montane)

Todo empezó en Kenya. Pere Roquet, que estaba allí de viaje, tenía 63 años y quería encontrar alguna afición que fuera mucho más allá del entretenimiento, empezar una colección especial que fuera un legado para los demás. En concreto, en Turkana, una región inhóspita al norte de Kenya, junto a Sudán del Sur, tan remota que no iba nadie (”¿Quiere ir allí? Ni siquiera los ingleses han ido”, asegura que le comentaron).

En aquel terreno árido, sin turistas, le regalaron un Nuevo Testamento y, de paso, la idea de interesarse por las biblias, sin poder imaginar que aquel primer volumen sería la primera piedra de una colección que hoy es una de las más importantes del mundo. Se trata de la más extensa expuesta al público, que, 22 años después, sigue creciendo, y que actualmente se puede disfrutar en el andorrano Santuario de Meritxell, ya que el año pasado Roquet la cedió ante notario al Arciprestazgo de Andorra para que todo el mundo la pueda descubrir.

Pero volvamos a aquella primera biblia que, centenares de adquisiciones después, sigue siendo la preferida del coleccionista. Con aquel ejemplar regresó a Nairobi, y allí mismo se dirigió a la Bible Society, una sociedad protestante de origen inglés dedicada a la divulgación religiosa presente en todo el mundo. Allí compró una veintena de ejemplares, en el que fue el primero de las docenas de viajes en los que aprovechaba para ampliar su colección y de los que volvía con las maletas cargadas de biblias.

Más de 1.300 ejemplares

Actualmente, la impresionante colección que ha creado Roquet tiene cerca de 1.300 ejemplares, entre los cuales hay de todo tipo. Aunque tanto el Vaticano como la Bible Society y, seguramente, coleccionistas privados cuentan con fondos con más ejemplares (según el Vaticano, existen 6.000 millones de ejemplares de biblias en todo el mundo, traducidos a 2.450 idiomas), ninguna está expuesta al público como la que, en cambio, sí podemos ver en Andorra.

Los libros, todos ellos Nuevos Testamentos, están en 1.203 lenguas diferentes, y llama la atención que hay muchos procedentes de un solo país. Así, por ejemplo, solo biblias de Papúa Nueva Guinea tiene en 139 lenguas diferentes que se hablan dentro de ese país. De México tiene en 115 lenguas diferentes, de Rusia 66 ejemplares, y de Canadá 26, muchas aborígenes.

De Kamchatka a Bután

Una de las particularidades que, sin duda, la hacen más interesante es que muchas están redactadas en lenguas que existen solo en lenguaje oral, y de las que no existe ningún otro testigo escrito. De hecho, cerca del 45% de los ejemplares, según calcula Roquet, está escrito en alguna lengua solo hablada, 205 están en idiomas en situación de vulnerabilidad y hay 40 que son una auténtica rara avis, porque están en un idioma que hablan menos de mil personas en todo el planeta.

Entre los ejemplares más curiosos de la colección, hay uno en Mansk, procedente de la isla de Man, y uno en Cornick, de Cornualles –ambas, lenguas habladas por pocos centenares de personas–, así como uno en Little Man, de Kamchatka, al extremo de Siberia, hablado por decenas de habitantes, descendentes de los que fueron convertidos por los cosacos en el siglo XVIII.

Hay también tan exóticas como una de Zonka, en Bután, de mayoría budista, pero con un 1% de cristianos; o una procedente de Corea del Norte, de las más difíciles de obtener, ya que está prohibido tenerlas. De hecho, desde Corea del Sur las envían con unos globos con agujeros para que se caigan al otro lado de la frontera, y en los globos está impreso el Evangelio de San Marcos.

Son también muy especiales un ejemplar en yaghan, en Argentina, que solo habla una persona, y una en xipago boliviano, solo con dos supervivientes que lo hablan. En Braille tiene 22 ejemplares, y también en romaní, en arameo y algunas particulares para las comunidades amish. Bautizada como Biblias del mundo, la muestra en el Santuario de Meritxell nos permite disfrutar de esta colección de valor absolutamente incalculable.

Neus Durán, Andorra
La Vanguardia
19/01/2018 |

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