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Amalia Casado: «La prensa necesita más autocrítica»

Amalia Casado es una de las periodistas más reconocidas en la comunicación institucional de la Iglesia. Desde hace años pilota la comunicación del Regnum Christi (Legionarios de Cristo, Consagradas,
Laicos Consagrados y Laicos). En el repor de esta semana comparte para ECCLESIA sus reflexiones sobre la repercusión del periodismo, sobre la necesidad de más autocrítica en la prensa y de más profesionalidad.

√ «Cuando estudié Periodismo me enseñaron que la joya de la corona de la profesión es el periodismo de investigación, y entiendo que es un buen termómetro del estado de salud del periodismo. Desde mi experiencia en el ámbito de la comunicación institucional, he comprobado la repercusión positiva del periodismo de denuncia en los procesos de cambio cultural de una institución, y también he constatado una pérdida de credibilidad de la profesión por una creciente falta de excelencia, precisión y exquisitez en el ejercicio de este tipo de periodismo. Creo que falta más periodismo de investigación y excelencia profesional del que hay.
Por otro lado, la empresa periodística ha estado en crisis como modelo de negocio, y los medios se han tenido que entregar a quienes les han ayudado a sobrevivir, con lo que se han hecho más dependientes de los poderes. La prensa necesita más autocrítica, y reconocer que a menudo está herida de los mismos males que denuncia en otros.
Finalmente, creo que además de denunciar, la prensa tiene un ámbito de oportunidad que es informar de las consecuencias que a la larga tiene esa función de denuncia, acompañar los procesos que detona mostrando los resultados transformadores, si es que se producen: si donde hubo corrupción se ha producido regeneración como consecuencia de esa denuncia. Mostrar a las personas si merece la pena, si realmente la sociedad es mejor y se ha regenerado y transformado como consecuencia de esa denuncia».

√ «Desde la parte que me toca, trato de trabajar en un mejor diálogo entre la prensa y las instituciones. Primero, poniendo en valor el trabajo de la prensa, y procurando hacer bien nuestro trabajo desde una oficina de comunicación institucional en relación con los medios: proporcionando buena información a los periodistas, disponibilidad total siempre, estableciendo relaciones confiables y profesionales con ellos para ayudarles a hacer el trabajo de manera que en lo que a mí dependa sí tengan las herramientas, fuentes y medios para una información objetiva, veraz, exhaustiva y precisa.
Del otro lado, cambiando la cultura de «defensa institucional» frente a los medios por una «cultura de colaboración» con los medios. Yo creo que hay que superar la imagen falsa de que la prensa y las instituciones son el gato y el ratón. Me parece una visión dialéctica y de confrontación, lejos de la colaboración y corresponsabilidad que son clave. Y con eso no me refiero a perder independencia ninguna de las partes o a un proceso de domesticación mutua que descafeína el rol de nadie, sino a un suelo de profesionalidad que aporta confianza en que ellos lo van a hacer bien y yo también, y en que si algo se ha hecho mal y se cometen errores se reconocen por ambas partes».
Y en lo personal, creo que es importante siempre escuchar y hablar con muchas personas, de opiniones y visiones diferentes con perspectivas distintas de las cosas. Pluralidad, escuchar a todos, e ir a las fuentes.

√ «Pues es el método de la encarnación… y en esta sociedad que a veces puede ser tendente al extremismo y la polarización, se hacen muy necesarios los verdaderos encuentros entre las personas, especialmente con personas diferentes que piensan y viven de forma diferente a uno. Uno mismo tiene que dejarse encontrar y conquistar por el distinto donde haga falta. Y diría que los encuentros no son para conquistar a alguien y luego venderle o convencerle de algo. El encuentro no es para algo: es el algo. El encuentro no es para conquistar: es lo que juntos conquistamos.
Por otro lado, también he experimentado que parte de la eficacia de la comunicación radica en que las personas estemos involucradas en los procesos para apropiarnos, sabernos y sentirnos responsables de la realidad. No se trata de dar productos terminados para consumir, sino de vivir y hacer la vida».

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