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Alegría en Jaén ante la ordenación sacerdotal de Antonio J. Blanca

LA diócesis de Jaén cuenta con un nuevo sacerdote en su presbiterio. Auer mismo, en la catedral, Antonio José Blanca Ortega, de la parroquia de San Pedro, recibía el ministerio de manos del obispo, Amadeo Rodríguez Magro.

Desde la diócesis aseguran que «la emoción del ya neopresbítero traspasaba su mascarilla, y al inicio de la celebración, lágrimas de agradecimiento y alegría contenida resbalaban de sus ojos, un hecho que se ha repetido en distintas ocasiones a lo largo de la ordenación sacerdotal». 

«El amor de Cristo te ha elegido»

El obispo diocesano ha comenzado su predicación explicando en la elección de Cristo a cada uno de los hombres a través de su vocación, en este caso,  Antonio J. Blanca, a través de su llamada a la vida sacerdotal: “No hay nada que explique y sitúe mejor lo que hoy te está sucediendo: que el amor de Cristo que te ha elegido, y solo él sabe por qué”.  A continuación, el prelado le ha querido subrayar la importancia del ministerio que va a ejercer, como servicio, a partir de hoy. “Ser pastor como Jesús es la razón fundamental de nuestro sacerdocio. El sacerdote, en su amor de pastor, participa de su misma afectividad. Estamos llamados a ser pastores con el amor que cada día recibimos de Cristo Jesús. Por eso nuestro ministerio es un servicio de amor”.

Después, el obispo ha querido insistir en que a lo largo de su vida siempre tendrá que ser reflejo de Cristo. “En el Seminario has aprendido a verte en el corazón amoroso de Cristo; continúa siempre mirándote en él y no te valores por otra cosa que no sea por lo que Jesús ha hecho contigo y sabe de ti: no busques conocerte a ti mismo en otras fuentes que no sean el corazón mismo de Cristo. Solo en Él encontrarás la verdad permanente de tu vida”.

Una hoja de ruta

La homilía del obispo ha querido ser una hoja de ruta para él que empieza su camino sacerdotal y para todos los que el Señor llama a una entrega fiel del cuidado de su Iglesia y de su Pueblo. “Dedícate como Jesús a identificar y cuidar a aquellos a los que él te envía en tu Iglesia. Muchos estarán perdidos, huidos, o desolados; descubre siempre a los que sufren y muéstrate interesado en todo el sufrimiento que percibas en tus hermanos. Conviértete, con la comunidad a la que sirves, en consolador del dolor y el sufrimiento humano”.

Para finalizar, el prelado jiennense le ha recordado su papel de servicio a la Iglesia como parte principal de su ministerio sacerdotal. “Antonio, en la Iglesia del Señor. No olvides que el camino para nosotros es el de la sinodalidad de la Iglesia, que es su esencia y su modo de ser; pero una sinodalidad que sea profecía para el mundo de hoy. Recuérdalo siempre, tú estás en ella, no sobre ella ni fuera; es tu Iglesia, y nosotros actuamos en su nombre, en su corazón”.



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