Adviento Especiales Ecclesia

Adviento con Santa Teresa de Jesús, IV Lunes de Adviento, 22-12-2014, por Ángel Moreno de Buenafuente

Adviento con Santa Teresa de Jesús, IV Lunes de Adviento, 22-12-2014, por Ángel Moreno de Buenafuente

 

La liturgia de la Palabra del IV Lunes de Adviento es 1Sam 1, 24-28; Lc 1, 46-56

 

Cántico de alabanza

Ya no hay tiempo que perder. El recorrido de los días de Adviento, hasta alcanzar la meta de la Navidad, está llegando a su término, y el corazón se ensancha de alegría. La madre de Samuel y la Virgen María nos ofrecen su himno de alabanza, desde el reconocimiento de lo que Dios ha hecho en ellas.

¿Cuál es el motivo de tu Magníficat? Seguro que tienes razones para entonarlo de forma explícita, razones para bendecir al Señor porque sin merecerlo, has sido receptor de gracias, cualidades, dones… que debes reconocer  son muestra de la misericordia divina.

Las dos mujeres agradecen su maternidad, la fecundidad de sus entrañas. Más allá de ser varón o mujer, puedes percibir lo que acontece a través de ti como don de vida, expresión de amor, manifestación de belleza, difusión de bondad.

Si no sientes razones para entonar tu cántico, puede que estés dolorido, pero si te atreves a bendecir a Dios  en toda circunstancia, aun en los momentos más recios, descubrirás signos de su Providencia. Ten en cuenta quiénes son los agradecidos: los sencillos, los humildes, los pequeños, los pobres.

 

Magnificat de Santa Teresa

La Maestra de oración es consciente de la gracia recibida de Dios y del favor que la beneficia, cuando contempla la historia de sus fundaciones. “¡Oh sabiduría de Dios y poder!, ¡cómo no podemos nosotros huir de lo que es su voluntad! Bien veía nuestro Señor la gran necesidad que había en esta obra que Su Majestad había comenzado, de persona semejante. Yo le alabo muchas veces por la merced que en esto nos hizo” (Fundaciones 23, 3).

No cesa de tener en su oración la explícita relación agradecida para con Dios: “Yo alabo al Señor muchas veces” (Camino de Perfección 41, 5).

Todos tenemos el motivo más importante para ser agradecidos, cuando nos hacemos conscientes de lo que el Criador nos ha regalado. “Alabo a Dios que crió persona en quien quepa, que de esto quedé confiadísima que le ha de hacer su Majestad mercedes nuevas; y yo tan alegre y contenta que de todo punto me parece había quedado libre de mí; y pensando quedar apretada con la sujeción, he quedado con muy mayor libertad. Sea el Señor por todo alabado. (Relaciones 41, 8).

Canta tu magníficat de la forma que sea, aunque lo hagas con un villancico o con un “Padre nuestro”, pero no seas indiferente a la acción de Dios en ti y a través de ti.

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