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Alejandro Tiana asegura que la propuesta de la CEE sobre la Religión es «novedosa»

El secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana, ha asegurado «que la educación concertada tiene ahora mismo temores infundados, en cierta manera ideologizados y que se ha exagerado». De esta manera, el número dos del Ministerio de Educación se ha expresado en un encuentro organizado por Vida Nueva junto al secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello; el secretario general de Escuelas Católicas, Pedro Huerta; y el doctor en Ciencias Políticas y licenciado en Teología Carlos García de Andoin. Bajo el título «Ley Celaá: ¿todavía es posible el pacto?», el coloquio celebrado de forma digital ha querido dar respuesta a las principales interrogantes que está dejando tras de sí la reforma educativa. Una ley, que según ha expresado Argüello, «como su propio nombre indica, es una modificación de la anterior. En este momento nos encontramos con la gran necesidad de abordar las leyes de educación en España, con la revolución tecnológica que nos invade, y creo que esta Ley no abarca los problemas que se perciben en la sociedad».

El obispo ha recordado cómo la CEE lanzó una propuesta de formación en valores y hecho religioso, algo a lo que Tiana, a través de una respuesta en diferido al semanario Vida Nueva y que se ha proyectado durante el encuentro, ha respondido que «es una propuesta novedosa y que sale un poco del planteamiento tradicional. Es complejo, pero se agradece el esfuerzo. Queda recorrido para el desarrollo de la Ley donde puede que haya la posibilidad de plasmar esta propuesta, ya que llegó cuando la Ley ya estaba camino del Congreso. Es verdad que no hemos dado una respuesta formal, pero sí les hemos hecho saber que está encima de la mesa. No es nada sencillo, pero queremos que esto genere más conflicto».

Ante esta respuesta, Argüello expresó que ya en 2019 se pusieron en contacto con el Ministerio pero que «por esta celeridad con la que se ha tramitado la Ley» no ha dado tiempo a debatir. «Nosotros no queremos centrarnos solo en la clase de Religión, sino en una respuesta integral de la educación con la presencia, eso sí, de un área y ámbito de valores y creencias. Tiene que ser posible cultivar la identidad y al mismo tiempo cultivar el diálogo». Otro de los totales que ha emitido Vida Nueva contestaba en cierto modo a las palabras del secretario de la CEE en la que «considera interesante una asignatura con esos parámetros en la que se incluya una propuesta de cultura de las religiones».

Abordar el invierno demográfico

Por otra parte, para Luis Argüello, «esta Ley propicia las escuelas gueto, marca la distancia entre calidad y equidad y muestra que los alumnos tienen un subrayado menos de los contenido. Esta ley ha venido a poner delante de nosotros una serie de problemas que no ayudan al Pacto educativo que tanto necesitamos». Para él esta Ley tendría que abordar «el invierno demográfico que vivimos» y la situación de los barrios con diferentes problemáticas. «¿Una Ley educativa tiene que responder a todos los problemas sociales? Entonces la educación dejaría de ser una propuesta de contenidos. Se plantean una serie de dilemas que escapan a lo que es una Ley de Educación en el fondo de su contenido». Por eso, para el obispo, ayudaría «alguna de las enmiendas» para «quitar algún obstáculo» y así «poder llegar a un acuerdo».

Un pacto no se improvisa

Asimismo, el secretario general de Escuelas Católicas ha indicado que la preocupación no es tanto el texto como «el espectáculo que vimos hace unas semanas en el Congreso el día de su aprobación. Esto nos aleja de ese Pacto educativo, del consenso, de la concordia y de una ley que aúne ideales y un gran proyecto». Es cierto que para Pedro Huerta esta Ley incorpora elementos positivos como la preocupación por los valores más sociales, pero ha faltado diálogo en su elaboración. Para él lo que marque es el futuro de la Ley será la capacidad de nuestros políticos para escuchar lo que la sociedad les ha querido expresar saliendo a la calle el pasado domingo. «No se pueden negar a escuchar lo que tenemos que decir. Nos sentimos muy defraudados», ha incidido, porque el anteproyecto de Ley es ambiguo y limita cuestiones que afirman la creación exclusiva de plazas en centros de titularidad pública. Tenemos derecho a preocuparnos por esa ambigüedad, porque cada uno lo interpreta de una forma distinta». Sin embargo, para Pedro Huerta un pacto no se improvisa y «yo creo que no hay tiempo para trabajarlo. Por eso hay que pedirle a los políticos que lo busquen, pero no solo en los despachos del Congreso, sino con toda la sociedad».

Por su parte, Tiana ha recalcado que «la educación concertada tiene ahora mismo temores infundados. Ya se ha dicho en muchas ocasiones, también hace quince años, que iba a desaparecer la concertada. Se ha hecho una exageración, de forma intencionada o no, pero no es algo real». Según sus palabras, «la enseñanza concertada está garantizada. En esta ley hay un epígrafe que no se ha cambiado y este atañe a la concertada. Es clarísimo que el régimen general de conciertos está asentado en España y bien asentado. El cambio que se introduce no es de fondo, simplemente llama a la cohesión social y la libertad de elección se va a mantener patente. No se van a cerrar plazas y ni mucho menos centros. Estos conflictos dialécticos son periódicos y la situación luego es bastante estable, así que yo confío que esto siga siendo así».

«Me preocupan los profesores de Religión»

Por último, Carlos García de Andoin ha recalcado que la Ley de Educación que había era obsoleta y que era necesario avanzar con determinación. Sin embargo, también ha reconocido que sería conveniente una mayor participación de la comunidad educativa, aunque «creo que no por ello se hubiera llegado a un acuerdo». Para él, el debate sobre la concertada es un planteamiento ideologizado por la dos partes: «Hay centros concertados que en el País Vasco que tienen el 70% de alumnos inmigrantes, pero en general hay un reparto desigual entre públicos y concertados. No obstante habría que abordar esta cuestión en sentido práctico y no ideológico».

«Estamos ante dos pasos muy importantes, uno por parte de la CEE que implica aceptar ese currículo de la administración pública y el de admitir esa posibilidad de cultura de las religiones que tendrán que llegar a un punto común. No obstante, no veo las condiciones de creación de esa área en la que se podría trabajar. Otra de las cosas que me preocupa es la situación en la que quedan los profesores de Religión, que es normal que se encuentren desesperanzados», ha indicado.

Por último, García de Andoin ha recalcado que no hay tiempo para un paco pero sí para el diálogo: «Hemos estado intentado hacer cosas, pero francamente lo veo complicado. En términos de gran pacto, mi respuesta es no. Pero a lo mejor se puede llegar a pequeños arreglos que puedan subsanar algún desarrollo reglamentario».

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