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Aleluya en Belén en Ars Málaga-Palacio Episcopal

Aleluya en Belén en Ars Málaga-Palacio Episcopal

 Del 27 de noviembre al 10 de enero

Este viernes, 27 de noviembre, ha tenido lugar en Ars Málaga-Palacio Episcopal, la presentación de Aleluya en Belén, un recorrido por la representación plástica de la Navidad en el arte y la expresión popular. Esta muestra de belenes está compuesta por pinturas y esculturas, entre las que destacan piezas del siglo XIX, así como escenografías de estilo napolitano y español.

El director de Ars Málaga-Palacio Episcopal, Miguel Ángel Gamero, explicó que “en Navidad, no podíamos dejar de hacer una exposición en torno al misterio de la Navidad, desde la Encarnación del Verbo hasta la misma huida a Egipto, mediante cuadros, esculturas y sobre todo una tradición muy nuestra, los belenes. Los hay de muchos estilos: napolitano, malagueño, grandes belenes que van a ocupar buena parte del Palacio Episcopal”.

Piezas del siglo XVI y XVII conviven con obras de artistas actuales como la Inmaculada de Francisco Naranjo o una Maternidad de Martín España para dar vida a Aleluya en Belén. Pinturas y esculturas sobre las que destacan el gran número de barros malagueños del S. XIX, esculturas de pequeño formato en barro policromado que representan escenas  y oficios típicos de la época.

Esta muestra está estructurada en cuatro espacios expositivos: La Natividad en el arte; El Nacimiento: origen y desarrollo; La tradición malagueña: barros del S. XIX y Navidad Barroca.

Las obras que componen Aleluya en Belén proceden de los fondos de Ars Málaga-Palacio Episcopal y la Abadía de Santa Ana del Císter, así como de colecciones particulares entre las que destacan la de José Luis Quesada, Carlos Marín Castillo y José Manuel García Verdugo, además de obras cedidas por Francisco Cid Fuentes, Francisco Javier Delgado, Miguel Ángel Montenegro o Antonio Pareja, entre otros.

La exposición se podrá visitar del 27 de noviembre al 10 de enero, en horario de 10.00 a 20.00 horas, de martes a domingo, excepto el  25 de diciembre, el 1 y el 6 de enero, cuyo horario será de 17.00 a 21.00 horas.

 

La entrada será gratuita todos los domingos y días de fiesta.

El precio de la entrada, que incluye visita a todo el museo, es:

–         General: 3 euros

–         Reducida (mayores de 65 años, pensionistas, personas con discapacidad, desempleados, estudiantes de menos de 26 años, y familias numerosas): 2 euros

–         Colegios y asociaciones: 1 euro

(Se adjuntan fotos de S. Fenosa)

Dossier explicativo:

Las fuentes de inspiración para los artistas

Los evangelios canónicos son la fuente principal para las representaciones artísticas. De los cuatro relatos sólo dos nos cuentan el nacimiento de Jesús: San Mateo y San Lucas. Las dos narraciones, breves y austeras en detalles, nos muestran además del nacimiento, el anuncio y la adoración de los pastores, la visita de los Magos, la huida a Egipto y la matanza de los inocentes.

La otra fuente de inspiración para el arte va a ser los evangelios apócrifos. Donde sí aparecen más detalles que ayudaron a los artistas a ir creando toda una iconografía en torno al nacimiento de Jesús. En el Protoevangelio de Santiago, aparecen ya la cueva o las parteras; en El Pseudo Mateo, se introduce  la mula y el buey, en cumplimiento de las profecías de Isaías y Habacuc. Y una larga serie de elementos que se fijarán en las representaciones artísticas y que han perdurado hasta nuestros días.

Muy importante también fue la influencia que ejerció la Leyenda Aurea, de Jacobo de Vorágine (1228-1298), donde se relatan nuevos episodios o el nombre de los tres Reyes Magos entre otros muchos detalles.

Las primeras representaciones

Para contemplar las primeras manifestaciones artísticas relacionadas con el tema de la natividad, nos tenemos que trasladar al siglo segundo, donde ya se representa a la Virgen sosteniendo a su hijo  envuelto en pañales, en un pequeño fresco de la Catacumba de Santa Priscila en Roma.

La escena de los magos es también representada en los primeros siglos del cristianismo en frescos y los relieves marmóreos de los sarcófagos. Pero no tendremos una escena propiamente dicha de nacimiento hasta el siglo IV, en la Catacumba de San Sebastián, donde ya se representa a San José y la Virgen con el asno y el buey.

A partir de aquí se fueron fijando los modelos iconográficos y durante la Edad Media gozaron de gran difusión, tanto en la Iglesia de Oriente como de Occidente.

El origen del Belenismo

Las maderas originarias que formaban el pesebre del niño Jesús fueron trasladadas a Roma desde Palestina, y en el pontificado de Sixto III (432-440) se construyó el primer pesebre en la Iglesia de Santa María ad Praesepe. Más tarde, se irán construyendo distintos oratorios-praesepe en otros templos de la capital del cristianismo.

En el siglo XIII, en la Basílica de Santa María la Mayor, se construye una gruta de Belén, y se le encarga a Arnolfo di Cambio las esculturas para el proyecto. Se decide representar a José, María con el niño y a los tres magos. Aunque se piensa que formaban parte del conjunto pastores y ángeles. Según algunos autores estaríamos ante el Belén más antiguo.

Será San Francisco de Asís (1182-1226), después de una peregrinación a los lugares santos, cuando decide representar en la noche de Navidad y en una cueva natural el nacimiento de Jesús. A partir de este primer hecho la orden franciscana extendió esta tradición. Con estas referencias, la semilla belenista se extiende por Italia.

El Belén tradicional mediterráneo: Italia y España

Es en Italia donde nace la tradición de los belenes y donde se dan cita una gran variedad de estilos que llegan a nuestros días.

Los materiales empleados fueron muy variados desde el mármol a la terracota, pasando por el coral, la madera o la cera.

La llamada tradición napolitana será la que más se desarrollará y se extenderá por toda Italia. Caracterizada por convertir el cuerpo de la figura en un maniquí para vestir y modelar sólo cabezas y manos.

En lo que respeta al paisaje la gruta de Belén se convierte en arquitectura palaciega y el resto de la escenografía en edificaciones populares con una gran profusión de detalles sacados de la vida cotidiana.

Para explicar la tradición del Belén en España hay que tener muy presente dos vías fundamentales de introducción del Nacimiento: las congregaciones religiosas que encargan a artistas nacimientos para sus conventos; y por otro lado, la pasión de los reyes por este tipo de representaciones.

De la rica tradición de escultores españoles saldrán grandes obras que se irán popularizando y convirtiéndose en modelos a copiar para la iglesias y hogares.

En Málaga, durante los siglos XVIII y XIX, se fue consolidando un gran número de talleres que realizaban esculturas de pequeño formato en barro policromado. Aunque varían en las calidades dependiendo del taller, suelen ser de buena factura. Además de las figuras principales del Nacimiento, se fueron incorporando los Reyes Magos con sus pajes y la cabalgata de camellos o caballos con los presentes para el Niño. Otro grupo importante lo componen los tipos populares, como bandoleros, majos y majas, toreros o músicos callejeros.

En Málaga y Cádiz, era frecuente encontrar negros bailando pues al ser puertos de mar, había muchas familias indianas que volvían con su servidumbre de color a la madre patria.



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