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Alejandro Tiana: «Nos hace falta diálogo en el mundo educativo»
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Alejandro Tiana: «Nos hace falta diálogo en el mundo educativo»

Tras la inauguración y ponencia marco de la primera sesión del Foro online sobre el currículo de Religión Católica, el secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana Ferrer, que ha participado en la mesa redonda y ha agradecido la invitación para este proceso de diálogo.

En sus primeras palabras ha reconocido que «nos hace falta diálogo en el mundo educativo y como, decía monseñor Carrasco Rouco, más en un momento en el que estamos en una nueva Ley, que hay que desarrollar y que tiene muchos aspectos». Así, el secretario ha felicitado a la CEE por esta convocatoria y ha deseado todos los éxitos. «Los acuerdos dicen muchas cosas, han sido a veces objeto de controversia, los tribunales han sentado jurisprudencia. La Ley expresa con claridad, y así lo decía monseñor Carrasco, el respeto a esos acuerdos. Estamos en un proceso de diálogo, cada uno tiene sus posiciones pero si no hay diálogo no hay posibilidad de entendimiento y habiendo diálogo hay posibilidad. Es una buena noticia que exista esa buena voluntad».

Alejandro Tiana ha explicado el nuevo marco curricular de la LOMLOE, indicando que esta Ley ha cambiado el modelo curricular que debe ordenar la enseñanza y el aprendizaje en el sistema educativo español. Esta es una de las tareas principales del desarrollo normativo de estos próximos meses, en el que el Ministerio de Educación y Formación Profesional ya está trabajando con las comunidades autónomas y diversos agentes educativos. Según ha indicado, el nuevo modelo descansa sobre la identificación de las competencias clave que deben desarrollar todos los estudiantes durante su escolaridad básica.

«Como referente fundamental se adopta la Recomendación sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente del Consejo europeo (22 de mayo de 2018), así como otros documentos internacionales, como la Agenda 2030«. Este nuevo modelo define unos saberes esenciales que deben trabajarse en el ámbito escolar, que incluyen conocimientos, destrezas y actitudes y contribuyen a diseñar un perfil competencial de salida de la educación básica. Un elemento de gran importancia son los criterios de evaluación establecidos, que deben servir de referencia para la valoración del nivel de logro de las competencias previstas. En el foro se presentan las líneas directrices de dicho modelo, que servirá de marco para la organización de la enseñanza de todas las áreas curriculares y materias que se imparten en las diferentes etapas y niveles.

«La educación integral repercute en el bien común»

Javier Carballo, presidente de la Facultad de Teología de San Esteban en Salamanca, ha recordado las palabras del Papa Francisco y ha asegurado que «estamos viviendo una metamorfosis cultural sino también antropológica sumada a una crisis global». Por eso, considera que está en crisis «nuestro modo de entender la realidad y de relacionarnos». La educación, en medio de estos grandes desafíos, «tiene una llamada a una valiente revolución cultural que implica un cambio de modelo de desarrollo y que pasa por iniciar itinerarios que promuevan la cultura del cuidado y la fraternidad», ha expresado.

La educación es un instrumento al servicio de la sociedad, «que se dignifica por el fomento de la dignidad de cada uno de sus miembros, promocionando el derecho a la educación promocionando además a los más débiles». La educación, por tanto ha explicado Carballo, «es un derecho y además una cuestión de bien común». Cuando un niño no puede desarrollar sus potencialidad, «la sociedad pierde y el bien común se resiente». Por eso, la educación es un ámbito también para la solidaridad, «la escucha a los más jóvenes y encuentro intergeneracional, que es una ofrenda recíproca, ya que todos nos formamos unos a otros en un ámbito de confianza mutua. El Papa señala los dos ingredientes de esa confianza: Amor y responsabilidad».

Foro sobre el currículo de Religión

En esta línea, el presidente de la facultad de San Esteban, ha insistido en que la educación es «un acto de esperanza». El pacto educativo global «así nos lo ha transmitido». El propio estudio expresa «la confianza en la capacidad de aproximarse a la verdad, como una promesa de futuro que nos introduce en una comunidad de diálogo y respuesta a nuestros desafíos».
Una formación integral «abre caminos para que cada uno encuentre caminos para proyectar su vida con ilusión. La educación queda enmarcada en los ámbitos de la fe, confianza, esperanza y el amor, las tres virtudes teologales de la vida cristiana que lo son también de lo humano».

En este marco se sitúan algunas propuestas para la renovación del currículo de Religión, «tanto en los contenidos como en la metodología, dirigidas hacia una presentación pedagógica de la visión cristiana de la vida, del ser humano y la creación; la referencia fundamental a los relatos bíblicos; la comprensión de la “lógica” específica de los valores propiamente religiosos del cristianismo y de otras religiones; la convergencia en el valor moral de la dignidad humana y del diálogo para fundamentar la convivencia fraterna y el enriquecimiento de la diversidad religiosa; el desarrollo interdisciplinar de los contenidos y la interacción con el contexto local y global; la referencia a las expresiones artísticas y el impulso de la imaginación. Todo ello al servicio de la enseñanza de la Religión como una oportunidad para la educación integral».

«Competencias Clave»

Javier Valle López, director del Grupo de investigación sobre Políticas Educativas Supranacionales de la Universidad Autónoma de Madrid ha abordado como desde el inicio de siglo, «diversas organizaciones internacionales, en el marco del aprendizaje permanente, han apostado por un cambio de paradigma educativo centrado en la enseñanza por competencias».

Un nuevo paradigma en el que la Unión Europea estableció en 2006 las Competencias Clave, «que han sido renovadas en 2018, como parte del Espacio Europeo de Educación, que quiere constituirse para 2025 en toda la Unión».

Foro sobre el currículo de Religión

Valle López ha destacado que entre esas 8 Competencias Clave, la número 5, denominada ahora Competencia Personal, Social y de Aprendizaje «ofrece amplio espacio para el autoconocimiento, la introspección, la relación intercultural con otros y la relación en diversos niveles de nuestra interacción vital.

Entre esos niveles, ha matizado, «la trascendencia espiritual puede tener un lugar muy significativo. Así pues, la enseñanza de la religión, que debe orientarse también en el marco de ese paradigma educativo competencial —que es el referente educativo para todos los estados miembros de la Unión Europea—, debe revisar sus enfoques metodológicos, el sentido de sus contenidos y la manera en cómo apoya el
despliegue de las 8 Competencias Clave, especialmente la personal, social y de aprendizaje».



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