Adviento 2014 Especiales Ecclesia

Adviento con Santa Teresa de Jesús; III Jueves de Adviento (18-12-2014), por Ángel Moreno de Buenafuente

Adviento con Santa Teresa de Jesús; III Jueves de Adviento (18-12-2014), por Ángel Moreno de Buenafuente

La liturgia de la Palabra del III Jueves de Adviento es Jer 23, 5-8; Sal 71; Mt 1, 18-24

Las promesas cumplidas

Hoy, en muchos lugares se celebra la Virgen de la Esperanza. La piedad se centra en la contemplación de María, que está a punto de dar a luz a su Hijo, concebido por obra del Espíritu Santo, según relata el Evangelio: -«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados» (Mt, 1,20 ).

La promesa sobre el tronco de Jesé, y la bendición sobre la casa de David tienen su cumplimiento en los días en que María alumbre al Verbo encarnado en su seno. “Mirad que llegan días -oráculo del Señor-en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro” (Jer 23, 5).

La actitud recomendable para estos días es disponernos a cantar y a bendecir a Dios por las maravillas que ha hecho. Así lo hace la Iglesia al escoger el salmo interleccional: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas” (Sal 71).

Es momento de preparar la posada para el Señor-

Las posadas

En algunos lugares se mantiene la costumbre piadosa de preparar la posada para el Niño Dios. Entre nosotros bien podría ser preparar en casa el misterio del Nacimiento, el Belén, los adornos que evoquen la Navidad y ayuden a sentir la presencia del Señor en casa.

Santa Teresa era muy devota de la Navidad. Entre las pertenencias de la Santa, que se conservan en los Carmelos, se encuentran muchas imágenes del Niño Jesús, y en Medina del Campo, una casulla bordada con el motivo del Nacimiento.

Si extendemos el sentido de la posada a nuestro propio interior, que es donde en verdad debemos acoger la venida de Jesús, la maestra espiritual estimula con sus enseñanzas. “… sé de esta persona que muchos años, aunque no era muy perfecta, cuando comulgaba, ni más ni menos que si viera con los ojos corporales entrar en su posada el Señor, procuraba esforzar la fe, para que, como creía verdaderamente entraba este Señor en su pobre posada, desocupábase de todas las cosas exteriores cuanto le era posible, y entrábase con El” (Camino de Perfección 34, 7).

Todos podemos disponer nuestro interior para acoger a quien viene a salvarnos. “Si cuando andaba en el mundo, de sólo tocar sus ropas sanaba los enfermos, ¿qué hay que dudar que hará milagros estando tan dentro de mí, si tenemos fe, y nos dará lo que le pidiéremos, pues está en nuestra casa? Y no suele Su Majestad pagar mal la posada, si le hacen buen hospedaje” (Camino de Perfección 34, 8).

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