Cartas de los obispos Última hora

Agradecer el Fondo Solidario COVID-19

En el evangelio de san Mateo leemos una frase de Jesús que, sorprende, nos hace reflexionar mucho y nos sitúa en la búsqueda de una mayor autenticidad cristiana. “Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha” (6,3). Nos indica el camino de una mayor gratuidad en nuestras acciones, de eliminar la vanidad personal y, al mismo tiempo, no buscar la reciprocidad en la dedicación a nuestros semejantes. En demasiadas ocasiones nos gusta que los demás reconozcan nuestra generosidad, que nos sitúen en una lista de benefactores o que agradezcan el servicio prestado. A veces están lejos las orientaciones de Jesús y nuestros gustos. Acaba el pensamiento recordando que sólo de Dios se puede esperar la auténtica recompensa.

Desde un punto de vista humano resulta legítima la pretensión de la publicidad pero está muy lejos de coincidir con la indicación del Señor. Todo cristiano, que busca el camino de una mayor exigencia, deberá acomodar siempre su vida a los mandatos del Maestro y evitar la tentación de la autocomplacencia o el excesivo reconocimiento de los demás.

Con la premisa anterior y sin querer banalizar las palabras del evangelio, me siento obligado a dar gracias a todos aquellos que en las pequeñas cosas diarias se esfuerzan en la ayuda constante a sus hermanos aunque se enteren. Sobre todo en estos momentos tan duros. Y lo hacen sin buscar el aplauso o el reconocimiento. Muchas veces con discreción o en el silencio más absoluto. Os pongo un sencillo caso que se ha dado entre nosotros. Seguro que hay muchos más que desconozco pero que son vistos por Dios desde lo alto. El sabrá devolver con creces la atención al prójimo.

El pasado 17 de junio se hizo entrega de una cantidad de dinero a nueve entidades de la XARXA SOCIOCARITATIVA DEL BISBAT. La suma total sobrepasó los 82.000 euros y la iniciativa quiso secundar la idea del papa Francisco al invitar a todos los sacerdotes a entregar parte de su gratificación mensual a un fondo de solidaridad que reduzca un poco les efectos sanitarios, sociales y económicos de la pandemia actual. A finales de abril se envió una carta a todo el presbiterio exponiendo la idea y el resultado fue satisfactorio. Religiosos y laicos también aportaron sus donativos. La misma Xarxa elaboró unos criterios para distribuir equitativamente la cantidad recogida según unos sencillos proyectos de actuación y la consiguiente memoria explicativa.

A pesar de la magnitud del desastre y la gran cantidad de sufrimiento acumulado por todas partes debido a los fallecimientos, enfermedades y soledad, surgió el corazón generoso. Desde luego es una pequeña gota de agua en el inmenso océano del dolor. Pero ¡bendito sea! Si somos capaces de luchar contra la indiferencia de la pobreza o contra el olvido de quienes solicitan atención, habremos mostrado el rostro más cercano de Jesucristo.

Quiero agradecer a todos los componentes de la Xarxa por su dedicación y trabajo continuado. Lo hacen sin descanso y no cerrando las puertas a nadie en estos últimos meses. Gracias también a quienes han contribuido con su aportación a este fondo solidario. Gracias a todas las comunidades cristianas por estar atentas a paliar tanto dolor. Un agradecimiento especial a los sacerdotes iniciadores de esta campaña económica que, junto a su entrega, oraciones y acompañamiento final, hace aumentar mucho más la credibilidad de su misión. Me consta que los beneficiarios ya han reconocido el buen hacer. ¡Que Dios os lo pague!

+ Salvador Giménez
Obispo de Lleida

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