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Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento en el Seminario Metropolitano de Sevilla

Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento en el Seminario Metropolitano de Sevilla

Cristo Eucaristía fue adorado en el seminario metropolitano de Sevilla, conforme al carisma de la Adoración Nocturna

El pasado viernes, 15 de febrero, se vivió una jornada histórica en el Seminario Metropolitano de Sevilla, del que son titulares Nuestra Señora del Buen Aire y San Isidoro de Sevilla. Por primera vez, se vivió en el Seminario una Vigilia de Adoración Nocturna al Santísimo Sacramento, en la que participaron el equipo formativo, los seminaristas, adoradores y adoradoras de la Archidiócesis, 120 fieles de Cristo Eucaristía, que le adoraron siguiendo el rito establecido en el Manual de la Adoración Nocturna, conforme a la Liturgia de las Horas.

Fueron tres horas de adoración a Jesús Sacramentado, el Dios del Amor que se ha quedado en las Especies del Pan y del Vino por los siglos de los siglos para estar cerca de nosotros. Todo resultó bello, espiritual, sereno, maravilloso.

La Vigilia se celebró en la Capilla del Seminario con el Santísimo expuesto en la hermosa Custodia que irradiaba paz, serenidad, y el amor de Jesús Sacramentado, al que teniéndolo tan cerca, a veces, quienes se tienen por cristianos, conocen tan poco. Adoraron a Dios vivo, en el Sagrado Misterio Eucarístico, que pacientemente nos espera en los Sagrarios de todas las Iglesias. Los Seminaristas participaron activamente en la Vigilia para adorar a Dios en representación de toda la humanidad y en nombre de toda la Iglesia, a través de Cristo y para agradecer al mismo Cristo, Dios y Hombre, su presencia en el Sacramento que los une al Sacrificio redentor.

Allí estaban presentes los Seminaristas con su Equipo Formativo, representados por el Reverendo D. Antero Pascual Rodríguez, Rector del Seminario, revestido con la Capa Pluvial, el Rvdo. D. Andrés Ybarra Satrústegui, Vicerrector del Seminario, y los Directores Espirituales, así como el Rvdo. D. Florentino Córcoles Calero, Director Espiritual-Consiliario de la Adoración Nocturna Diocesana, con las representaciones de ANE y ANFE: D. Pedro García Mendoza, Vicepresidente del Consejo Nacional de la Adoración Nocturna Española; D. José Enrique González Fernández, Presidente del Consejo Diocesano de Sevilla de ANE; D.ª Conchita Bascón Lara, Presidenta del Consejo Diocesano de Sevilla de ANFE; D. Rafael Jesús García Barrientos, Presidente de la Sección Adoradora de Sevilla; así como adoradores y adoradoras de diferentes Turnos de Sevilla y de diferentes Secciones de la Archidiócesis Hispalense.

Las palabras del Presidente del Consejo Diocesano de Sevilla de ANE y las del propio Rector del Seminario, al finalizar la Vigilia, que incluyen palabras del Arzobispo de Sevilla, resumen lo vivido, y la importancia de ello.

Palabras del Presidente del Consejo Diocesano de Sevilla de la Adoración Nocturna Española

En primer lugar, quiero agradecer al Reverendo Rector de este Seminario, D. Antero Pascual, la gentileza y disposición que ha ejercido desde el primer momento que le visité para decirle que sería muy importante poder llevar a cabo un Turno de Adoración Nocturna con los Seminaristas de nuestro Seminario Metropolitano. Puedo deciros que fue para los Consejos de ANE y ANFE una de las mayores alegrías que he recibido en este tiempo que llevo de Presidente del Consejo.

Asimismo, puedo deciros que en mi visita a nuestro Señor Arzobispo le hice saber esta hermosa y maravillosa noticia, y todavía fue mayor la satisfacción que me produjo su respuesta. Monseñor Juan José Asenjo me dijo estas palabras: “Es para mi persona, como Arzobispo de esta, nuestra Archidiócesis de Sevilla, una gran satisfacción que se vayan a celebrar estas vigilias en el Seminario. Te digo desde este momento, que cuando pasen las Fiestas de Pascua, escribiré todas las semanas un artículo hablando sobre la Adoración Nocturna”.

Quiero agradecer a todos los Seminaristas la maravillosa Vigilia que ustedes con tanto cariño han preparado, y puedo deciros, que todos los adoradores que estamos aquí, hemos saboreado la majestuosa sensibilidad manifestada, ya que han sabido gustar de la grandiosidad de esta Primera Vigilia.

Sepan que nosotros tenemos muchas esperanzas de que estas Vigilias se vayan consolidando en nuestro Seminario de Sevilla, y que sea el verdadero fermento para nuevas vocaciones. Sabemos que la Eucaristía ocupa el primer puesto en la vida de nuestra Iglesia, el Misterio Eucarístico es el corazón y el centro para que en vuestro Ministerio luego lleven a cabo la creación de nuevos Turnos de Adoración Nocturna. Por tanto, es la fuente de nuestra Iglesia, y ustedes, Seminaristas, sois los principales valedores para construir en un futuro próximo una auténtica comunidad, cuando sean enviados a llevar a cabo el Ministerio Sacerdotal.

Hoy es un día histórico para la Adoración Nocturna y quiero que sepan ustedes que esto ha sido tan importante, que aquí se encuentran con nosotros: el Consejo Nacional, nuestro Consiliario D. Florentino Córcoles Calero, Consejos de ANE y ANFE, junto con todos los adoradores y adoradoras que hoy os hemos acompañado. Queremos decirles, con todo nuestro corazón, que el Carisma de la Adoración Nocturna, hoy ha sido muy bien expresado por los Seminaristas de nuestro Seminario Metropolitano. Termino con nuestro agradecimiento a todos, y sepan que nos tienen a vuestra disposición. Muchas gracias

Palabras pronunciadas por el Rvdo. Rector del Seminario Metropolitano de Sevilla

Quiero deciros que estamos muy agradecidos a todos los Adoradores Nocturnos por haber acudido a esta Primera Vigilia de Adoración Nocturna en este Seminario, cosa que no había ocurrido nunca en todos estos años. Puedo deciros que agradezco al Consejo de Adoración Nocturna esta maravillosa idea. Sepan que tanto mi persona como Rector, y todos los Seminaristas, estamos muy felices de aceptar vuestro ruego, ya que de esta forma nuestros Seminaristas y próximos Sacerdotes llevarán una formación sobre la Adoración Nocturna. Para todos nosotros la Eucaristía y la Adoración al Santísimo son las partes más importantes de nuestro ministerio sacerdotal.

Tengan ustedes presente que tienen las puertas abiertas para que en breve pueda llevarse a cabo la formación a los distintos cursos de lo que representa y significa la Adoración Nocturna, y que de esta forma, sea más fructífera nuestra futura labor. Esto significa que los Seminaristas continuarán con la Adoración y los Turnos.

Es muy importante saber que nuestro Señor Arzobispo se ha mostrado muy contento con esta celebración y nos anima a que intensifiquemos nuestra preparación al sacerdocio con la Adoración al Santísimo, ya que esta trae consigo que el sacrificio eucarístico nos aumente la piedad de cada uno, y en el espíritu de cultivar la triple función de la Iglesia, que son dar culto a Dios, evangelizar a la comunidad parroquial y el fermento de adorar en la noche. El grupo de Adoradores de esta Vigilia debemos vigilar para que nuestro Sacramento del Amor sea el centro de la vida de todos los miembros de este Seminario, para que a través de nosotros sea llevado el devolver a Jesús Sacramentado “amor por amor”, para que Él llegue a ser verdaderamente fermento en nuestras vidas, en un próximo futuro. Muchas gracias.

DESARROLLO DE LA VIGILIA

La recepción de los adoradores y adoradoras se produjo en una Sala presidida por un cuadro de San Manuel González García, sevillano, adorador nocturno, quien fuera Obispo de Málaga y Palencia, conocido como “el Obispo del Sagrario abandonado”, que consagró su vida entera a reparar esos abandonos, con la reparadora compañía en el Santísimo Sacramento, impulsando la Adoración Nocturna y fundando la Congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret: no se podía comenzar de mejor modo.

El Consejo Diocesano de Sevilla de ANE había diseñado una separata para la ocasión, con la que seguir adecuadamente los cantos y los rezos de la Vigilia. Ya en la Capilla, todos arrodillados, mientras el sacerdote, el Rvdo. D. Antero Pascual, exponía el Santísimo en la Custodia, los asistentes, al unísono, cantaron el Pange Lingua, acompañados por los bellos sones del órgano del Seminario.

Tras el rezo de la Estación a Jesús Sacramentado, el canto de invitación a adorar al Señor fue el centenario Himno de adoración al Santísimo Sacramento “Cantemos al Amor de los Amores”, Himno oficial del XXII Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Madrid en junio de 1911. Con él se dio paso al rezo de Vísperas, que fue presidido por el Rvdo. D. Antero Pascual. Los Himnos y Salmos fueron cantados, resultando maravilloso, con sones que se elevaban al cielo, llenos de dulzura. Tanto la Lectura breve, como el rol de salmista del Responsorio breve, correspondieron a sendos seminaristas.

En las Preces, a las correspondientes al día según la Liturgia de las Horas, los adoradores aportaron dos: una, para pedir al Señor por nuestro Pastor, nuestro Arzobispo D. Juan José, para que se restablezca pronto y, recuperada la salud, continúe su fecunda labor pontifical; otra, para pedir al Señor por las vocaciones sacerdotales, deseando que los Seminarios se llenen de jóvenes que acudan solícitos a su llamada para ser formados como sacerdotes santos y evangelizadores. El Rvdo. D. Antero Pascual añadió una última pidiendo por la Adoración Nocturna. Terminadas las preces, con el gozo que da el saber que somos hijos de Dios, todos rezaron con plena confianza el Padre nuestro. Tras la oración y conclusión del rezo de Vísperas, todos los presentes recitaron, de rodillas, pausadamente, la Oración del Papa San Juan Pablo II para la Adoración Nocturna. De ese modo, el contenido de la misma cobraba un nuevo sentido, a la vez que se recitaba se reflexionaba, y sus palabras de Fe, Esperanza, Amor, Adoración y Servicio, llegaban a lo más profundo.

Tras el canto “Cristo, luz de los pueblos”, Himno del XLV Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Sevilla en junio de 1993, se recitó la “Oración de presentación de adoradores”, a la que siguió la oración personal; fueron cincuenta minutos de silencio, de escucha al Señor, de conversación íntima con Él, desde lo más profundo de los corazones de sus adoradores, manifestándole a Jesús, que se quedó sacramentalmente con nosotros, nuestra gratitud, rindiéndole homenaje de culto y devoción, para obsequiarle con el tributo de las facultades del alma y de nuestro cuerpo, meditando en lo que es y significa su presencia, presentándole súplicas y ofreciéndole alabanzas, como pedía el Cardenal D. Marcelo González Martín, Arzobispo de Toledo, en su conferencia del Centenario.

Conforme a las indicaciones del Rector del Seminario, a la oración personal siguió un tiempo de oración a modo de Lectio Divina con el Evangelio del domingo VI del Tiempo Ordinario, en la que en el silencio de la noche, con la venia de Jesús Sacramentado, el seminarista de quinto curso, D. Luis María Jiménez de Cisneros, fue planteando sus acertadas meditaciones.

Acabado el tiempo de reflexión, se rezaron las Preces Expiatorias. Como decía el Venerable D. Luis de Trelles, fundador de la Adoración Nocturna Española “Vemos tan claro como la luz del mediodía que tal es nuestra vocación como adoradores: orar y meditar, expiar, satisfacer y reparar, interceder y compensar los ultrajes que recibe el augusto sacramento” En esta frase se resume el fundamento de la Adoración Nocturna. Expiar consiste en  borrar las culpas y una purificación por medio de algún sacrificio. Con las preces expiatorias pedimos perdón por nuestros pecados y nos unimos a Cristo en su Sacrificio. Debemos estar atentos en nuestra vida para ir podando todo aquello que entorpece nuestro buen hacer.

Y, siguiendo la Liturgia de las Horas, dirigidos por el sacerdote, se rezaron Completas, la oración antes del descanso nocturno, que consta de invocación inicial, examen de conciencia, himno, salmodia, lectura breve con su responsorio, cántico evangélico, oración conclusiva y Antífona Final a la Santísima Virgen María. Tras pedir el sacerdote que el Señor Todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una muerte santa, se cantó la conocida “Salve, Regina”, todos de pie, posando sus miradas en el bello y sereno rostro de la bendita Imagen de la Virgen del Buen Aire, que con el Niño Jesús acogido con el brazo izquierdo, y un galeón en su mano derecha, guía la singladura de todos los seminaristas que se dirigen hacia el sacerdocio bajo su protección.

Culminaría la Vigilia con la Bendición con el Santísimo Sacramento, cantándose las dos últimas estrofas del Pange Lingua: “Tantum Ergo”. Tras la bendición, y antes de la Reserva, se rezaron las Alabanzas, repetidas por todos. El Rvdo. D. Antero Pascual hizo la Reserva del Santísimo en el Sagrario, mientras todos cantaban “De rodillas, Señor, ante el Sagrario”, Himno compuesto para el Congreso Eucarístico de Barcelona de 1952, con letra de José María Pemán y música de Aramburu.

El equipo formativo, los seminaristas, adoradores y adoradoras, se retiraron gozosos por la Vigilia vivida, en la que disfrutaron del regalo infinito que supone la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento; conversaron personalmente con Él en su domicilio terrestre durante el silencio de la noche, como Nicodemo; y marcharon a sus casas o sus aposentos, convencidos, en lo más hondo, de que Jesús no es una idea, ni un sentimiento, ni un recuerdo. Jesús es una persona viva siempre, y presente entre nosotros, como decía San Juan Pablo II.

 

Francisco Burgos Becerra (responsable de Comunicación del Consejo Diocesano de Sevilla de la Adoración Nocturna Española)

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