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Al Tayyeb, tras los pasos del Papa en Irak
El Papa Francisco y Ahmed Al Tayyeb, en Abu Dhabi, donde en febrero de 2019 firmaron la Declaración de la Fraternidad Humana.
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Al Tayyeb, tras los pasos del Papa Francisco en Irak

Será una visita histórica. El gran imán de la Universidad de Al-Azhar, Ahmed al Tayyeb, gran referente del islam sunita, viajará a Irak en noviembre. Aunque el programa no está aún confirmado, el líder musulmán tiene previsto ir a las mismas ciudades que el Papa Francisco en su recordado viaje de marzo: Bagdad, Mosul, Erbil y Nayaf. En esta última se encontraría previsiblemente con el gran ayatolá Alí al Sistani, gran autoridad del islam chiíta.

«El proyecto no está 100% confirmado —ha declarado el patriarca caldeo de Bagdad, cardenal Louis Raphael Sako, a AsiaNews— pero ya está esbozado y solo faltan algunos puntos. Este viaje también es una oportunidad para encontrarnos y dialogar. Un camino que se abrió con la firma de la Declaración sobre la Fraternidad Humana en Abu Dhabi y quedó confirmado por el encuentro del Papa con Al-Sistani en Nayaf, con las importantes palabras que pronunció este último: “Ustedes son parte de nosotros y nosotros somos parte de ustedes”. Son acontecimientos simbólicos que generan cambios en la vida cotidiana, como la proscripción de los extremismos y las ideologías que anulan al otro».

Para el cardenal Sako, el viaje de Al Tayyeb «es fruto de la visita del Papa Francisco», un acontecimiento que «abrió las puertas de Irak» al mundo. El país, que trata de levantarse tras décadas de sufrimiento y postración a causa de la guerra y el terrorismo, ha acogido en estos últimos meses dos eventos internacionales: una cumbre trilateral con los jefes de Estado de Jordania y Egipto y una Conferencia para la Cooperación y la Asociación.

Chiítas, 200 millones de fieles

El encuentro de Al Tayyeb y Al Sistani supondría un importante paso en el acercamiento entre sunitas y chiítas. Pese a su avanzada edad (90 años) y delicada salud, el gran ayatolá es una figura de referencia de esta última rama del islam, profesada hoy por unos 200 millones de personas en Irán, Irak, Líbano, Catar, Yemen y Kuwait. Nacido en Mashad (Irán) y nieto de otro destacado erudito chií, Al Sistani es el máximo responsable del «seminario» o escuela religiosa de Nayaf. Sus disposiciones gozan de gran predicamento, pues se le reconoce el derecho de «ijtihad», es decir, de proclamar interpretaciones independientes de la ley islámica.

«Estamos encantados de que haya anunciado su inminente visita a Irak», ha declarado el chiíta Sayyed Jawad Mohammed Taqi Al-Khoei, secretario general del Instituto Al-Khoei de Nayaf, a la agencia SIR. Aunque no ha confirmado que vaya a producirse el encuentro, Sayyed, nieto a su vez del gran ayatolá Abu Al-Qasim Al-Khoei, ya fallecido, considera que «estamos asistiendo a uno de los mejores momentos para el diálogo interreligioso e intrarreligioso», y que cuantos más líderes se reúnan «más fácil se vuelve mostrarle a la gente que esencialmente no tenemos conflictos religiosos entre nosotros, sino que todos aspiramos al respeto por la dignidad humana».

Al-Sistani representa la corriente del chiísmo que aboga por la distinción de política y religión, a diferencia de la escuela iraní de Qom, donde las disposiciones de los ayatolás no distinguen la una de la otra haciendo de la vecina república una teocracia. Nayaf, donde reside el gran ayatolá, es la tercera ciudad santa del islam chiíta, después de La Meca y Medina: su mezquita alberga la tumba de Alí, primo y yerno de Mahoma, el cuarto califa, que murió asesinado. La palabra «chiita», de hecho, deriva de la expresión «shiaat Ali», los partidarios de Alí.

La «visita de cortesía» de Francisco a Al Sistani del pasado mes de marzo fue, oficialmente, un «encuentro privado», por lo cual tras el mismo no hubo ninguna declaración oficial, más allá de la puesta en valor por parte del Papa de «la importancia de la colaboración y la amistad entre las comunidades religiosas» en el «respeto mutuo y el diálogo».

Sellos

La relevancia de aquel viaje ha quedado puesta de manifiesto nuevamente estos días con la emisión de unos sellos por parte de la Oficina Central de Correos iraquí. Uno de ellos reproduce precisamente el encuentro del Santo Padre con Al-Sistani, mientras que otro alude a su presencia en Ur de los Caldeos, la ciudad de la que salió Abraham y a la que no pudieron viajar, pese a haberlo proyectado, ni Juan Pablo II ni Benedicto XVI.



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