Editoriales Ecclesia

Agradecimiento y diálogo porque la Iglesia quiere transparencia

Agradecimiento y diálogo. Dos palabras clave durante estas semanas. Por una parte, agradecimiento de la Iglesia española ante los 8,5 millones de contribuyentes que marcaron la X en la Declaración de la Renta de 2019, que corresponde a la actividad económica en 2018. Y otra palabra, la del diálogo. Porque cuando llega este momento de poner sobre la mesa los datos reales de quienes marcan la casilla de la Iglesia, los medios de comunicación se hacen eco de las críticas gubernamentales por la supuesta falta de información de cada euro recibido. Esta crítica contrasta con los tomos que cada año se entregan al Ministerio de Justicia con la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia que justifica completamente en qué se emplean los recursos recibidos.
Cada año nuevos contribuyentes marcan la casilla de la Iglesia y el número de quienes la apoyaron aumenta en 16,6 millones, alcanzando los 284,4 millones de euros, un incremento del 6,19% con respecto al año anterior. Son cifras que alientan porque significa que la Iglesia cuenta con más recursos para continuar su actividad asistencial, educativa, evangelizadora, cultural y de servicio a toda la sociedad. Significa que cuantos más recursos, más se puede ayudar a quien lo necesita.
El vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE, Fernando Giménez Barriocanal, destaca en sus intervenciones que cada euro que se invierte en la Iglesia, revierte en la sociedad en dos, tres y hasta cuatro euros. Por eso, «es una gran inversión».
Y más allá de la realidad objetiva de los datos, la Iglesia cumple con la Ley. Siguiendo los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979, se presenta toda la documentación como así se pidió, «hasta los justificantes bancarios, y los mayores de las cuentas de todo lo que recibía». En el año 2006 se produjo una reactualización de este acuerdo, el Gobierno pidió a la CEE una ampliación de la Memoria y desde aquel momento cada año se ha ido mejorando, presentándose también ante la opinión pública y los fieles, y siendo auditada y contrastada por empresas independientes.
Hasta ahora estas eran las reglas de juego que se habían marcado. Y la Iglesia está dispuesta al encuentro y al diálogo sobre estos temas y cualquier otro, pero al diálogo cara a cara dejando atrás los dimes y diretes de algunos medios de comunicación. El proceso de transparencia que ha implantado poco a poco la CEE cuenta con instrumentos veraces y comprometidos con la verdad, porque para la Iglesia la transparencia no es una moda ni un eslogan… sino que es un deber de conciencia y compromiso con el Evangelio, fidelidad sincera con los contribuyentes.
Por todo ello, las palabras son de agradecimiento a tantas personas que apoyan la labor de la Iglesia y de diálogo para el Gobierno. La mano está tendida desde hace tiempo, con transparencia, porque sabemos que la apuesta por el bien común está en las entrañas de la Doctrina Social.

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